Frío extremo en Río Grande: las impresionantes imágenes del mar congelado y los autos tapados por la nieve

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En Río Grande hace más frío que en la Antártida. Aunque parezca insólito, el continente blanco –sinónimo de temperaturas bajo cero– tiene días más cálidos que la ciudad fueguina, donde las

heladas extremas que se repiten hace una semana hasta congelaron el mar. Sí, el mar.

Un vídeo que se hizo viral en las últimas horas resume lo que pasa. Sobre la playa riograndense se acumula una montaña gélida que traza una línea blanca en toda la costa. Las olas llegan a la costa pero no regresan completas al mar, una parte se congela antes. No es espuma marina: es hielo.

Desde hace cinco días la temperatura no sube de los 12 grados bajo cero y esto generó varias complicaciones, sobre todo con el suministro de agua, ya que muchas cañerías se congelan. Este martes se registró una temperatura de 14,5 grados bajo cero y -23 de sensación térmica.

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Tras más de 100 días de cuarentena en la ciudad esperaban regresar a la nueva normalidad –Tierra del Fuego no tiene casos positivos de coronavirus desde hace más de un mes– con gimnasios, restaurantes y reuniones sociales habilitadas.

Sin embargo, ahora la ola polar complica ese panorama y promete convertir al 2020 no solo un año excepcional por lo sanitario, sino también por lo frío.

"Estamos viviendo temperaturas extremas y constantes por más de una semana que no se vivían desde el 1995”, graficó el intendente Martín Pérez, del Frente de Todos.

Los trabajos en la zona de la plata potabilizadora para evitar que se congelen y afecte el suministro.

Los trabajos en la zona de la plata potabilizadora para evitar que se congelen y afecte el suministro.

La principal preocupación hoy está puesta en garantizar el suministro de agua ante un doble problema. Por un lado, el posible congelamiento en la zona de la toma de la planta potabilizadora de agua y dentro de la misma.

Por el otro, la falta de presión producto de que muchos vecinos de la ciudad dejan abiertas las canillas para que corra el suministro y no se les congele el agua, algo que la secretaria de Planificación y Servicios Públicos, Silvina Mónaco, recomendó no hacer en medio de la ola polar.

Las máquinas viales sacando la nieve y el hielo de las calles de la Ciudad.

Las máquinas viales sacando la nieve y el hielo de las calles de la Ciudad.

“Las temperaturas extremas constantes y el aumento en el consumo de agua para evitar el congelamiento de las instalaciones internas de los domicilios generan un retardo en la recuperación de la cisterna ubicada en la Margen Sur, que produce baja presión de agua”, explicó la funcionaria.

Al problema con las cañerías y cloacas, se suman accidentes de tránsito producto de nieve y escarcha en la calles, la dificultad para transitar en las veredas, y cuestiones vinculadas con el monóxido de carbono e incendios por no calefaccionarse de manera correcta.

Los vecinos sacando la nieve de la puerta de sus casas.

Los vecinos sacando la nieve de la puerta de sus casas.

Los 23 grados bajo cero de sensación termina ni siquiera respetan los límites de las casas, ya que muchos riograndeses despertaron con sus ventanas congeladas adentro de sus hogares.

Así que al trabajo de palear la nieve de la puerta de sus domicilios le sumaron una tarea extra, descongelar los vidrios y remover el hielo que se formó. 

También dentro de los hogares penetra el hielo.

También dentro de los hogares penetra el hielo.

Quizás sea otra foto viral sea la que mejor resuma el poder del fenómeno climático que se ciñe sobre la ciudad fabril de Tierra del Fuego: la de un viejo Peugeot 205 cuyo dueño dejó demasiado tiempo a la intemperie sobre la calle Almafuerte.

El auto escarchado, una foto viral de la histórica ola polar en Río Grande.

El auto escarchado, una foto viral de la histórica ola polar en Río Grande.

El pequeño auto fue literalmente comido por el escarcha, al punto de convertirse en una suerte de estatua de hielo a la vista de todos. Casi un ícono del frío extremo que, según el pronóstico extendido, lejos está de aflojar.