Acusado de falsificar su currículum, renunció el ministro de Educación de Brasil antes de haber asumido

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El ministro de Educación designado por Jair Bolsonaro renunció a su cargo este martes, antes de asumir, golpeado por desmentidos de universidades sobre títulos incluidos en su currículum, mientras el Congreso eleva la

presión por más cambios en el gabinete del debilitado presidente de Brasil.

Carlos Decotelli, el ministro designado por Bolsonaro, entregó en el Palacio del Planalto su renuncia al cargo pocas horas después de ser defendido por el mandatario, quien calificó como “inadecuaciones” a las falsedades que había incluido en la descripción de su formación académica, en la que incluyó títulos que nunca obtuvo.

Decotelli iba a suceder en el cargo al polémico economista Abraham Weintraub, tal vez el único ministro de Educación en el mundo que se jactaba de escribir con faltas de ortografía.

Weintraub, quien era repudiado por académicos, legisladores y el Poder Judicial pero defendido por Bolsonaro y sus hijos, enfrenta un proceso en la justicia por racismo y selló su suerte en el gobierno al insultar a jueces de la corte suprema y emitir juicios discriminatorios sobre los pueblos indígenas.

Ahora se encuentra en Estados Unidos, desde donde se conoció su renuncia y se espera que asuma un cargo en el Banco Mundial con un salario de cerca de 20.000 dólares mensuales. El nombramiento de Weintraub hecho por Bolsonaro causó polémica entre funcionarios de la entidad multilateral con sede en Washington.

Decotelli, quien iba a ser el tercer ministro de Educación en un año y medio de gobierno, es un militar retirado de la Armada y evangélico, e iba a ser el primer negro en asumir la titularidad de un ministerio en el gobierno de Bolsonaro.

Pero la Fundación Getulio Vargas publicó el martes una nota en la que informó que, diferentemente a lo publicado en su currículum, el “profesor” Decotelli no había sido profesor ni investigador de esa institución privada.

Previamente, el rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Franco Bartolacci, había desmentido que Decotelli hubiera obtenido un doctorado en esa institución y la alemana Universidad de Wuppertal negó un supuesto posdoctorado.

Weintraub, quien durante el ejercicio del cargo de ministro dirigió ofensas a estudiantes, educadores, docentes e insultaba casi diariamente la memoria y el legado del patrono de la educación de Brasil, el célebre pedagogo y filósofo Paulo Freire, llegó al cargo por su vínculo con el ex astrólogo y polemista Olavo de Carvalho, un pensador de ultraderecha con predicamento entre varios funcionarios del gobierno de Brasil.

El ex ministro de Educación brasileño, Abraham Weintraub, renunció el 18 de junio pasado. /AFP

El ex ministro de Educación brasileño, Abraham Weintraub, renunció el 18 de junio pasado. /AFP

Militares que rodean a Bolsonaro recomendaron el nombre de Decotelli como una figura que podría apaciguar los ánimos dentro de la cartera de Educación, en vez de crear conflictos y crisis casi diariamente, como ocurría en el caso de Weintraub.

El papelón en torno al fallido nombramiento de Decotelli ocurre en un momento de creciente debilidad de Bolsonaro.

Su gestión de la pandemia de coronavirus es considerada una de las peores en el mundo por boicotear esfuerzos de gobernadores y alcaldes para implementar medidas de distanciamiento social y cuarentenas rígidas, y también por haber saboteado el trabajo de dos ministros de Salud, que terminaron dejando sus cargos.

Actualmente, la cartera sanitaria tiene como ministro interino un general, que el martes asistió a un acto en la sede del gobierno sin barbijo y en el que saludó a varios políticos con un apretón de manos, en contra de todas las orientaciones médicas.

Brasil registra más de 1,3 millones de infectados por Covid-19 y casi 59.000 fallecimientos, marcas que lo convirtieron en el segundo país más afectado en el mundo por el nuevo coronavirus detrás de Estados Unidos.

Pero además de la pandemia, que llevó la economía a una brutal recesión, Bolsonaro debió cambiar su habitual tono amenazante contra el Congreso y la corte suprema tras la detención de un ex policía y su amigo de larga data, Fabricio Queiroz, con el que tenía cercanas relaciones y que está acusado de actos de corrupción y de nexos con grupos de milicias que actúan en Río de Janeiro. Queiroz estaba escondido de la justicia en una casa del abogado de la familia de Bolsonaro.

En ese contexto, al que suman sensibles investigaciones que tienen como blanco al presidente en la corte suprema y el Tribunal Superior Electoral (TSE), Bolsonaro adoptó un tono más cauteloso y comenzó a dar cada vez más espacio en su gobierno a miembros del llamado “centrao”, grupo integrado por partidos que suelen canjear su apoyo en el Congreso por puestos en ministerios y empresas públicas.

Pragmáticos, esos grupos buscan ahora acentuar el nuevo barniz de moderación del gobierno apuntando contra dos ministros considerados problemáticos, el “olavista” canciller Ernesto Araújo y el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, ampliamente considerado como un obstáculo a la inversión en el país por su apoyo a políticas que favorecen la minería en zonas preservadas de la Amazonia, entre otras iniciativas polémicas.

Brasilia, corresponsal