
Al vivir en Suiza, dicho procedimiento es legal, por lo que le solicitó a Anthony que organizara el proceso y que lo acompañara en sus últimos momentos. “Estoy a favor. Primero porque vivo en Suiza, donde la eutanasia es legal, y también porque creo que es lo más lógico y natural”, dijo el artista hace un tiempo, y agregó: “En un momento dado, la persona tiene derecho a partir en paz, sin pasar por hospitales, inyecciones y demás…”.
Todo comenzó hace tres años cuando sufrió un accidente cerebrovascular. Si bien se recuperó de a poco, aún tienen que caminar con bastón. “¡Envejecer apesta!”, dijo poco antes de su hospitalización. “No puedes hacer nada al respecto. Pierdes la cara, pierdes la vista. Te levantas y maldita sea, te duele el tobillo”, se quejó.
En la familia, este no es un pedido que ocurre por primera vez. Su madre, Nathalie, quien murió en enero de este año por un cáncer de páncreas también le pidió a su entorno la intervención deliberada para poner fin a una vida sin perspectiva de cura. “Es cierto que acompañé a mi madre. Es cierto que ella decidió morir como vivió. Había elegido optar por la eutanasia”, dijo al respecto, aunque aclaró que finalmente no utilizó ese medio para morir. “Afortunadamente no recurrimos a este proceso. Digo afortunadamente porque todo estaba listo. Teníamos a la persona”, explicó.