Reparto del ingreso: leve mejora pero creció la brecha entre los más ricos y los más pobres

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El año arrancó con un aumentó de la brecha de ingresos entre los más pobres y los más ricos. Pero mejoró levemente el reparto de conjunto, en especial entre los segmentos

medios y medio altos por mayores ingresos no laborales, como los bonos extraordinarios y las rentas financieras, de acuerdo a los datos del INDEC del primer trimestre de este año, con apenas 10 días de cuarentena por el coronavirus.

Así, en los últimos 12 meses, aumentó de 21 a 23 veces la distancia de los ingresos familiares por persona entre el 10% más rico -que de recibir el 32,8% un año atrás bajó al 32,4% de la “torta”-- y el 10% más pobre, que descendió en mayor proporción, del 1,5 al 1,4% por pérdida del empleo en este segmento más pobre.

Por hogares pasó lo mismo: el 10% más pobre pasó de recibir el 3,1% un año atrás al 2,9% este primer trimestre y el 10% más rico del 23,6% al 22,6%. La brecha subió de 7,6 a 7,8 veces.

Si se extiende la comparación a la totalidad de los segmentos, no hay cambios porque el 50% de la población de menores ingresos se mantiene con el 20,1% de la torta, y el otro 50% con el 79.9%. No obstante, hubo una leve mejora en la porción de la torta para los sectores medios u medio-altos que se explica por los ingresos extraordinarios.

Según el Informe, la suma total de ingresos de la población creció 49,6% en relación con igual trimestre de 2019, pero los ingresos laborales crecieron 44,6%, por debajo de la inflación que a marzo pasado fue del 48,4%, mientras las rentas no laborales crecieron el 63,2%. Entre esos ingresos no laborales se destacan subsidios o ayudas sociales del gobierno, alquileres o ingresos o rentas por plazos fijos o inversiones financieras.

 Del total de los ingresos de los hogares, los ingresos no laborales aumentaron del 26,8 al 29,2%, en especial entre los más pobres (bonos extraordinarios) y los sectores medio-altos (renta financiera). Por esa razón, aumentó la polarización, y aunque sigue en niveles altos, el coeficiente de Gini bajó de 0,447 a 0,444 entre los primeros trimestres de 2019 y 2020, aunque es mayor al 0,440 del primer trimestre de 2018.

El coeficiente de Gini es un indicador de desigualdad en la distribución del ingreso que toma en cuenta cómo se reparte la totalidad de los ingresos de la población. Es un indicador que varía entre 0 y 1. Cuanto más cercano a 1, mayor es la desigualdad en la distribución del ingreso y pasa lo contrario cuando se acerca a cero (igualdad absoluta).

Desde que el INDEC difunde la nueva serie de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) -en el segundo trimestre de 2016- el coeficiente de Gini arrancó con altos valores de desigualdad, en especial en el tercer trimestre de ese año. Luego, fue disminuyendo hasta fines de 2017 para volver a subir desde el segundo trimestre del año pasado, con la recesión, el menor empleo y el deterioro de los ingresos de la población trabajadora y de los jubilados.

Para el economista Claudio Lozano, director del Banco Nación, “de conjunto hay una leve mejora distributiva explicada por los segmentos medios, pero los de menores de ingresos tienen una caída real, posiblemente debido a la pérdida de empleo entre esos sectores y al avance de la precariedad e informalidad laboral”.

Con relación a la población ocupada, el Informe del INDEC marca que en promedio, el ingreso fue de $ 28.497 versus $ 20.405 un año atrás. Los ingresos de los asalariados pasaron de $20.640 a $30.080, con una mayor participación del 35 al 35,8 % de los trabajadores informales.

El ingreso medio de los asalariados “sin descuento jubilatorio” fue de $ 15.980, menos de la mitad –42,6%--de los $ 37.519 promedio de los asalariados formales.

A su vez, el ingreso medio de los varones fue de $ 36.695 frente a $ 28.279 de las mujeres. En promedio las mujeres percibieron un 23% menos que los varones, cuando un año atrás era diferencia era del 27%.