La comunidad internacional promete 6.900 millones de euros en ayudas para los refugiados sirios

Internacionales - España
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Una de cada cien personas en el mundo ha perdido su hogar por los conflictos y la violencia que vive su país. El número total de desplazados y refugiados creció en

casi nueve millones de personas en 2019, hasta alcanzar el récord de 79,5 millones, cerca del 1% de la población mundial, según destaca el informe anual publicado este jueves por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). El 40% de ellos son menores de edad. Se trata de la cifra más alta recogida por el organismo desde que recopila estas estadísticas, publicadas como cada año en vísperas del Día Mundial del Refugiado, el 20 de junio.

Este nuevo récord mundial, que dobla los números de hace una década, se debe en parte al incremento de desplazados que ha registrado toda la región del Sahel, donde la inseguridad ha crecido en la última década a pesar de la intervención de las fuerzas occidentales para detener la expansión del yihadismo en esta zona de África. Una situación similar padecen Uganda y la República Democrática del Congo, donde guerrillas como ADF (Fuerzas Democráticas Aliadas) han aumentado sus incursiones en la frontera oriental del país generando cientos de miles de desplazados internos, explicó el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, el italiano Filippo Grandi, al presentar el informe.

Por otro lado, el funcionario alertó en el informe del agravamiento de estos procesos de migración forzada en los últimos años: ”El desplazamiento de poblaciones no solo está más extendido que antes, sino que ya no es un fenómeno de corta duración y temporal”. Un hecho que se refleja, según el estudio, en la caída del número de refugiados que pueden retornar a sus países de origen (317.200 en 2019). “En los años 90 alrededor de millón y medio de personas regresaban cada año a sus casas, pero en la década que acaba de terminar la media anual ha sido de solo 400.000 y sigue descendiendo”, lamentó Grandi, que aseguró que esto “muestra la persistencia de los conflictos, la emergencia de otros nuevos y la parálisis de la comunidad internacional a la hora de afrontarlos”.

Del total de personas que ha quedado sin hogar en estos procesos, 45,7 millones son desplazados internos; 26 millones, refugiados; 4,2 millones, solicitantes de asilo, y 3,6 millones son venezolanos considerados en una categoría distinta por la doble vertiente económica y política de su éxodo.

Venezuela, cuyo éxodo supera los 5 millones de personas, es el segundo país en número de refugiados contabilizados por Acnur, solo por debajo de los 6,6 millones de Siria y superando a naciones como Afganistán (2,7 millones), Sudán del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1,1 millones). Dos tercios de los refugiados que se cobijan fuera de su país natal provienen de uno de estos cinco Estados. Los que más han recibido el impacto de estos flujos migratorios han sido en su mayoría países en vías de desarrollo y fronterizos con aquellos de los que proceden los refugiados, hospedando al 73% del total.

Turquía, colindante con Siria, inmersa en una guerra civil que sufre desde hace nueve años, es el país que acoge un mayor número de refugiados (3,6 millones), seguido de Colombia (1,8 millones), Pakistán (1,4 millones), Uganda (1,4 millones) y Alemania (1,1 millones). Las solicitudes de asilo el pasado año superaron los dos millones. EE UU es el país que más recibió, con 301.000. Le siguen Perú (259.800), Alemania (142.500), Francia (123.900) y España (118.300).

Las poblaciones obligadas a abandonar su hogar se enfrentan además este año a los problemas añadidos que ha planteado la covid-19, aunque Grandi señaló que por ahora no se han registrado grandes brotes en campos de refugiados (hasta el momento se han testado 1.200 casos sospechosos en esas instalaciones). Para evitarlo, Acnur ha recaudado 250 millones de dólares (222 millones de euros) para ayudar a la población desplazada durante la pandemia, y se dispone ahora a intentar aumentarlos hasta los 750 millones.

El alto comisionado citó el caso de Cox’s Bazar, en Bangladés, donde está el mayor campo de refugiados del mundo y donde por ahora solo se han confirmado 35 casos de la enfermedad, aunque pidió ser cauto con las cifras y seguir vigilantes. El italiano subrayó que, pese a los desafíos que ha presentado la covid-19, como la negativa de países del Golfo de Bengala a aceptar nuevos refugiados, la respuesta de los Estados donantes ha seguido siendo positiva estos meses.

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