
“La columna para evacuar a la población civil no salió de Mariúpol porque los rusos reagruparon sus fuerzas y comenzaron a bombardear la ciudad”, afirmó en Facebook el gobernador de la región, Pavlo Kirilenko.
El presidente ruso, Vladímir Putin, acusó a los “nacionalistas ucranianos” del fracaso de la evacuación, quienes también habrían impedido la precedente, el sábado, según el líder ruso.
En una entrevista telefónica con su homólogo francés, Emmanuel Macron, Putin negó que su ejército “tome a los civiles por objetivo”.
Putin dijo que obtendrá “sus objetivos” en Ucrania “por la negociación o por la guerra”, en una conversación telefónica de una hora 45 minutos de duración con Macron, quien vio al líder ruso “muy decidido”, informó la presidencia francesa.
Mariúpol -un puerto estratégico en el mar de Azov- ha estado varios días bajo intenso asedio ruso, sin electricidad. Su alcalde, Vadim Boitchenko, indicó en una entrevista publicada en YouTube que “Mariúpol ya no existe” y que hay miles de heridos.
La caída de este puerto marcaría un punto de inflexión en la guerra porque permitiría a Rusia unir las tropas que avanzan desde la península de Crimea -anexada por Moscú en 2014- con las fuerzas que penetran el país desde el Donbás, en el este.
Entretanto el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció que las tropas rusas se preparan para bombardear Odesa, el principal puerto de Ucrania, donde viven cerca de un millón de personas. Zelenski informó también que los rusos destruyeron el aeropuerto de Vinnytsia, en el centro del país.
El Ministerio ruso de Defensa anunció haber destruido el aeródromo militar de Starokonstantinov, a 130 kilómetros al noreste de Kiev. Desde que el 4 de marzo la central nuclear de Zaporiyia, en el sur -la mayor de Ucrania y de Europa- fuera atacada, el temor a que ocurra una catástrofe ha cundido entre los países occidentales, y las autoridades ucranianas avisaron al
La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) señaló que la planta estaba controlada por las fuerzas rusas.
Según las autoridades ucranianas, el único modo de comunicarse con la central es por teléfono móvil, con conexiones de mala calidad, por lo que el director general de esa agencia de la ONU, Rafael Grossi, se declaró “profundamente preocupado” por el “deterioro de la situación de las comunicaciones vitales entre la autoridad de regulación y la central”.
En Kiev, los barrios obreros de las afueras, como Bucha e Irpin, ya están en la línea de fuego, y los últimos ataques aéreos convencieron a muchos residentes de que era la hora de huir.
“Están bombardeando áreas residenciales, escuelas, iglesias, edificios, todo”, se lamentó la contable Natalia Didenko.
En Bilohorodka, justo en las afueras de la capital, las tropas ucranianas colocaron explosivos en el último puente que permanece en pie para frenar la ofensiva rusa.
“Este es el último puente, lo vamos a defender y no vamos a dejar que lleguen a Kiev”, dijo un combatiente que se identificó como “Casper”.
En Chernígov, una localidad cercana a la frontera con Bielorrusia y Rusia, decenas de civiles murieron.
“Había cuerpos por todas partes. Esperaban para entrar en la farmacia aquí, y están todos muertos”, contó a AFP un hombre que pidió ser identificado solo por su nombre, Serguéi, en medio del estruendo de las sirenas de alerta.
Periodistas de AFP observaron escenas de devastación en el lugar, pese a que Moscú insiste que no lanza ataques contra zonas civiles.
Moscú cifró el miércoles en 498 soldados rusos sus pérdidas, frente a 2.870 del lado ucraniano. Kiev afirmó el domingo haber matado a 11.000 soldados rusos, sin revelar sus pérdidas militares. Unas cifras imposibles de verificar de manera independiente.
Muertos
La ONU, por su parte, confirmó la muerte de 351 civiles y más de 700 heridos.
Para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, Filippo Grandi, el exilio forzado de 1,5 millones de personas suponía “la crisis de refugiados más rápida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”. Más de un millón han llegado a Polonia, según los guardias fronterizos. El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, consideró el domingo como “muy creíbles” las informaciones que hablan de “crímenes de guerra” rusos en Ucrania.
Ucrania ha reiterado sus reclamos a Occidente para que aumente la asistencia militar incluyendo la entrega de aviones de combate.
Pero los aliados de la OTAN han rechazado hasta ahora la petición de Ucrania de establecer una zona de exclusión aérea, para tratar de evitar una escalada imprevisible.
Putin advirtió que si se establecía esa zona, lo consideraría como una “participación en el conflicto armado” de los países que se unan a la iniciativa.
Por las mismas razones, el líder ruso avisó a los Estados vecinos de Ucrania para que no acogieran aviones de combate de este país.
La BBC indicó que su canal de información internacional, BBC World News, dejó de emitir en ese país tras la aprobación de una ley que prevé duras penas de cárcel contra quienes difundan “informaciones falsas” sobre el ejército; y la red social TikToK anunció que ya no se podrán publicar nuevos videos en su plataforma desde Rusia.
En un signo de que la estrategia comienza a sentirse en Rusia, el gobierno de Moscú anunció racionamiento de productos básicos(ver nota aparte).
Putin criticó las sanciones como “una forma de hacerle la guerra a Rusia”.
Fuente Ambito





