El coronavirus se ensaña con los indígenas en toda América

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La pandemia de coronavirus está atacando de una forma muy violenta a las comunidades indígenas de América, unas poblaciones que, en muchos casos, viven en el olvido de sus

dirigentes, con escaso o nulo apoyo de los sistemas sociales de protección y ajenos a los servicios de salud.

El coronavirus SARS-CoV-2 está dejando miles de infectados y muertos en las comunidades nativas del continente, con un especial énfasis en la región amazónica sudamericana, donde la red sanitaria de países como Brasil, Colombia, Ecuador y Perú ya está colapsando por la alta cantidad de pacientes, muchos de ellos de pueblos originarios, que están llegando a sus instalaciones.

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, aseguró esta semana que los casos de COVID-19 en la cuenca del Amazonas ya ascienden a 20.000, "donde la repercusión tiende a ser el doble de alta", dado el subregistro imperante en toda la zona.

Las imágenes de las nuevas fosas en el cementerio de Nuestra Señora de Aparecida, en Manaos, son un símbolo de la situación dramática de esa ciudad de la región amazónica de Brasil. /AFP

Las imágenes de las nuevas fosas en el cementerio de Nuestra Señora de Aparecida, en Manaos, son un símbolo de la situación dramática de esa ciudad de la región amazónica de Brasil. /AFP

Estos grupos viven tanto en aldeas aisladas con acceso mínimo a servicios sanitarios como en ciudades muy pobladas como Manaos (Brasil), Iquitos (Perú) o Leticia (Colombia), agregó Etienne, quien remarcó que de no actuar de inmediato estas comunidades sufrirán un impacto desproporcionado.

En la Amazonía brasileña ya se está experimentando parte de este impacto alarmante. Según la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), hasta el martes pasado se contabilizaron 145 casos sospechosos, 435 confirmados y 91 muertes de indígenas por el COVID-19 en los territorios de Mãe Maria y Trocará (estado de Pará), Alto Rio Negro y Medio Rio Negro (Amazonas) y Tabalascada (Roraima).

Una habitante de la comunidad Wakiru, en una zona rural cercana a la ciudad de Manaos, en el estado de Amazonas, Brasil, días atrás. /AFP

Una habitante de la comunidad Wakiru, en una zona rural cercana a la ciudad de Manaos, en el estado de Amazonas, Brasil, días atrás. /AFP

En Amazonas tan solo hay camas de cuidados intensivos (UCI) en Manaos, donde la crisis sanitaria ha puesto en evidencia la deficiencia hospitalaria de la región. "Estamos viviendo esta guerra con mucha dificultad y dolor" y "estamos perdiendo a muchos guerreros y guerreras", le dijo a EFE el líder Eladio Kokama desde su aldea en Tabatinga, a cuatro días de navegación de Manaos.

Kokama perdió hace pocos días a su primo por coronavirus y ahora es su hermano quien está contagiado e "intubado en el hospital militar de Tabatinga". "Nuestro país no tiene una salud digna para todos los ciudadanos, sean indios o no" y "nuestra región está muy olvidada", lamenta.

Indígenas de la comunidad Kambeba, en la zona amazónica de Brasil, se hacen tests de coronavirus en un centro de salud en el pueblo Tres Unidos, del estado de Amazonas, este jueves. /REUTERS

Indígenas de la comunidad Kambeba, en la zona amazónica de Brasil, se hacen tests de coronavirus en un centro de salud en el pueblo Tres Unidos, del estado de Amazonas, este jueves. /REUTERS

El Amazonas colombiano es una de las regiones del país suramericano con más incidencia del coronavirus SARS-CoV-2, y allí ya ha contagiado a 1.775 personas y matado (oficialmente) a 73, siendo el departamento del Amazonas (fronterizo con Brasil y Perú) el más afectado con 1.221 casos confirmados y 45 fallecidos.

Para la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) la incidencia de infecciones puede ser peor, ya que estima que se podría estar más allá de los 5.900 casos solo en la región del Trapecio Amazónico, donde al principio de la pandemia no había camas UCI y apenas se contaba con dos respiradores mecánicos para una población de 48.144 habitantes.

Miembros de la comunidad Huitoto, en la localidad de Leticia, en el departamento de Amazonas en Colombia, con barbijos. Denuncian la poca atención de las autoridades para protegerlos del coronavirus. /AFP

Miembros de la comunidad Huitoto, en la localidad de Leticia, en el departamento de Amazonas en Colombia, con barbijos. Denuncian la poca atención de las autoridades para protegerlos del coronavirus. /AFP

Las comunidades indígenas, con una población de 1.905.617 habitantes, representan el 4,4% del total de Colombia y están repartidas por todas las regiones del país. Por la pandemia se atrincheraron en sus resguardos para restringir el ingreso de personas ajenas a su entorno y evitar los contagios.

Pueblos en riesgo en Ecuador

El caso de contagio de una mujer embarazada de la etnia Waorani puso en estado de alerta a defensores de los derechos de los indígenas en Ecuador, que solicitaron medidas cautelares para proteger a las nacionalidades indígenas Quichua, Achuar, Siecopae, Waorani y Shuar, entre las que se cuentan 73 personas con COVID-19.

Andrés Tapia, dirigente de los pueblos amazónicos, aseguró a EFE que hay varios casos con sospecha de la enfermedad y "al menos hay ocho fallecidos: cinco confirmados por coronavirus (...) en la provincias de Napo y Pastaza, y al menos tres con sintomatología", entre ellos un abuelo de la nacionalidad de waorani y dos de la nacionalidad siecopai.

La paulatina reapertura de algunos cantones de la Amazonía ecuatoriana a la actividad económica representa una preocupación mayúscula para los grupos defensores de los indígenas por la falta de coordinación del gobierno ecuatoriano.

Pedido de auxilio

En México, un país en el que el 21,5% de la población (25,6 millones de personas) se autodefine como indígena, se han identificado hasta el momento 899 casos positivos entre las 68 poblaciones originarias reconocidas oficialmente, con 157 muertes. La mayoría de los contagios entre la población indígena se localizaban en los estados de Yucatán (166), Ciudad de México (129), Estado de México (73) y Oaxaca (69).

Una semana atrás, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas señaló que la crisis provocada por el COVID-19 presentaba retos importantes en materia de atención a los pueblos indígenas de todo el país. Estos "pueden ser prevenidos y superados si el Estado mexicano adopta mejores acciones dirigidas a esta población en materia de salud, economía, alimentación, agua, saneamiento, sin menoscabo de su libre determinación y autonomía".

Alerta en Bolivia y Perú

A falta de datos oficiales sobre la cantidad de indígenas fallecidos o contagiados en Bolivia, el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis) ha alertado que 38 territorios indígenas en el noreste amazónico, el oriente y sur del país se encuentran en peligro por la presencia del virus en 14 municipios cercanos a ellos.

La información oficial sobre la enfermedad en el país no está desagregada según sectores poblacionales, pero sí se conocieron algunos casos concretos, como el del indígena Marcial Fabricano, líder de una emblemática marcha de pueblos amazónicos hacia La Paz en 1990, y que se recuperó de COVID-19.

Pobladoras de la ciudad de El Alto, en Bolivia, con barbijos. /AFP

Pobladoras de la ciudad de El Alto, en Bolivia, con barbijos. /AFP

En Perú, la pandemia del coronavirus ha provocado la muerte de 45 indígenas de la etnia shipibo konibo en la región de Ucayali, según denunció la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali y Afluentes (Feconau).

El presidente de la Asociación Kokama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca, en Loreto, Alfonso López, explicó que "cuando enferman quieren salir de su comunidad, pero tienen el problema del traslado, viajando un día o dos por trochas y ríos. Cuando finalmente llegan a los centros de salud, se encuentran con médicos que no atienden, no existen medicamentos, no están capacitados, tienen miedo de atender a las personas con fiebres altísimas y con dolores en el cuerpo".

Mujeres de la comunidad Mazahua, del estado de México, protestaron días atrás ante el gobierno por la falta de agua potable en sus pueblos, frente a la sede del gobierno en Ciudad de México. /AFP

Mujeres de la comunidad Mazahua, del estado de México, protestaron días atrás ante el gobierno por la falta de agua potable en sus pueblos, frente a la sede del gobierno en Ciudad de México. /AFP

Por ese motivo, "han decidido ir a curarse en sus comunidades antes que morir en las ciudades de Iquitos o Nauta donde hay médicos y enfermeras contagiados". López agregó que no están en condiciones de protegerse con las medidas de higiene porque "no hay agua apta para el consumo humano, en 50 centros poblados no tenemos agua apta, tenemos que hervir el agua para poder lavarnos".

Pueblos nativos de Estados Unidos

La ONG Médicos Sin Fronteras atendió urgentemente el llamado de los nativos de la población estadounidense de los Navajo, ya que comenzó a tener una incidencia tan alta del COVID-19 como la de Nueva York, y acabó con la vida de 127 personas hasta la semana pasada.

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"Nuestra primera tarea es hacer una evaluación de la situación e identificar qué áreas y poblaciones son las más vulnerables. La comunidad Navajo ha sido golpeada muy duro a nivel per capita", explica a EFE la doctora Carolina Batista.

Esta reserva de nativos americanos, que cuenta con autonomía e instituciones de gobierno propias, se extiende por los estados de Nuevo México, Arizona y Utah y es el hogar de 175.000 personas, el 43% de ellas en situación de pobreza.

Fuente: EFE