Brexit: se le reveló el partido y Boris Johnson tuvo que retroceder en su plan de desconocer el acuerdo con la UE

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Boris Johnson retrocedió ante el tamaño de la rebelión en el Partido Conservador y sus legisladores por su controvertida reescritura del Brexit y sus serias

implicancias de violación de la ley internacional para el reino. El primer ministro Boris Johnson ofreció “un compromiso” para poder reconquistar los legisladores Torys y frenar la cadena de renuncias de sus asesores legales, que ha generado su decisión de ignorar el acuerdo de divorcio firmado con la UE el año pasado y reemplazarlo por otra legislación.

Downing St ofreció a los rebelados “un nuevo voto antes de que cualquiera de los poderes de la ley de mercado interno”, con el que pretende reemplazar al acuerdo con la UE , “sean utilizados”. Pero como condición impuso que aprueben la ley del mercado interno, que busca alterar el protocolo de Irlanda del Norte, que garantizaba que no habrá frontera entre el norte y el sur, tras el divorcio europeo, y cuya nueva redacción amenaza la paz conseguida tras la guerra civil.

Después que fuera destruido en la interpelación del Comité debatiendo la ley, Boris pidió a los legisladores rebelados, que votaron contra o se abstuvieron en la votación de lay de mercado interno que quiere reescribir el acuerdo de divorcio con la UE y quiebra la ley internacional, que la apoyen en la votación de las enmiendas la semana próxima. Pero prometió que esta ley “no podrá aplicarse” si ellos no autorizan “con un voto parlamentario” esos nuevos poderes que ella otorga.

El problema que enfrenta Boris con la rebelión es que su ley, aprobada por mayoría el martes, amenaza con ser trabada por las enmiendas de los propios legisladores conservadores, que van a ser votadas en la Cámara de los Comunes la semana próxima. Los apoyan laboristas, nacionalistas escoceses y galeses.

Crítica laborista

La enmienda de Sir Neil, presidente del Comité de justicia y conservador, puede bloquear la legislación del mercado interno, aprobada en la segunda lectura de el lunes. Establece que cualquier cambio “debe ser aprobado por el Parlamento”. Esto crearía a la ley “un candado parlamentario”, que impediría al gobierno modificar este acuerdo internacional, ya firmado por el el gobierno y la Unión Europea para su divorcio. Un acuerdo que hoy Boris Johnson no quiere reconocer como definitivo.

La nueva enmienda que él propone, que comenzarían a votar desde la semana que viene, es que “clarifica, da un explícito mandato democrático al uso de esos poderes” de la nueva ley de mercado interno.

Los diputados torys siguen enfurecidos con Boris tanto como la Unión Europea. La marcha atrás de Boris llegó después que el ministro de justicia y abogado general para Escocia, Lord Keen, renunciara y se convirtiera en la tercera persona del gobierno en abandonarlo a causa de esta legislación.

El procurador general laborista en las sombras, Lord Falconwer dijo que “las concesiones no remedian la ruptura de la ley internacional. Honestamente es cada vez peor y no mejor”, sostuvo.

Boris Johnson insiste que “la UE no está actuando de buena fe y hace extremas interpretaciones del acuerdo de divorcio europeo”. La UE lo amenaza con acciones legales y bloquear las negociaciones por un acuerdo de libre comercio. Una actitud que pueden imitar los demás paises porque las intenciones de Boris violan la ley internacional.

PB