ADN del crimen.El femicidio en Martindale comenzó la noche anterior al disparo

Testimonios y peritajes serán claves para definir las circunstancias que rodearon al femicidio de Silvia Saravia y el suicidio de Jorge Neuss. Por Gustavo Carabajal

Ante la sospecha de que el femicidio de Silvia Saravia no se trató de un hecho aislado, sino que constituyó el corolario de una sucesión de episodios de violencia subyacentes, los investigadores del asesinato y suicidio ocurridos hace una semana en el country Martindale, de Pilar, todavía no dieron el caso por cerrado.

La investigación para tratar de esclarecer las circunstancias que rodearon el femicidio de Saravia y el suicidio de su esposo, Jorge Neuss, seguirá abierta hasta que declaren todos los testigos y se terminen los peritajes que permitan establecer por qué el empresario, de 73 años, tomó la decisión de dispararle un balazo en la cabeza a su esposa, luego de mantener una discusión verbal que derivó en una agresión física. Esa pelea constituyó la continuación de una discusión que había comenzado la noche anterior, minutos después de las 23 y motivó la decisión de Saravia de ir a la casa de su hija, en el mismo country.

Según fuentes de la investigación la necesidad de mantener abierto el caso obedece a que todavía faltan elementos que sirvan para descartar otras hipótesis.

Hasta el momento se sabe que Neuss le disparó a Saravia entre las 12.40 y las 13. Pocos minutos antes y con sesenta segundos de diferencia, el empresario envió dos mensajes de texto a dos amigos para saludarlos por sus cumpleaños. Ambos aportaron las capturas de pantalla con el contenido de dichos mensajes y se los enviaron a la fiscal de la Unidad de Violencia de Género de Pilar, María José Basiglio.

Uno de los dos amigos de Neuss, manifestó ante uno de los investigadores que estaba muy consternado por el sangriento episodio y que nunca imaginó que Neuss pudiera haber sido violento con su esposa.

El otro amigo de Neuss todavía no declaró y aportaría su testimonio por escrito. Con respecto a la posibilidad de que Saravia hubiera abandonado el country a raíz de la pelea que tuvo con su esposo la noche anterior al crimen, el jefe de seguridad del barrio cerrado indicó que todos los socios de Martindale contaban con una tarjeta electrónica que habilitaba el egreso y el ingreso en el country. El custodio afirmó que en la base de datos del sistema electrónico instalado en el barrio cerrado no quedó registrado que Saravia hubiera salido del country.

Jorge Neuss envió dos mensaje con saludos de cumpleaños 22 minutos antes de asesinar a su esposa, Silvia Saravia Crédito: Enrique García Medina

Aunque todavía no se estableció a qué hora regresó Saravia a su casa, se pudo determinar que llegó poco después de las 12. Una de las dos empleadas que trabaja en la casa afirmó que, cuando, por la mañana, le llevó el desayuno a Neuss a su habitación, solamente estaba desarmado un lado de la cama matrimonial.

Este detalle avaló la presunción que indicaría que Saravia no pasó la noche en la vivienda. Una situación que fue confirmada con la declaración de la hija de la pareja.

La mecánica del asesinato

Entre el momento en que llegó y las 13, pero no antes de las 12.40, habría comenzado la discusión con su esposo. Aunque, en realidad se trataba de una pelea que venía de la noche anterior. En un momento se pasó de los gritos a la violencia física aplicada por Neuss sobre Saravia. Según las conclusiones de la autopsia, Saravia se defendió con toda su fuerza del ataque de su esposo. Esta afirmación se fundó en las conclusiones de los forenses que hallaron moretones en un brazo de la víctima, compatible con la presión de un pulgar, una lesión típica de quien intentó defenderse.

En la necropsia, los forenses determinaron que el agresor arrancó un mechón de pelo de la víctima. Restos de cabellos esparcidos en el baño fueron hallados por los peritos en rastros que revisaron la escena del crimen. Ambos elementos abonaron la presunción de una agresión propinada por el empresario contra su esposa. Esta hipótesis fue confirmada por otra prueba científica, hallada durante la autopsia. Los forenses encontraron en la mano izquierda del empresario una herida provocada por el roce del proyectil disparado por el hombre de negocios con su revólver calibre.357 Magnum.

Según fuentes de la investigación, dicha lesión sería compatible con la acción de quien tendría tomada por los pelos a la víctima para minar su resistencia y dispararle un balazo en la cabeza.

Saravia fue asesinada en el baño de la habitación matrimonial que compartía con su esposo, entre las 12.40 y las 13. Instantes después de matar a Saravia y con la misma arma que utilizó para asesinar a su esposa, el empresario se quitó la vida de un balazo en la cabeza.

Silvia Saravia estuvo en la casa de su hija la noche previa a su asesinato Crédito: Facebook

A las 13, al escuchar los disparos, una de las dos empleadas hizo el primer llamado al número de emergencias 911.Habían pasado no más de 22 minutos del momento en que Neuss mandó el último mensaje con saludos de cumpleaños.

Después de las 13 hubo otras dos comunicaciones al 911. Esas llamadas fueron realizadas, con cinco minutos de diferencia, por dos de los hijos del matrimonio. Juan, uno de ellos, había forzado la puerta de la habitación de sus padres. Al entrar en el baño encontró los cuerpos de Saravia y Neuss. Cuando los policías de la comisaría 2a. de Pilar llegaron al country, a las 13.30, el cuerpo del empresario ya no estaba en la escena del crimen.ADN del crimen: droga, violencia y un tribunal que ignoró la señal del femicidio

Los paramédicos comprobaron el fallecimiento de Saravia y, al revisar a Neuss, advirtieron que tenía signos vitales y decidieron trasladarlo al hospital Austral. Pero Neuss falleció cuando lo llevaban en la ambulancia. Los médicos del mencionado hospital indicaron que murió a las 14.20.

Al principio de la investigación, uno de los hijos del matrimonio expresó a los policías que sus padres tenían una buena relación, que no había problemas de pareja y que la única situación de conmoción se produjo unos días antes cuando les comunicó que sufría una enfermedad terminal. Así, se instaló la hipótesis sobre la existencia de un supuesto pacto suicida.

Los restos de Silvia Saravia y Jorge Neuss fueron inhumados en una ceremonia conjunta Crédito: Gentileza Perfil

Sin embargo, dicha presunción perdió fuerza, a medida que los investigadores no encontraron ninguna nota suicida y después que la autopsia reveló que Saravia se había defendido. A pesar de los dichos de uno de los hijos de la pareja, la fiscal Basiglio calificó el hecho como femicidio seguido de suicidio.

El foco de la investigación

Aunque la muerte de Neuss marcaba el final de la acción penal en su contra, la representante del Ministerio Público, decidió avanzar con la investigación para determinar cuál fue el móvil del ataque, cómo fueron los momentos previos a la agresión y si Saravia era víctima de violencia de género.ADN del crimen: Loquillo, el nombre clave para lograr un beneficio judicial

Al declarar como testigos, ninguno de los cuatro hijos se refirió a una situación de maltrato por parte de su padre a su madre. No obstante, Lucila explicó que la noche anterior al femicidio, su madre estuvo en su casa. Saravia abandonó el viernes a las 23 la vivienda que compartía con Neuss y habría regresado al día siguiente, entre las 12 y las 12.40.

Los investigadores intentaron ayer abrir los celulares de la víctima y el agresor. Pero el peritaje se suspendió debido a que no se pudieron desbloquear los teléfonos. Los responsables de la pesquisa solicitarán a los técnicos de la Policía Judicial que busquen algún software que permita acceder a la información contenida en los teléfonos. Esos datos son considerados claves por los investigadores para determinar si existen mensajes o archivos guardados en el celular de Saravia con los que pudo haber documentado alguna prueba sobre la supuesta existencia de episodios de violencia de género. Situación que, hasta el momento, ninguno de los familiares y allegados a la víctima hizo consignar en el expediente.

Fuente La Nacion

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