
Desde películas como “Being John Malkovich” y aun antes, un recurso que puede renovar la carrera de un actor es hacerlo interpretarse a sí mismo, aunque sea en una versión más o menos caricaturizada (hasta nuestro Diego Peretti lo hizo en una comedia negra española). Pero el recurso, cuando el actor no es otro que el desmesurado pero no por eso menos talentoso Nicolas Cage, capaz de actuar con David Lynch en “Corazón salvaje”, con Werner Herzog en la secuela de “Bad Leutenant” o con John Woo en “Contracara”, sin que eso impida que deje de poner las mismas caras desaforadas en las docenas de peliculas clase Z que viene filmando últimamente para pagar las cuotas de su jacuzzi, el asunto es otro.





