Coronavirus en Buenos Aires: a horas del inicio de la cuarentena dura, en La Matanza abrieron hasta los negocios que no fueron autorizados

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Un vendedor fuma un cigarrillo en la puerta de su local. La lluvia es una cortina continua y no hay muchos compradores que caminen por la peatonal de San Justo, uno

de los centros comerciales más importantes de La Matanza. La persiana está abierta hasta la mitad, a pesar de que los rubros no esenciales siguen inhabilitados en el municipio por la pandemia de coronavirus. Con más o menos disimulo, media cuadra atiende así. Enfrente, dos policías se refugian bajo el techito de Remolinos, una histórica casa de calzado para chicos que tenía al menos 30 años de antigüedad. “Ahí me compraban los zapatos de chico”, cuenta el empleado y señala a un camión de mudanzas que se lleva lo que quedó de un Personal.

“En la zona, ya van 80 negocios que cerraron para no volver a abrir”, asegura el propietario de un local cercano. A unos metros, una mujer con paraguas pregunta a la vendedora de un local de lencería qué va a pasar este miércoles 1° de julio, cuando entre en vigencia la nueva fase de la cuarentena. “No sabemos, vamos a intentar despachar por delivery, pero no está claro y esto no da para más”, le reconoce la chica detrás de un mostrador atravesado sobre la puertita de la persiana. En el ingreso, no se ofertan ni medias ni ropa interior, solo hay un cartelito de barbijos por 50 pesos y un pack de diez por 390. Entre las bombachas desplegadas sobre la mesa, un segundo anuncio aclara que no se hacen cambios y no se puede tocar la mercadería. “Quien no quiera acatar ninguna de estas normas, que no compre, yo me cuido y cuido a mi personal”, remata.

Ana María, de 60 años, salió a hacer algunas últimas compras “por las dudas de que cierren todo” a partir del miércoles y pasea entre los comercios con atención al público. “No les queda otra que funcionar así”, opina en diálogo con Clarín y asegura que en otras localidades cercanas, como Rafael Castillo, Morón y Laferrere, “está todo abierto, mucho más que lo que se ve acá”. “Envíos por WhatsApp”, “Tenemos delivery” y “Hacé tu pedido”, anuncian algunos locales vecinos, todos con los productos a la vista para el retiro en puerta.

El 80 por ciento de los negocios de San Justo pertenecen a rubros no esenciales y llevan cien días sin obtener el permiso oficial para abrir. (Foto Juan Manuel Foglia)

El 80 por ciento de los negocios de San Justo pertenecen a rubros no esenciales y llevan cien días sin obtener el permiso oficial para abrir. (Foto Juan Manuel Foglia)

“En esta cuadra fue una masacre. Cerraron doce comercios”, afirma la propietaria de un local de ropa de mujer y cuenta que pidió la habilitación para enviar pedidos por delivery, aunque no tiene en claro si le corresponde por su rubro. “Los comerciantes estamos hasta acá”, dice y se señala la coronilla. “Acá cuando viene la policía, nos avisamos y cerramos todos. Vienen casi todos los días, porque estamos cerca, pero nosotros necesitamos trabajar. Parece que mañana se ponen estrictos y no se puede abrir nada, pero muchos lo vamos a intentar igual”, asegura.

En La Matanza, hasta este 30 de junio, los comercios no esenciales solo estaban habilitados para trabajar mediante delivery bajo protocolo, informaron a este diario fuentes municipales. Además, detallaron que se desplegaron operativos con Defensa Civil, Guardia Urbana y voluntarios para ordenar filas, proporcionar alcohol en gel a los peatones y desinfectar algunas superficies de uso común, como los cajeros. Por otra parte, la Anses realizó atención al público y entrega de alimentos, además de desarrollar campañas de vacunación, aseguraron.

Los comerciantes dicen que abren con las persianas bajas porque es la única forma que encontraron para subsistir. (Foto: Juan Manuel Foglia)

Los comerciantes dicen que abren con las persianas bajas porque es la única forma que encontraron para subsistir. (Foto: Juan Manuel Foglia)

Martín Giacomozzi, propietario de la librería Coto, explica que la situación de los comercios de la zona es mucho más difícil. Los negocios del rubro, asegura, se mantuvieron totalmente cerrados hasta el 17 de abril, cuando se permitió el delivery y con el tiempo, a principios de mayo, empezaron a funcionar mediante el retiro en puerta sin ingreso de los compradores. Se convirtió en una “regla tácita”, define. “Acá estamos facturando un 25 por ciento de lo que se hacía antes de la pandemia. A veces llegamos y a veces no llegamos a cubrir los gastos. No se puede reponer mercadería y hay mucha inflación. Cada vez está más complicado sostener esto”, asegura.

“Se estima que cerraron el 30 por ciento de los locales de San Justo y cada día se agudiza el problema, pero ahora directamente no le vemos el fin. Entendemos que la pandemia existe, aumentan los casos y no nos hacemos los desentendidos, pero realmente no se tolera más la cuarentena. El ánimo entre los comerciantes está muy mal”, expresa desde su local de artículos de librería y asegura que el endurecimiento de la cuarentena empeora ese malestar.

“Es una sentencia de muerte para los que tenían la esperanza de volver a reabrir”, afirma Daniel Dauria, presidente del Centro de Comerciantes de San Justo, que es una de las 18 cámaras que desde el 18 de marzo conforman el Comité de Crisis creado por la Municipalidad para dialogar sobre las habilitaciones y los protocolos para la cuarentena. En relación a los locales que abren, a pesar de las restricciones, el referente aclaró que “no se trata de la picardía argentina, es la necesidad”.

“Entendemos que estamos en la zona más compleja y que San Justo está rodeado de barrios populares, como Villa Palito, San Petesburgo o Puerta de Hierro, y el riesgo que representa el comercio es grave, pero el comercio se está fundiendo”, afirma. La asociación presentó varios proyectos para protocolización de la apertura de comercios no esenciales, que incluyeron volver peatonales algunas calles o crear una aplicación de turnos para regular la atención en locales, pero hasta ahora no prosperaron.

En La Matanza, hasta este 30 de junio, los comercios no esenciales solo estaban habilitados para trabajar mediante delivery bajo protocolo. Foto: Juan Manuel Foglia

En La Matanza, hasta este 30 de junio, los comercios no esenciales solo estaban habilitados para trabajar mediante delivery bajo protocolo. Foto: Juan Manuel Foglia

En el interior de una galería que nace de la peatonal, los negocios abrían este martes con normalidad. Alguna botella de alcohol en gel recuerda la presencia de la pandemia, pero no mucho más. El vendedor de un local de ropa juvenil estilo skater permite que los clientes ingresen al local y hasta toquen las remeras que cuelgan de un perchero para ver mejor los modelos.

A partir de este miércoles, dice que se va a poder comprar por WhatsApp, pero que también se podrá retirar en el lugar: "Acá adentro de la galería no jode nadie. Si hasta me viene a comprar la policía”, asegura confiado y agrega que “hay muchos gendarmes que vinieron del interior con un bolsito con dos remeras y ahora no tienen nada para el invierno. No sabemos cómo va a ser a partir de mañana pero no creo que esto cambie demasiado".

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