Un jefe de la Federal acusado por corrupción pide recusar al juez y denuncia una interna

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Apenas se conoció la noticia de los allanamientos en la casa de dos jefes de la Policía Federal acusados de corrupción se sabía que el caso iba a generar ruido. Y

a dos semanas de que se desatara el escándalo, los comisarios lanzaron su contraataque: denuncian una interna en la fuerza y piden recusar al juez.

La trama involucra a los ex jefes de Delitos Federal de la PFA, Lionel Selva y Diego de la Fuente. Todo comenzó con una denuncia de la empresa Samsung por contrabando de teléfonos celulares a la Argentina. La causa quedó a cargo del juez en lo Penal y Económico N° 2 Pablo Yadarola y derivó en dos allanamientos a las oficinas de la empresa Unión y Libertad en avenida al Corrientes 2500 y Montes de Oca al 500.

En esos operativos, de los que también participaron agentes de Aduana, se secuestraron 137 mil dólares, 600 mil pesos y 3.500 euros, además de cientos de celulares de distintas marcas, computadoras, cámaras de fotos, memorias y otros artículos de tecnología. Por el caso quedó como principal imputado el dueño del negocio. Lo que nadie esperaba era una denuncia anónima contra dos jefes de la Federal que participaron del operativo acusándolos de robo.

El giro inesperado se dio el 29 de mayo, tres meses después de los primeros allanamientos, cuando llegó un mail al juzgado de Yadarola con una denuncia anónima contra los dos comisarios. El autor, que decía ser policía y que no se identificaba por seguridad y miedo a perder su trabajo, acusó a Selva y De la Fuente de varios delitos. Y en la causa por contrabando, dijo puntualmente que los dos oficiales le habían robado 10.000 dólares al comerciante y que se burlaron de él por ser integrante de la comunidad judía ortodoxa.

La denuncia derivó en una citación al comerciante acusado de contrabando, que ratificó lo que decía el mail. Pero hizo una corrección: “Si bien los dichos vertidos en relación al allanamiento en mi domicilio laboral son exactos, en rigor de verdad debo aclarar que el importe ‘desaparecido’ y que se encontraba en mis oficinas y que no se ha logrado ubicar luego del procedimiento cuestionado fue de U$S 8.200 y no U$S 10.000 como fuera manifestado. Ese importe se encontraba en el cajón, sin llave, de un escritorio ubicado en la oficina 5 habitación 2 en la que no se encontraba ningún empleado trabajando ya que todos estábamos en la Oficina 1, donde funciona nuestra administración (…) El resto del dinero, es decir la suma de U$S 36.668 y $ 603.610 se encontraba en el cajón de mi escritorio, en la habitación 1 de la oficina 5, sin ningún tipo de envoltorio, siendo este dinero el que se secuestró delante de testigos y que consta en el acta”.

El comerciante acusado de contrabando también dijo que Selva lo obligó a mostrarle la mercadería y meterla en una caja, y que el comisario después identificaba con un marcador lo que iba “a la blanca”, en referencia a una camioneta Toyota doble cabina sin inscripciones. “En un momento dado observo que dos personas una gorda y otra más delgada se subían a esa camioneta y se retiraban del lugar. Esas dos personas eran Selva y De la Fuente”, dijo y agregó que el resto de la mercadería iba a un camión de la Policía Federal que se fue “a mitad de su capacidad”.

Con la denuncia y los dichos del imputado, el juez Yadarola ordenó allanar las casas de Selva y De la Fuente en Ituzaingó y Castelar. Lo curioso es que un día antes de esos operativos, el 30 de junio, los dos oficiales fueron trasladados a otras divisiones de la Federal. El miércoles 1° de julio, Gendarmería allanó sus casas por orden de Yadarola y los dos oficiales fueron pasados a disponibilidad.

En la casa de un familiar de De la Fuente, la Policía incautó una gran cantidad de dinero en efectivo, zapatillas y cigarrillos. La sospecha de los investigadores es que la mercadería provenía de operativos realizados por Delitos Federales.

Los cigarrillos secuestrados a Diego de la Fuente y Lionel Selva, ex jefes de Delitos Federales de la PFA.

Pero en la casa de Selva no encontraron nada relevante. Lo que despertó cierta curiosidad es que en un momento se acercó al lugar el comisario Luis Hernández, a cargo del Área IX Morón de la PFA y hermano del jefe de la Federal, el comisario general Juan Carlos Hernández.

Ahora la defensa de Selva, a cargo del abogado Claudio Calabressi, planteó la recusación del juez Yadarola en la causa contra los policías. Sostiene que el juez está investigando un delito que no es de su competencia y que, a la vez, el supuesto robo se dio en un allanamiento ordenado por él.

“Pretendemos que se trate el tema de un solo modo, es decir, ante un juez que no sea juez de sus propios actos”, plantea la defensa.

 

También tienen distintas sospechas sobre la naturaleza de la denuncia anónima tres meses después. “Nos ha tomado por sorpresa que el primigenio objeto procesal mutó a partir de la aparición del ‘supuesto’ mail anónimo, en lo que pareciera ser un claro intento defensista de encaminar la causa hacia otro objeto (investigar a los preventores De la Fuente y Selva). De este modo, ‘llamativamente’, se ha visto favorecido el verdadero imputado de los delitos que aquí se ventilan”, señalan en el recurso.

Sobre el mail anónimo, Calabressi dice a la vez que responde a una interna de la Policía Federal y que no es casual que se mencione a los dos jefes Selva y De la Fuente pero no al resto del personal que participó de los operativos.

“Casualmente los allanados son dos comisarios y ningún otro funcionario policial que intervino en los allanamientos, se ciñó casualmente a lo que decía el anónimo y se pretende, por elevación, perjudicar al jefe de la Policía Federal”, dice el defensor der Selva.

EMJ

 

Clarín

 

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