
El sondeo demostró que, gracias a los avances de la vacunación contra el coronavirus y a los protocolos sanitarios, la seguridad en el ámbito laboral es lo suficientemente acorde para dejar de trabajar desde casa.
El 41% de los encuestados afirma que preferiría retornar a sus oficinas bajo un modelo de trabajo híbrido de 2 días presenciales y 3 remotos. El 24% lo haría bajo un modelo de 1 día presencial y 4 remotos y, sólo el 4% se inclina por un modelo más tradicional de 4 días presenciales y uno remoto. Cabe destacar que la primera opción fue elegida tanto por los Millennials (48%) como por la Generación Z y por los mayores de 60 años (50%).
Los aspectos como la autonomía, la carga horaria, el relacionamiento y la ubicación de la oficina son algunas de las razones por la cuales esto podría ser una ventaja o una desventaja a criterio personal.
Por otro lado, el 40% manifiestan que lo ideal para el regreso es que se haga mediante la rotación entre empleados de la misma área y con la opción de que cada miembro pueda tomar la decisión de cuándo hacerlo. En esta línea, el 68% afirma que lo que más extrañó durante el aislamiento fue la interacción con compañeros de sus equipos, no tendría sentido que, después de varios años sin verse y sin trabajar conjuntamente en persona, quienes están en una misma área tuvieran que encontrarse algunos en la oficina y otros de manera virtual.
“Si bien no existe una solución que prevalezca y funcione para todos, los modelos combinados parecen un camino promisorio para atender los anhelos de líderes y colaboradores en la nueva era. Como en Argentina, cada organización del mundo deberá iniciar una introspección profunda para encontrar un modelo ad hoc a sus necesidades y prioridades. De esto se trata el futuro del trabajo”, concluyó Rocío Robledo, directora de WeWork Argentina.
Fuente Ambito