Coronavirus: los puntos que enfrentan a Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta de cara a la nueva cuarentena obligatoria

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La Ciudad y Conurbano forman parte del mismo conglomerado urbano. “El área metropolitana de Buenos Aires es un continuo y una cosa que pasa de un lado de la General Paz”,

resumió el gobernador Axel Kicillof este miércoles. Ese criterio, no obstante, quedó enterrado el 8 de mayo, cuando se comunicó la nueva extensión del aislamiento preventivo y obligatorio para contener el coronavirus, que concluirá este domingo.

Paradójicamente, ese mismo viernes, el presidente Alberto Fernández señaló que no habría cambios en el área. “En el AMBA seguirá la cuarentena igual que ahora hasta el 24 de mayo”, dijo el jefe de Estado ese día, flanqueado por Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta. Lo que único que no cambió ese día fue la necesidad de que la Ciudad y la Provincia debieran contar con el visto bueno del jefe de Gabinete Santiago Cafiero -es decir, del propio Presidente- para habilitar nuevas actividades en el medio del aislamiento.

El resto es historia. La Ciudad habilitó comercios no esenciales y la Provincia privilegió la reapertura de industrias. En la Capital, se habilitaron las salidas de esparcimiento para los chicos mientras que en el Conurbano se permitió que acompañaran a sus padres en las compras. Por ahora, la Ciudad no planea dar marcha atrás con ese permiso.

La tensión entre distritos creció y se dirimió en los medios con las declaraciones cruzadas de intendentes bonaerenses y de ministros de las dos administraciones.

A pesar de eso, el gobernador y el jefe de Gobierno, que mantienen contacto directo y cotidiano, negaron las diferencias visibles para todos.

En la última semana coincidieron con el diagnóstico: el tránsito interjurisdiccional se relajó demasiado y era necesario restringirlo. Así se procederá hoy. Kicillof irá más lejos no solo profundizará los controles sobre el flujo de viajes entre Capital y Provincia sino también dentro de los municipios del Gran Buenos Aires. En CABA habrá más controles, aunque serán más laxos. 

Hasta ahí llegan las coincidencias. En la Ciudad no creen que la flexibilización porteña haya sobrecargado el sistema de transporte ni favorecido más contagios. Destacan que hay más gente en la calle, por el hastío que genera la cuarentena y las necesidades económicas. Pese a eso, es casi un hecho que clausurarán zonas con alta densidad de comercio que generan mucha aglomeración de gente. "Es una decisión que tiene que ver más con la búsqueda de un consenso unificado que con resolución sanitaria nuestra", afirman en la jefatura de Gobierno. 

Si bien los dos mandatarios concentrarán sus esfuerzos en auxiliar a las villas y los asentamientos, difieren en las razones de por qué se registraron más casos. Larreta cree que el aumento de casos tiene que ver con el aumento de los testeos. En la Ciudad afirman que los casos detectados en las villas se multiplicaron al testear los contactos estrechos de los contagiados.

Kicillof cree que es exactamente al revés. “No es que cuando hay más testeos hay más casos, es al revés, cuando hay más casos hay más testeos. Porque los protocolos lo que muestran es que los testeos se hacen ante situaciones febriles”, sentenció el gobernador al término de la reunión con el Presidente y el jefe de Gobierno el miércoles en Olivos. En la Ciudad señalan que también hay movimiento en los grandes centros urbanos del Conurbano. "Axel explica políticamente lo que no puede explicar técnicamente", afirman.

El ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán señaló a la Ciudad como principal foco infeccioso. Las autoridades sanitarias de la Capital, en cambio, consideran que la curva de contagios evolucionará inexorablemente y que las medidas restrictivas solo sirven para preparar mejor el sistema sanitario.

Señalan que la preocupación bonaerense es razonable por la falta de infraestructura y por el verdadero peligro es la multiplicidad de focos que debe atender el distrito más grande del país.

No solo los criterios de flexibilización de la cuarentena son distintos de los dos lados de la General Paz, también los controles sobre los comercios.

En la Ciudad se registraron 42 clausuras; solo en Quilmes -cuya intendenta Mayra Mendoza criticó públicamente a Larreta- se sancionó a a 150 locales y se clausuraron otros 45 por violar la cuarentena y aumentar los precios sin motivos. En el gobierno porteño consideran que en Provincia y en Capital los comerciantes abren con o sin autorización, por necesidad.

La última diferencia es discursiva. Larreta ordenó no contestar las críticas del oficialismo, que se multiplicaron en algunos casos sin la autorización del gobernador. Tras dos semanas de tensiones y a pedido del Presidente intentarán volver a mostrar una salida coordinada y con menos fisuras.

“Como hasta ahora, coincidimos en abordar las medidas sanitarias unidos y cuidando la salud y la vida de nuestra gente”, expresó Fernández después de la videoconferencia conjunta con los gobernadores de las provincias más comprometidas.