
“Aquí en Dénain quedé tercero (en la primera vuelta) y vine al encuentro de nuestros compatriotas para escuchar, para convencer”, dijo Macron, a quien sus conciudadanos cuestionaron por cuestiones como la educación y las pensiones
El candidato de La República en Marcha (LREM) logró su boleto para la segunda vuelta con un resultado levemente mejor de lo que estimaban los sondeos, seguido de Le Pen, de la Agrupación Nacional (RN) que sumó un 23,15%, apenas 1,2 puntos más que Jean-Luc Mélenchon (21,95%, de izquierda). En consecuencia, Francia se dispone a revivir el mismo duelo que en 2017, cuando Macron ganó el balotaje con un 66,1% de los votos.
Según los últimos sondeos, la ventaja de Macron ante Le Pen se reduciría ahora a entre 2 y 10 puntos.
Revancha
“Es un partido de vuelta completamente diferente”, aseguró el politólogo Brice Teinturier, para quien el presidente “ya no es el nuevo candidato que encarna una forma de frescura” como en 2017 y su rival ya no genera “mucho rechazo”, al haber trabajado su imagen y estar “más en contacto con los franceses”.
El país tampoco es el mismo. El mandato de Macron estuvo marcado por protestas sociales contra su política hacia las clases populares, una pandemia que confinó a millones de personas y, ahora, por los efectos de la guerra en Ucrania.
La ofensiva rusa en Ucrania opacó la campaña de la primera vuelta, pero sus consecuencias en los precios de la energía impulsaron la inflación y reforzaron la principal preocupación de los franceses: la pérdida de poder adquisitivo.
Reforzado por su imagen de presidente estable en tiempos de crisis, el candidato de LREM, de 44 años, busca situar la discusión en el impacto que una llegada de Le Pen al poder tendría para las alianzas internacionales.
La candidata de RN, de 53 años, propone abandonar el comando integrado de la OTAN, que fija la estrategia militar de la Alianza, y su elección asestaría otro revés a la Unión Europea (UE) tras la reciente reelección del húngaro Viktor Orban.
Macron, cuyo país ejerce la presidencia semestral de la UE, rechazó así una “eventual Francia que fuera de Europa solo tenga como aliada a la internacional de populistas y xenófobos”.
El mandatario busca que el público identifique nuevamente a Le Pen con la imagen de radical que ella logró difuminar durante su campaña de la primera vuelta, cuando dejó a un lado sus propuestas sobre migración y se presentó como la defensora del poder adquisitivo y de las clases populares.
“Lo que estará en juego el 24 de abril será una elección de sociedad y de civilización”, aseguró, por su parte, Le Pen, para quien Francia necesita “una gran alternancia”.
Le Pen defendió su visión de “reunir a los franceses en torno a la justicia social y la protección, garantizada por un marco fraternal en torno a la idea milenaria de nación”, que opuso a “la división, la injusticia y el desorden impuestos por Macron en beneficio de unos pocos”.
Apuestas
Macron, sin embargo, aún aparece con más posibilidades de recuperar una mayoría de votos de electores, después de que la mayoría de sus rivales derrotados llamaron a votar por él o a impedir que la extrema derecha llegue el poder.
“¡No hay que dar ni un solo voto a Le Pen!”, urgió el representante de la izquierda Mélenchon, tercer candidato con más sufragios, aunque sin llamar explícitamente a votar por el mandatario. Eso es natural: su base de votantes, compuesta en buena medida por trabajadores afectados por la caída del poder adquisitivo de los salarios, podría dividirse.
Fuente Ambito





