Aseguran que los policías detenidos por el crimen de Lucas Verón actuaron "por pura maldad"

Policiales
Lectura

“El Paisa” esperaba este 9 de julio con mucha ansiedad. Cumplía 18 años y para él eso significaba mucho. Iba a poder salir a buscar un trabajo en blanco y usar

el sueldo para eso que tanto le gustaba: los caballos y la tradición gaucha. Lo que menos imaginaron él y su familia era que en pleno festejo, Lucas iba a convertirse en una nueva víctima del gatillo fácil.

A Lucas Nahuel Verón lo mataron de un tiro en el pecho el viernes a la madrugada en Llerena y Coronel Achaga en González Catán, partido de La Matanza. Por el crimen está detenida una pareja de policías de la Bonaerense: Cintia Duarte y Ezequiel Benítez, los dos de 26 años.

La familia de “El Paisa” no encuentra explicación para lo que sucedió. Dicen que no los quisieron identificar ni que previamente haya pasado algo entre los chicos y los policías. “Fue de pura maldad”, le dice a Clarín Cristian Caraballo, tío de Lucas. Y cuenta que los dos agentes son del barrio y conocidos por maltratar a los vecinos. “Tienen antecedentes de violencia. Siempre le tiran el patrullero encima a la gente que camina por la calle”, señala.

Lucas Nahuel Verón (18) fue asesinado por policías la noche que festejaba su cumpleaños.

Lucas Nahuel Verón (18) fue asesinado por policías la noche que festejaba su cumpleaños.

“Lucas era un chico muy bueno, muy querido por todos e incapaz de faltarle el respeto a alguien de su edad ni a un mayor”, cuenta Cristian. “El Paisa”, el más chico de cuatro hermanos, heredó el apodo de su abuelo y su padre, de los que también sacó su pasión por los caballos y el estilo de vida gaucho.

“Él amaba los caballos, fabricar carros para desfiles, todo lo relacionado al campo y ayudaba a los chicos que veía que andaban con un carro roto. Era una persona solidaria con todo el mundo”, lo recuerda su tío. “Quería cumplir 18 para entrar a trabajar en un supermercado y tener plata para comprarse sus cosas de gaucho y monturas”, cuenta.

El jueves Lucas había organizado una pequeña reunión por su cumpleaños con su familia y un puñado de amigos. Para seguir con el festejo, cerca de la 1.50 del viernes salió con un amigo en moto a comprar más bebidas. Cuando regresaban, un patrullero sin luces los empezó a seguir y los chocó de atrás, según le contó Cristian a Clarín.

“Se caen de la moto, se levantan los dos y corren. Lucas hace unos metros, frena, se da vuelta y ahí el policía que había bajado del móvil le pega un tiro. El amigo sigue corriendo y el patrullero se va”, dijo el tío.

Al escuchar los disparos, los vecinos salieron a ver qué había pasado y vieron a “El Paisa” tirado en el piso. Su amigo fue hasta la casa del cumpleañero, a una cuadra y media, en Llerena y Riglos, a avisarle a su familia lo que había pasado. Entonces fueron a socorrerlo en auto y lo llevaron al Hospital “Simplemente Evita” de González Catán. El joven murió a los pocos minutos de haber ingresado.

Ezequiel Benítez y Cintia Duarte, quienes fueron imputados por el fiscal Juan Pablo Tahtagian por el delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego" por el crimen de Lucas Nahuel Verón.

Ezequiel Benítez y Cintia Duarte, quienes fueron imputados por el fiscal Juan Pablo Tahtagian por el delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego" por el crimen de Lucas Nahuel Verón.

El caso recuerda a la Masacre de Monte que tuvo como víctimas a cuatro chicos. Los dos hechos empezaron como una persecución inexplicable y con desenlace fatal. Para la familia de Lucas, al igual que en Monte, en este caso también hay encubrimiento. 

Lo primero que les llamó la atención fue que cuando llegaron al hospital ya había tres patrulleros en la puerta. “Se querían llevar al amigo para que declare y, como tiene 17 años y es menor, no lo dejamos”, dijo Cristian.

“Yo lo llevé después y cuando llegó la madre le tomaron declaración. Él dijo todo tal cual nos había contado a nosotros”, dijo Cristian. Encima revisando los videos que grabaron con sus celulares, descubrieron que Duarte y Benítez estuvieron en el hospital y en la comisaría, como si nada hubiese pasado. Los investigadores determinaron además que los agentes no informaron a sus superiores lo que había sucedido.

A pesar de que el chico contó que había policías involucrados, la Bonaerense continuó con la investigación. Más tarde, la Policía fue a buscar de nuevo a la familia de Lucas y a su amigo, que estaba con ellos. “Revisaron las cámaras y en una se ve el móvil, pero no con claridad”, dijo Cristian.

Lucas era un apasionado por la tradición gaucha.

Lucas era un apasionado por la tradición gaucha.

“Había comisarios de todos lados, jefes departamentales. Decían que el chico había mentido y que en una de las filmaciones se ve un auto blanco. Estando el fiscal presente lo llaman al pibe y empiezan a cambiar la declaración, que dice que ellos habían robado y que un auto blanco los corrió y los chocó”, contó Cristian y dijo que lo hicieron firmar el acta a pesar que su madre no estaba.

“Pero después aparecieron vecinos a decir que habían visto que fue el patrullero que los siguió y les tiró. El auto blanco resultó ser de un vecino, que conoce a los chicos y no tuvo nada que ver”, agregó.

En una nueva revisión de las imágenes, los investigadores determinaron que el móvil involucrado en el episodio era el que tripulaban los agentes Cintia Duarte y Ezequiel Benítez, del Comando de Patrulla Comunitaria. Además de compartir el patrullero, los dos policías son pareja y tienen dos hijos.

Este sábado, los dos acusados se negaron a declarar ante el fiscal Juan Pablo Tahtagian, de la Fiscalía Temática de Homicidios de La Matanza, que pidió que queden detenidos por "homicidio agravado", según indicaron fuentes judiciales a Clarín. El funcionario ordenó además que toda la prueba producida sea analizada por peritos judiciales o de fuerzas federales. Por eso, la autopsia al cuerpo de Lucas fue realizada en la morgue judicial de Lomas de Zamora.

Además, Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense desafectó a los dos policías y les retiró el permiso de uso de uniforme, placa y armas.

Los papás de Lucas son los únicos que podrán despedir a su hijo debido a los protocolos que rigen por el coronavirus. Su familia y los que lo conocían están desconsolados. “No hay explicación para lo que pasó y menos que fuera de esta manera. Que la gente que está para cuidarte haga esto, no se entiende”, lamenta Cristian.