Los tres verbos de la ESI: prevenir, promover y atender

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empezamos o cómo mejoramos? ¿Quién se encarga? ¿Cómo lo implementamos? Son algunos de los interrogantes que están cada vez más presentes en las Instituciones, en las familias, en distintas organizaciones sociales y religiosas, desde que la educación sexual integral (ESI), gracias a un esfuerzo educativo colectivo, se ha vuelto protagonista de la agenda argentina.

Hace unos días, una alumna, durante la encuesta final de nuestra diplomatura, comentó: “Luego de estos meses he podido derribar prejuicios que tenía contra la ESI y he podido darme cuenta de que se trata de algo muy importante que nuestros adolescentes necesitan, y que están pagando las consecuencias de nuestra inacción y miedos”. Del prejuicio al conocimiento especializado, del temor a la ilusión de acompañar, de la resistencia a la acción positiva e inspiradora. Esto es un ejemplo del paso a paso que vamos recorriendo en la reflexión educativa como sociedad.

No es posible describir en pocas palabras todo lo que la ESI abarca y necesita para ser efectiva. Propongo tres acciones concretas, como punto de partida para el trabajo simultáneo y en equipo de las familias y las escuelas, desde una perspectiva relacional y propositiva.

  • Prevenir: Hay realidades que todos quisiéramos que no formen más parte de nuestra sociedad, como son los abusos, la violencia, la discriminación, los embarazos no intencionales, las ITS y el VIH, el acoso escolar, el(cyber)bullying, el grooming, desinformación sobre sexualidad disponible en la web, etc. Habitualmente, las políticas públicas se aplican para atender las consecuencias negativas de estas situaciones, pero es la educación integral desde la infancia -promovida por los distintos ámbitos educativos, como la familia, la escuela, el club, la parroquia, y acompañada con las correspondientes políticas y servicios públicos- la única capaz de prevenir de raíz estos problemas sociales.
  • Atender: Acercarnos a la realidad de cada persona, de cada grupo y comunidad, con respeto y delicadeza por las biografías y trayectorias de cada uno y de cada una, con la certeza de estar entrando a un espacio a la vez íntimo y social, en el que la persona se involucra desde lo más hondo, en el contexto de las posibilidades y vulnerabilidades de su entorno. ¿Cómo acompañamos a esa adolescente que está embarazada o que tiene un bebé para que pueda terminar el colegio y, si lo desea, ejercer su maternidad; o dar el bebé en adopción si siente que es lo mejor para los dos?, ¿cómo promovemos a que ese o esa adolescente, que contrajo VIH, pueda vivir una vida plena y feliz, sobrellevando su enfermedad sin sufrir estigmatización?, ¿cómo ayudamos a quienes se encuentran en situación de relaciones tóxicas para que puedan salir de una espiral de violencia?
  • Promover: La educación tiene principalmente la misión de ilusionar con un horizonte posible. No puede verse reducida a campañas para evitar problemas; es mucho más que eso. Educar es guiar, ilusionar, inspirar, despertar ganas de superación de uno/a mismo/a y de descubrir lo que uno/a es capaz. ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Cuál es el horizonte que ilusiona? Pienso que estas preguntas pueden ser respondidas con palabras como libertad, felicidad, vínculos sanos, estables y significativos, cuidado personal y del otro, inclusión, igualdad, proyecto de vida, compromiso, respeto, solidaridad, trascendencia, comunicación, empatía. Incentivar la reflexión a cada niño, niña y adolescente acerca de cuál es ese horizonte personal de sentido. Y para esto, la educación tiene que transmitir conocimientos y promover actitudes, que son las que van a lograr que esos valores y conocimientos arraiguen en el ser personal y puedan ser vividos.

¿Por qué es tan resistida la Educación Sexual Integral (ESI)?

Las distintas situaciones que se presentan en la cotidianidad nos invitan a aumentar la conciencia y a renovar el compromiso para que la ESI llegue a todos los rincones en los que se encuentre un niño, una niña, un/a adolescente para brindarle los recursos necesarios para proyectar su vida y su desarrollo afectivo y relacional. Es su derecho, es nuestra responsabilidad.

*Psicóloga e investigadora. Directora de la Diplomatura en Educación Sexual Integral de la Universidad Austral.

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