Charles Michel, el negociador que cuadró las cuentas de la UE contra la pandemia

Internacionales - España
Lectura

Frugales, eje franco-alemán, Visegrado, amigos de la cohesión, nueva línea hanseática. Los socios de la Unión Europea se agrupan cada vez más para defender sus intereses en Bruselas y evitar quedarse

en peligrosa minoría. El alineamiento por bloques en las cumbres europeas ha complicado la tarea del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, encargado de tejer una posición unánime en un club que abarca grandes diversidades geográficas, políticas, económicas y sociales. “Es legítimo que los países compartan posiciones, pero debemos evitar que el Consejo se convierta en una suma de coaliciones”, ha señalado Michel este viernes, durante un encuentro con un pequeño grupo de medios europeos, EL PAÍS entre ellos.

Nada de bloques. Michel asegura: “he insistido en ese mensaje durante todas las bilaterales”, en alusión a las numerosas conversaciones que ha mantenido en los últimos días con todos los presidentes de Gobierno. Las reuniones telemáticas se han prolongado más de una hora y media o dos horas en el caso de algunas capitales. La incesante tarea busca preparar la decisiva cumbre europea de la semana que viene (17 y 18 de julio), en la que Michel espera pactar el fondo de recuperación y el marco presupuestario de la UE para 2021-2027. “Se trata de un debate extremadamente difícil porque no tiene precedentes y por la cantidad de dinero en juego”, afirma Michel.

El paquete total supera los 1,8 billones de euros. “Nunca se había negociado una cantidad semejante en la historia de la Unión”. Si se suman los 540.000 millones de euros de la triple red de seguridad aprobada antes por el Eurogrupo, “se trata de una respuesta a la crisis de la covid-19 muy ambiciosa en comparación la de EE UU o China”. Las cifras de Michel indican que la intervención europea equivaldrá al 17% de la Renta Nacional Bruta de la UE, frente al 15,9% de la respuesta de la de EE UU o el 4,2% de la del gigante asiático.

Michel sabe, sin embargo, que las cifras todavía pueden bailar. Su propuesta de este viernes para un marco presupuestario de 1,074 billones y un fondo de recuperación de 750.000 millones será solo el punto de partida de la cumbre. “Sería muy feliz si todo el mundo aceptara de manera inmediata lo que yo he puesto encima de la mesa de negociación, pero soy consciente de que no va a ser así”, sonríe durante un encuentro en una de las salas circulares del edificio Europa. En una sala similar, en el piso quinto de esa sede del Consejo Europeo, se encerrarán el próximo viernes los 27 presidentes de Gobierno, que no se han visto cara a cara desde la agria cumbre de febrero.

El Consejo ultima los preparativos sanitarios y de distanciamiento para la primera gran cita física de líderes políticos a nivel mundial desde que estalló la pandemia. Ni el metro y medio de distancia ni las mascarillas evitarán que salten chispas en una cumbre donde los encontronazos dialécticos se anticipan de órdago. “Habrá discusión intensa”, reconoce el presidente. Pero está convencido de que “el sentido de la urgencia es compartido por todos los Estados miembros”, conscientes de que “afrontamos una profunda crisis este año y en los próximos meses aumentará el número de personas en paro y el de empresas en quiebra”.

Esta misma semana, Michel se ha desplazado a La Haya para reunirse con el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, líder de los países reacios que se oponen a conceder subsidios a los países golpeados por la pandemia. “Tuve una cena muy agradable y excitante con él en la que le explique por qué nuestra propuesta es la adecuada”.

Cargando...