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El tipo de interés efectivo de la deuda emitida por el Tesoro en 2021 fue negativo. Del -0,052%. Es decir, los inversores pagaban al Estado por prestarle dinero. En noviembre, este tipo de interés medio alcanzó el 3,73%. Este es el resultado de la agresiva política monetaria seguida por el Banco Central Europeo para tratar de contener la inflación. Tras pasar de un precio del dinero del 0% al 4,5% en apenas año y medio, parece que el trabajo está hecho. Los mercados ya divisan bajadas de tipos de interés en el horizonte. Pero la cadena de transmisión de la política monetaria es lenta. Buena parte de las subidas de tipos del pasado aún no han entrado en la economía real. Entre otras cosas, esto hace que la nueva deuda que emita el Tesoro vaya a ser ya más cara que la que vence, que los hipotecados que renuevan ahora su cuota vayan a sufrir una subida (a pesar de la bajada del euribor) o que las refinanciaciones de las empresas se encarezcan. El terremoto que provocó el tsunami ha terminado y aunque probablemente la ola ya ha golpeado la costa, aún le queda trecho por avanzar.
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Fuente El Confidencial




