Deuda: cinco especialistas opinan qué cambios harían a la oferta Argentina para que los bonistas entren al canje

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El fracaso de la cuarta propuesta de canje que el gobierno argentino presentó a los bonistas, que como anticipó Clarín alcanzó apenas el 35% de adhesiones, está generando un interesante debate

o intercambio de propuestas entre los analistas financieros.

La pregunta es qué debe hacer ahora el Gobierno para evitar un default en toda la línea, más allá de que acumula en lo que va del año intereses no pagados por más de 1757 millones de dólares correspondientes a lo cupones de intereses de 13 bonos distintos.

Concretamente, lo que se discute es cómo se puede mejorar la propuesta sin afectar los supuestos parámetros de sostenibilidad que maneja el propio Gobierno, pero teniendo en cuenta que un fracaso de esta operación derivaría en un tembladeral económico y financiero de dimensiones importantes.

Como se sabe, la distancia entre el valor de la oferta argentina y lo que piden los bonistas es de apenas 3 dólares en términos de valor presente neto. Eso, en plata, representa unos 3.000 millones de dólares que se distribuyen a lo largo de varios años.

Le guste o no, el Gobierno deberá subir el precio de la propuesta, dado que los grandes fondos demostraron, como habían advertido días atrás, que tienen control, directo o indirecto, sobre cerca del 60% de los bonos canjeables. Sin su voto positivo, es imposible concluir en buenos términos la negociación.

Clarín consultó a diversos analistas financieros para que planteen puntualmente qué tiene hoy el Gobierno argentino a su alcance para achicar diferencias con los bonistas y concluir la negociación. Estas son las respuestas obtenidas.

Alejandro Henke, de Proficio Investments, señaló: “Como yo lo veo, no se trata de una cuestión técnica, sino simplemente de ánimo negociador. Son varios bonos y series que están sobre la mesa. Si uno ve las curvas de pagos de intereses y amortización de capital desde 2021 a 2041, son prácticamente iguales, tanto en lo que propone el Gobierno y lo que exigen los bonistas. Las curvas se separan levemente entre los años 2026 y 2031. Es un problema más de amortización que de cupón. No tocaría por lo tanto los cupones. Los bonistas estan pidiendo que adelantes un poco alguna amortización. En definitiva, los bonistas saben lo que quieren, de hecho, si miramos las ofertas iniciales de ambas partes, los que más cedieron hasta ahora, contrariamente a lo que se dice, fueron los bonistas. No tienen ninguna lógica que este acuerdo se caiga por la distancia que separa hoy al gobierno de los bonistas.

Norberto Sosa y Federico Broggi, de IEB proponen: 1. Cambiar los meses de pago de cupón de la enmienda por los de la propuesta de los acreedores. Significaría pagar los cupones en enero y julio de cada año en lugar de marzo y septiembre. 2. Modificar el cupón del bono a entregar por los intereses corridos haciéndolo idéntico al solicitado por los acreedores . El cupón pasaría de 1% a 4.9%. 3. Juntar los dos cambios anteriores, es decir, modificar los meses de pago de cupón y el cupón del bono a entregar por los intereses corridos. Esto aumentaría el valor de la oferta a US$ 55,1 y modificaría el sendero de pagos en US$ 1.500 millones, incluyendo ley local a pagarse entre 2020 y 2030.

Diego Falcone, de Cohen Group, señaló. Hay que mejorar la oferta y pulir algunas cláusulas, es un diferencia chica, pero no es un tema técnico. Creo que hay que tocar cupones o acortar fechas en los bonos cortos. Se puede subir el cupón del bono global 2030 o el del bono que te dan por los intereses corridos hasta ahora. No ese tan difícil.

Andrés Borenstein, de la consultora Econviews, fue conciso: “Lo mas lógico para mi sería que se partiera la diferencia en el bono de los intereses en donde el gobierno ofrece 1% y los bonistas piden 4.9%. La otra alternativa que me parece posible y aceptable por los bonistas seria acortar el plazo de pago de algún bono. Una tercer alternativa seria dejar el cupón en el 4.9% pero estirar un par de años más el pago del capital, pasarlo de 2030 a 2032

Francisco Velasco, Gerente de Research Banco Mariva, opinó: "El Ministro Guzmán ya indicó flexibilidad para modificar los términos legales de modo de zanjar diferencias en ese frente y eso por supuesto ayuda. En cuanto la oferta económica, tanto el Ministro como el Presidente Fernández indicaron que no se va a ofrecer "un centavo más", lo cuál de respetarse representa una restricción la cuál de todos modos se podría sortear. Los bonistas buscan un mayor valor presente, no necesariamente mayores pagos. Eso se puede lograr por ejemplo acortando la vida promedio de los bonos ofrecidos, es decir que aún con el mismo vencimiento comiencen a amortizar el capital antes. Las diferencias son realmente chicas, de US$ 1.000 millones hasta 2023 y US$ 2.000 millones entre 2024-30. La decisión de mejorar o no la oferta es enteramente una decisión política".