Por Aurora Ortega*
Modus Operandi pasado y presente y la necesidad de un mayor escrutinio
Un sondeo de las actividades comerciales del grupo puede arrojar información sobre sus operaciones latinoamericanas, que en los últimos años han afectado no solo a Colombia sino también a Perú, Chile y Bolivia.
La investigación sobre Hezbollah en América Latina ha tendido a centrarse en Venezuela y el Área de la Triple Frontera, cubriendo Argentina, Paraguay y Brasil, pero los eventos recientes muestran que los países menos destacados también merecen atención. En 2014, por ejemplo, la policía peruana arrestó a un miembro de Hezbollah en el distrito de Surquillo en Lima por planificar una operación terrorista, y los servicios de seguridad en la región evidentemente también desbarataron un complot terrorista de Hezbollah contra civiles inocentes en Chile.En 2017, las autoridades bolivianas identificaron un almacén afiliado a Hezbolá y confiscaron suficiente material precursor de explosivos para producir una bomba de dos toneladas y media. Luego, en el otoño de 2021 en Colombia, los informes locales indicaron que Hezbolá planeaba asesinar a un ciudadano israelí como parte de una operación más amplia que también tenía como objetivo a los estadounidenses, supuestamente para vengar el asesinato en enero de 2020 del comandante de la Fuerza Qods de Irán, Qasem Soleimani.
En esta nota de política incisiva, la investigadora Aurora Ortega demuestra cómo un mayor escrutinio de las empresas comerciales de Hezbolá podría proporcionar información sobre las operaciones del grupo y potencialmente interrumpir su infraestructura en el hemisferio occidental. Con este fin, destaca las actividades de agentes poco conocidos de Hezbolá en América Latina y describe oportunidades para que Estados Unidos los intercepte a través de una combinación de aplicación de la ley, sanciones y diplomacia.
*Aurora Ortega
Aurora Ortega es una profesional del gobierno de los Estados Unidos.
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