Creó el sindicato de presos y cayó por robo, pero acusa al denunciante por abuso sexual

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Rodrigo Díaz (46) acaba de recuperar su libertad. El fundador del primer sindicato de presos​ en el mundo pasó los últimos cuatro meses en la cárcel de Marcos Paz,

tras quedar detenido el 23 de febrero por apuñalar a un hombre, junto con su pareja, en un departamento de Villa Crespo, al que ella había contactado a través de una red social. Por Nahuel Gallotta

Ese mismo día lo habían invitado a dos programas de Crónica TV. Los problemas, asegura, comenzarían por la tarde. “Mi mujer tiene problemas con las adicciones. Era común que se fuera de casa a consumir con sus amigos. Cada tanto se me escapaba y tenía que salir a buscarla”, dice Díaz, que antes de aquel domingo defendía a tres detenidos y trabajaba en un informe para una universidad de Cataluña, encargado por una defensora de cámaras española.

Luego de horas sin novedades sobre el paradero de su pareja, de 33 años, recibió un mensaje: “Venime a buscar, estoy en problemas. Te necesito”. Era ella. En el siguiente mensaje le envió la dirección. Díaz sostiene que nunca antes había ido a buscarla a ese lugar. Ya había recorrido los lugares de siempre, sin novedades. “Es mentira que llegamos juntos y que planeamos todo. Los celulares están secuestrados y ahí está la verdad de todo. Me incriminaron sin pruebas”, aclara.

El hecho de Villa Crespo donde detuvieron al jefe del sindicato de presos, Rodrigo Díaz.

El hecho de Villa Crespo donde detuvieron al jefe del sindicato de presos, Rodrigo Díaz.

Llegó al edificio de la calle Julián Álvarez al 600, en Villa Crespo, entró junto a un vecino y subió al quinto piso. Dice que escuchó los gritos de su mujer pidiendo ayuda. Y que golpeó la puerta, se presentó como su marido y pidió que abrieran. Nadie le respondió.

“Yo escuchaba que a mi mujer la seguían golpeando. Quería tirar la puerta abajo. Pero recordé que por mis antecedentes, hacerlo me podía representar una (causa por) violación de domicilio. Entonces llamé al 911, denuncié lo que estaba pasando y bajé al palier. Pero la Policía llegaría por una llamada de otra vecina. Cuando entraron al edificio, yo tenía mi celular en la mano. Seguía con el 911. Me preguntaron de dónde era, les respondí que de Lanús y me esposaron. Al encontrar a la Policía golpeándole la puerta, el hombre que estaba con mi mujer les dijo que ella lo había querido asaltar. Como nosotros tenemos antecedentes y el tipo no, le creyeron a él. Fue una detención ilegal; no había indicios para detenerme. Fue un abuso de autoridad”, señala.

La pareja del jefe del sindicato de presos, Rodrigo Díaz, tras su detención.

La pareja del jefe del sindicato de presos, Rodrigo Díaz, tras su detención.

Lo que afirma, junto a su mujer al lado, también liberada, es que ella había pactado un encuentro con un hombre, de 55 años, para consumir. Solía conectarse a una red social buscando hombres dispuestos a compartir sus drogas.

“Necesitaba que alguien la invitara, que pagara la droga y que nadie lo conozca para que no la pudiéramos encontrar. Y se encontró con un tipo que quiso abusar de ella y que la golpeó. Es imposible que una mujer de un metro y medio quiera asaltar a un hombre de un metro noventa. Mis causas penales siempre fueron por robos calificados o tenencia de arma de guerra. El que me conoce sabe que nunca mandaría a mi mujer a robar. En las épocas que delinquí jamás me involucré en un robo de esa modalidad, quedándome afuera”, argumenta. 

El cuchillo secuestrado en el departamento de Villa Crespo.

El cuchillo secuestrado en el departamento de Villa Crespo.

Luego de que le negaran la excarcelación en cinco oportunidades, Casación Nacional aceptó el pedido y le otorgó la libertad. Lo mismo para su mujer, que también está acusada de robo y lesiones. Siguen procesados. Ella, además, presentó cargos por privación ilegítima de la libertad, tentativa de abuso y lesiones contra el vecino que había conocido por la red social. Fuentes policiales habían informado que la mujer tenía pedido de captura, pero Díaz dice que es otra mentira.

“En otro país hubiesen hecho una película del sindicato. Acá esperaron una mentira para defenestrarme”, sostiene, por todo lo que reprodujeron los medios, a partir de la versión policial. “De una manera muy carnicera pretendieron destruir el sindicato, que tanto me costó. Hicieron una repetidora de lo que informó la Policía. Me convirtieron en un leproso y me generó mucho daño. Tengo cero poder para revertir tanta difamación”.

Las heridas del hombre apuñalado en su departamento de Villa Crespo.

Las heridas del hombre apuñalado en su departamento de Villa Crespo.

Los primeros problemas

Hasta sus 17 años, su vida parecía normal. Vivía en Florencio Varela, cursaba el último año de la secundaria y estaba a punto de convertirse en Maestro mayor de obras. En 1989, la hiperinflación empezó a influir en la vida de su familia. Y su papá lo echó de su casa.

“En ese momento conocí la maldad. La calle me generó un resentimiento contra todos, menos con mi papá. Odiaba al sistema, al Gobierno, a la economía. Quería hacer justicia. Creía que la mejor manera de hacerla era robar y repartir el dinero. Nunca me interesó el dinero. Quería morir a lo Robin Hood”, cuenta. Con sus botines, dice, hacía donaciones en la villa Tranquila, de Avellaneda. 

Rodrigo Díaz.

Rodrigo Díaz.

A los 21 años ingresó a la cárcel de Olmos, donde aprobó las últimas dos materias del secundario y se recibió. Detenido bajo esa primera condena, de seis años por robos con armas, también rindió Sociología con 10 e Introducción al Derecho con 9, en la Universidad de La Plata. Se fue en libertad en el 2000. Se recibiría 18 años después. Salvo 5 materias, cursó toda la carrera en libertad, en la Facultad de Derecho.

“Mi papá no me regalaba juguetes; nos traía libros y revistas de ciencias. Nos vivía diciendo que el cerebro era un músculo que había que ejercitarlo. De ahí que siempre intenté estudiar”, comenta. La primera condena fue la más larga. Más adelante cumpliría otra de tres años (2010-2013) y en otra causa pasó seis meses en Marcos Paz. Más los cuatro meses por la causa de Villa Crespo.

El proyecto del sindicato se le había ocurrido casi cuatro años antes de la creación. En 2009, luego de dar una charla en el salón Azul de la Facultad de Derecho, le comentó a un representante del Ministerio de Trabajo que “había que sindicalizar las unidades penitenciarias”.

Rodrigo Díaz, creador del sindicato de presos. Foto Germán García Adrasti.

Rodrigo Díaz, creador del sindicato de presos. Foto Germán García Adrasti.

La única que no lo esquivó ni se le rió en la cara fue una abogada militante con la que inició el plan. Hasta que la cárcel los separaría, aunque seguirían los contactos por teléfono. Fue detenido en 2010, y enviado a nuevamente a Olmos. Dieciséis meses después lo trasladaron a Devoto, donde concretaría su deseo. Con el tiempo sumarían filiales en cárceles de Mendoza, Río Negro, Santa Fe, Tierra del Fuego, La Pampa, Bahía Blanca y Mar del Plata, entre otras.

“En Devoto había 400 trabajadores que cobraban un cuarto de un salario mínimo. Con la llegada del Sindicato pasamos a ser trabajadores los 1.600 detenidos. Con salario mínimo vital y móvil, ART y materiales de seguridad e higiene”, asegura.

Por el Sindicato Único de Trabajadores Privados de su Libertad Ambulatoria (SUTPLA) lo entrevistaron medios franceses, ingleses, brasileños y varias agencias internacionales. Y un grupo de presos de Alemania, enterados de lo que habían hecho en Devoto, armó un sindicato propio.

Cada 13 de julio festejan el Día del Trabajador en Contexto de Encierro, a pesar de no estar oficializado.

EMJ

 

Clarín

 

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