
Casi un mes después de que Rusia lanzara su invasión de Ucrania, el 24 de febrero, los diálogos de paz han permitido la instauración de corredores humanitarios para evacuar civiles, y el gobierno ucraniano afirma que desea someter a referéndum algunas de las exigencias de Rusia.
Pero, según el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, las conversaciones con Kiev son “difíciles” porque “la parte ucraniana cambia constantemente de posición”.
“Es difícil librarse de la impresión de que nuestros socios estadounidenses les llevan de la mano”, indicó, afirmando que para Estados Unidos “no es provechoso que este proceso termine rápidamente”.
El principal negociador ucraniano, Mijailo Podoliak, también admitió que las negociaciones son “difíciles”, según él, porque “la parte ucraniana tiene posiciones claras y de principio”.
Este miércoles, el presidente estadounidense, Joe Biden, advirtió que un ataque químico de Rusia a Ucrania es una “amenaza real”, antes de partir rumbo a Bruselas para reunirse con dirigentes de la OTAN, la Unión Europea y el G7.
La víspera, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró a la cadena CNN que Rusia utilizaría armas nucleares si enfrenta una “amenaza existencial”, una retórica que el vocero del Pentágono, John Kirby, calificó de “peligrosa”.
En este contexto, el jefe de gabinete de la presidencia ucraniana pidió el miércoles a los occidentales “armas ofensivas”, un “medio de disuasión” frente a Moscú, en la víspera de la cumbre de la OTAN en al que Volodimir Zelenski participará por videoconferencia.
Para los ucranianos sitiados en Mariúpol y en otras ciudades, las declaraciones de Rusia sobre las negociaciones de paz no son más que palabras vacías, pues cada día son objeto de bombardeos, que los países occidentales tildaron de crímenes de guerra.
En su último mensaje de video, Zelenski afirmó que un grupo que iba por una ruta humanitaria pactada fue “simplemente capturado por los ocupantes”.
“Hoy la ciudad aún tiene casi 100.000 personas en condiciones inhumanas. Es un asedio total. Sin alimento, agua, medicamentos, bajo constante bombardeo”, declaró.
De acuerdo a las autoridades de Ucrania, cerca de 45.000 residentes de la ciudad fueron evacuados.
Las fuerzas ucranianas también reportaron combates “pesados” en tierra con la infantería rusa, luego de que el lunes se negaran a acatar un ultimátum de Moscú para rendirse.
Mariúpol es clave para Rusia por servir de puente terrestre entre las fuerzas rusas en Crimea, en el suroeste, y los territorios bajo control ruso en Ucrania en el norte y este.
El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, llegó este miércoles a Moscú para “continuar las discusiones humanitarias con las autoridades rusas”, anunció el organismo en un comunicado.
En el terreno, el Ministerio ruso de Defensa reportó algunos avances en el sureste de Ucrania y aseguró haber atacado “infraestructura militar” en todo el país.
Pero Ucrania y sus aliados sostienen que las fuerzas rusas han sufrido cuantiosas bajas, están mal equipadas e incapaces de realizar operaciones complejas.
Por primera vez hay señales de que las fuerzas ucranianas están a la ofensiva, al recuperar un poblado cercano a Kiev y atacar a las fuerzas rusas en el sur del país.
La capital de Ucrania abandonó este miércoles el toque de queda de 35 horas decretado el lunes, después de que un bombardeo ruso devastara un centro comercial en el que al menos murieron 8 personas.
Este miércoles, un barrio residencial de Kiev situado a solo 5 km del frente, fue bombardeado. Las autoridades no notificaron ninguna víctima, pero sí importantes daños materiales.
Fuente Ambito





