
Las informaciones sobre el encuentro permanecerán en secreto hasta febrero 2027 dado que su divulgación “puede perjudicar o poner en riesgo las negociaciones y las relaciones internacionales del país“, señaló la Cancillería.
El Palacio Itamaraty, sede de Exteriores, añadió que no serán liberadas al público las informaciones que “hayan sido aportadas en carácter sigiloso por parte de otros estados y organismos internacionales” en relación a la visita de Bolsonaro a Moscú.
De ese modo el gobierno respondió a un pedido del Partido Socialismo y Libertad (Psol, izquierda) sobre que dijeron los presidentes en relación la tensión pre-bélica con Ucrania.
Bolsonaro y Putin conversaron durante 2 horas a solas, sin la participación de ministros, el 16 de febrero, una semana antes del inicio de la invasión.
Bolsonaro expresó su “solidaridad” a Rusia al hablar ante la prensa en el Kremlin y desde entonces se manifestado “neutral” ante las partes en conflicto.
En esa misma línea el gobierno brasileño cuestionó la aplicación de sanciones contra Rusia y se abstuvo en votaciones contra Moscú en la ONU.
El lunes pasado el canciller, Carlos Franca, declaró su rechazo a una eventual exclusión de Rusia del G20 y se espera que hoy el ministro de Economía, Paulo Guedes, manifiesta alguna forma de respaldo a Rusia en la reunión del FMI.
El PSOL presentó 15 preguntas a la Cancilleria, entre ellas algunas sobre otras actividades de Bolsonaro en Rusia.
Específicamente se preguntó si hubo contactos con representantes de la plataforma rusa Telegram, que ha sido defendida por Bolsonaro luego de que algunos videos suyos así como de sus hijos fueron eliminados por Facebook, Youtube y Twitter por contener fake news.
Fuente Ambito





