El primer padrón público de femicidios

Sociedad
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El caso de Lucía Pérez es emblemático por muchas razones. No sólo porque se suma a la larga lista de crueles femicidios perpetrados contra mujeres de todas las

edades y condiciones; sino porque además, en un fallo repudiado por familiares de la víctima y la sociedad toda, se responsabilizó a Lucía de lo que le sucedió y los acusados del crimen quedaron absueltos de los delitos de femicidio y abuso sexual agravado. Esta decisión del Tribunal Oral Criminal Número 1 de Mar del Plata, provocó un respuesta inmediata en organizaciones como Ni una menos, que condujo a la realización de un Paro Nacional de Mujeres para reclamar justicia por Lucía.

En su homenaje, un nuevo observatorio de víctimas de femicidio y travesticidio lleva su nombre y se presenta como el “primer padrón autogestionado y público de femicidios, travesticidios, muertas por aborto clandestino y desaparecidas”.

¿Por qué se creó el Observatorio “Lucía Pérez”? “Surge por iniciativa de las familias sobrevivientes de femicidios, que sentían que la información que había era simplemente un número”, explica la periodista Claudia Acuña, al frente de la cooperativa de trabajo La Vaca, que a través de sus publicaciones (Revista Mu y lavaca.org) llevan adelante, desde hace mucho tiempo, extensos trabajos de investigación sobre el tema. “Nosotros tenemos desde hace años un padrón histórico. Reconstruimos así unos 1300 femicidios y travesticidios. Trabajamos con la población trans, porque no había registro de travesticidios. Pero, como otros movimientos sociales estaban llevando muy bien el padrón de femicidios, dejamos de hacerlo nosotros. Cuando los familiares nos hicieron esta observación respecto de que sobre un número no se puede reflexionar, decidimos retomar la tarea y volver a registrar los femicidios desde 2020”.

Este padrón es el único que está online. Puede consultarse en lavaca.org/observatorio-lucia-perez/. Contiene información detallada sobre la víctima: su nombre, la edad, la localidad, la fecha, el modo en que fue asesinada y quién es el sospechoso o imputado. También se consigna quién es el fiscal que lleva el caso y cuál es la imputación.

“La primera sorpresa que te llevás cuando mirás los casos de 2020, es que de los 134 crímenes perpetrados, ninguno lleva la carátula 'Femicidio'”, explica Acuña.

En cuanto a los travesticidios, la organización La Rosa Naranja los ayuda con ese registro. También dan cuenta de las mujeres que están desaparecidas. “Y además tenemos la esperanza de poder registrar los crímenes por abortos clandestinos (hasta ahora tenemos un solo registro), que para nosotras se trata de violencia estatal porque no hay ley. Y por último empezamos a seguir las denuncias de violencia en cuarentena”.

Este último registro les permitió comprender los diversos caminos para denunciar en el país. “Hay dos líneas de teléfono, no una. El 144 y el 138. Y hay provincias que le dan preferencia a una por sobre otra. Las municipalidades suelen tener también sus líneas propias. Esto hace muy difícil conseguir cifras reales de las denuncias por violencia. La línea nacional atiende desde la Capital. Por lo tanto, la persona que te habla sólo te puede dar contención. Entonces, las mujeres que sufren violencia prefieren llamar a la policía. Tanta dispersión vuelve imposible pensar políticas”.

El observatorio no recibe ningún aporte. Y ya han tenido devoluciones muy favorables de su trabajo, por ejemplo, de las personas que en el marco de la Corte Suprema, trabajan con temas de violencia.

“Cuando vas haciendo el padrón y consignás las distintas edades, los lugares, las circunstancias, salís del yo particular y ves el sistema -explica Acuña-. Esto es algo muy importante para las mujeres que sufren violencia. Y también para quienes las rodean. Les permite ver que no es su familia, ni algo que hizo su hija, ni el barrio donde nació, ni la escuela adonde fue. Acá estamos todas luchando contra un sistema y tratando de ver cómo desarmarlo”.

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Lucía Pérez | Foto:Cedoc

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