El Gobierno británico anunció su "New Deal", un plan de inversiones de 5.500 millones de euros para el pos coronavirus

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Un “New Deal” como el del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt para rescatar a Gran Bretaña pos coronavirus. El primer ministro Boris Johnson lo anunció como un programa acelerado de 5.500 millones

de euros, que será utilizado en la construcción de hospitales, rutas, escuelas, prisiones, tribunales, colegios y en ayudas a los dueños de locales de las “highs streets” británicas, arruinados y en quiebra por la pandemia. El plan incluye un reentrenamiento o formación “a la francesa” para todos los que han perdido su trabajo.

Con asombro, los conservadores vieron lanzar su ortodoxia de austeridad por la ventana, al igual que los Mandarines o funcionarios públicos, que fueron echados porque se oponían a este plan ante la flexibilización de permisos de obras y regulaciones que Boris y su asesor, Dominic Cummings, quieren evadir.

Después de su admiración por Winston Churchill, Boris ahora abrazó al presidente norteamericano que utilizó todo el poder del Estado para restaurar la economía tras la Gran Depresión.

Desde las Midlands, el corazón industrial británico en crisis y desde un territorio laborista que lo votó en la última elección, el primer ministro dijo que “suena positivamente Rooseveltiano. Suena como el New Deal. Y es porque los tiempos lo exigen”. En su podium se leía “construir, construir, construir” con fondo verde. El plan será también ecológico.

El primer ministro prometió utilizar la crisis para reparar el sistema de salud británico (NHS), que le salvó la vida cuando estuvo afectado por el coronavirus , pero no estaba preparado para enfrenar la pandemia, sin fondos, sin personal, sin respiradores, sin máscaras ni equipos de protección ni tecnología suficiente.

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“Vamos a reparar el NHS, tacklear la crisis de habilidades para trabajar, reparar la indefendible brecha de oportunidades, productividad y conectividad entre las regiones en Gran Bretaña. Para conseguirlo vamos a construir, construir, construir. Construir mejor, construir verde, construir rápido y a la velocidad que este momento requiere”, prometió Boris Johnson, que se subió a una máquina Caterpillar amarilla, con casco, para mostrar una “photo opportunity” de su determinación.

La “shopping list” de Boris era tan larga tan como desesperada. El principal problema del gobierno es el que enfrentan todos los paises que están saliendo de esta dolorosa cuarentena: va a haber 3 millones de desempleados en pocas semanas más, ante el vertiginoso colapso económico del reino pos Covid 19.

Un Boris más parecido al laborista Gordon Brown que a su líder Tory Margaret Thatcher anunció un programa que desorienta a los Torys. Pero la realidad es que la creación de empleo privado está en crisis. El estado deberá hacerse cargo de cualquier recuperación, apoyándose en esquemas del sector público o con garantías del gobierno, hasta que la economía recupere cierta fortaleza.

“Esperen y vean que Rishi ( Sunak, el chancellor de las finanzas) tiene que decir”, dijo Boris.

El objetivo del discurso fue vincular un desempleo alarmante, que llegará pos-pandemia, a sus planes del estado Rooseveliano para que trabajen en proyectos de infraestructura enorme, que pueden resolver el problema del desempleo británico y una clase media desempleada, que no conocía hasta ahora la pobreza.

Según Resolution Fundation, hay más mujeres que varones en los sectores que cerraron en la pandemia. La distancia social ha dañado la industria de la hospitalidad, las boutiques, los gimnasios, los hoteles, los restaurantes, donde trabajan mujeres. El objetivo de Boris es que miles de personas cambien sus viejos empleos por otros nuevos, reentrenados.

Para calmar a los alarmados torys, Boris dijo que este paquete era posible “gracias al prudente managment de la economía durante el gobierno conservador”.

Pero el otro objetivo del discurso de Boris fue tratar de mantener seducido a un electorado laborista que lo votó porque estaba desilusionado y furioso con Jeremy Corbyn, el líder radicalizado “labor” que ha partido del poder. El nuevo jefe laborista Sir Keir Starmer está rejuveneciendo al laborismo pero, especialmente, reconciliándolo. Boris puede perder rápidamente los votantes que lo llevaron al poder en la pos-pandemia porque son votos prestados y de bronca, no propios.Cuarenta diputados conservadores de su amplia mayoría ya lo han abandonado por su manejo de la crisis del Covid .

El primer ministro debió admitir que deberían aumentar los impuestos ante la posibilidad de este programa del Estado. “Yo continúo determinado a asegurar que la cuenta de los impuestos, en la medida de lo posible, sea razonable y nosotros continuemos con una dinámica, competitiva y abierta economía de mercado” dijo .

Pero hablar del futuro cuando el Covid no ha terminado y Leicester ha debido ser re confinada es demasiado optimista.Aunque para Boris “no podemos seguir siendo prisioneros” del virus y necesitamos estar listos para que venga”.