
En abierto contraste con la vitalidad de estos personajes luminosos se abre el mundo obscuro de los “Funerales del Presidente Perón”, una serie dramática de imágenes en blanco y negro tomada en 1974. Las fotografías muestran un país y una sociedad vulnerable que expresa, más que dolor, desamparo. Vistos desde la retrospectiva, estos retratos marcan el principio de una época.
La trayectoria de Sara Facio recorre -en gran parte-, la historia de la fotografía argentina. Si bien el gusto del público masivo por esta disciplina recién comenzó a manifestarse en este siglo, nuestro país posee una larga tradición de fotógrafos talentosos. Y Facio, junto a Jorge Glusberg en el Museo Nacional de Bellas Artes, fue la primera en abrir las colecciones al público. Ya había creado La Azotea, una editorial para publicar libros sobre fotografía, en exclusividad. Poco después del arribo de la democracia, fundó la Fotogalería del Centro Cultural San Martín y, en 1998, inauguró la colección del Bellas Artes. Desde entonces, el Museo legitima con su prestigio el valor de las obras que atesora. Hoy cuenta con más de cuenta con más de 1.500 imágenes.
Durante su muestra homenaje, Facio destacó: “Los años que estuve en este Museo, pese a los desencuentros que hubo de los que siempre estuve alejada, los pasé muy bien, me sentí muy apoyada. Quiero pedir un recuerdo para Jorge Glusberg, que me dio la libertad para hacer lo que quería: darle lugar a la fotografía como arte, como expresión humana, y, además, hacer exposiciones de los grandes artistas. En los quince años que fui curadora del Bellas Artes, de 1995 al 2010, hice más de 60 exposiciones en el país y en el extranjero, y siempre conté con el apoyo de mucha gente del Museo”. Facio donó 50 obras cumbre de celebridades internacionales y le acaba de ceder al MNBA su extensa biblioteca especializada en fotografía.





