Gran Bretaña: Boris Johnson echó a varios "Mandarines" del gobierno y desata una nueva crisis

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Cuando un primer ministro o un ministro llega al gobierno británico, no aterriza con una legión de asesores a su despacho. A ellos los reemplazan los Mandarines o funcionarios públicos, que

gerencian el gobierno y orientan sus decisiones fundamentales. Hasta hoy. El primer ministro Boris Johnson y su asesor “XL” , Dominic Cummings han decidido una fundamental limpieza entre los Mandarines porque sienten que se oponen al Brexit y a sus reformas, forzándolos a cumplir la ley y las reglamentaciones. Su primera victima es Sir Mark Sedwill, el secretario de gabinete y asesor de seguridad nacional, que debió presentar su carta de renuncia y es el más “senior” funcionario público del reino.

Sir Mark renunció el lunes, en medio de rumores de que el iba a ser dejado de lado por el premier y Cummings. Será reemplazado por David Frost, que cumplirá su cargo como asesor de seguridad y es, a la vez, el secretario de las negociaciones por el Brexit. Un proceso que los gobiernos europeos están convencidos que el gobierno de Boris Johnson ahora quiere finalizar sin acuerdo a fin de año.La misma impresión tiene el ex primer ministro británico laborista, Tony Blair.

Pero el cargo de secretario general deberá tener el proceso que exige la ley y no el que quiere Boris y su asesor. La “purga” de Mandarines ya está en marcha. Cummings cree que ellos son ”un auténtico obstáculo” para los planes de reformas del gobierno y espera reemplazarlos por hombres de negocios. Antes Sir Mark fue desacreditado en hostiles briefings a los periodistas por los voceros del gobierno, acusándolo del mal manejo de la crisis del Covid 19.

Sir Mark estaba listo a renunciar a la secretaria general del gabinete pero no a su puesto de asesor de alta seguridad del reino, desde donde ha participado en todas las grandes crisis del país, incluida la partida de los duques de Sussex de la Familia Real. No lo dejaron. El había sido designado asesor de seguridad nacional por la primera ministra Theresa May en el 2017. Se convirtió en el Mandarín que menos duró en el cargo.

Su partida debe ser vista como un triunfo de Dominic Cummings sobre los propios diputados conservadores y el poderoso Comité 1922, máxima autoridad conservadora, que convocaron al primer ministro al Parlamento la semana pasada para advertirle que escuchara a sus legisladores y al partido y se desembarazara de Cummings,que ni siquiera es conservador. Los que conocen a Cummings creen que su salida será “un escándalo para considerar muy pronto”.

Los Mandarines van a ser reemplazados por comités estratégicos, dirigidos por Boris Johnson, “para implementar las prioridades internacionales, domésticas y económicas” con su propio ritmo y necesidades políticas, sin obstáculos de los burócratas que manejan la verdadera maquinaria de Whitehall.

“Una lluvia ácida está llegando a Whitehall”, advirtió Dominic Cummings a sus asesores la semana pasada y comenzó a implementarlo.

Después del Covid 19, el objetivo es el Brexit y será “Dom” el encargado de llevar su plan brutalmente adelante. Pero también una ofensiva de construcciones, rutas, edificios para combatir el desempleo pos pandemia, que exigen una serie de regulaciones que los Mandarines iban a forzar a cumplir.

Sir Simon McDonald, la máxima autoridad del Foreign Office británico, también se va, luego que Boris y Dominic decidieran unir la Cancillería con el departamento de Desarrollo Internacional, históricamente independientes. Sir Simon se irá en el otoño europeo, con la compensación más grande de cualquier secretario permanente de un ministerio: 2,1 millones de libras esterlinas.

La comisión de funcionarios públicos, que tiene la obligación legal de supervisar las designaciones “seniors”, insistió en que el nuevo secretario de gabinete debe ser un ex secretario permanente o un ex secretario general, limitando el escenario a Boris.

El primer ministro dice que los Mandarines británicos, como se llama a los funcionarios públicos que dirigen las funciones del gobierno, obstruyen el Brexit. Michael Gove, advirtió a los otros Mandarines que “los funcionarios públicos son demasiado condescendientes con el Brexit”. Gove, que está a cargo de la coordinación de ministerios, cree que los cambios deben ser urgentes y debe haber una descentralización desde Londres al interior. ”Un cambio de aire para salir de la casa de cristal que es Londres” propuso.

La partida de Sir Mark, en quien la reina Isabel tenía absoluta confianza en épocas de crisis,molestó a ministros y diputados por su método. Uno de ellos dijo que querer convertir a Sir Mark en el “chivo expiatorio” del mal manejo de la crisis del Covid 19 por el gobierno, “es una desgracia”.

Esto no tiene antecedentes en Gran Bretaña y va a provocar una fuerte reacción en la Cámara de los Comunes, donde Boris ya ha perdido a 40 de sus diputados de mayoría, furiosos con sus métodos y la conducción de la crisis.

El Comité 1922, máxima autoridad conservadora, ha exigido a Boris que escuche a sus diputados y al partido y a no a Cummings, que ni siquiera es conservador.

Por primera vez, en las encuestas los laboristas le ganan a los Tories si hay elecciones ahora. Sir Keir Starmer, el nuevo líder, ha alineado a todo el partido detrás de él.

Los laboristas criticaron al primer ministro y su decisión de anunciar estos cambios, cuando 1 millón de personas quedará desempleada y 2,8 millones ya están actualmente sin trabajo en el reino.

Helen Hayes, la ministra del gabinete en las sombras laborista, dijo que “el día que se anuncia que millones de empleos están bajo amenaza en los próximos meses, es muy preocupante que Boris Johnson y Dominic Cummings están preocupados con un nuevo gabinete en Whitehall”.