
Las guerras en Gaza y Ucrania, esta última ya olvidada, son los acontecimientos que han centrado la atención durante los últimos dos años. Mientras tanto, el cambio climático continúa, y la transformación digital, con la extensión de fenómenos disruptivos como la inteligencia artificial (IA), se muestra imparable. Gonzalo de Cadenas-Santiago, subdirector general de Mapfre Economics, destaca el abismo entre el debate público y la realidad: “Hay un sesgo de percepción social entre lo que se considera urgente y lo que es realmente urgente”.
Los políticos populistas han sabido leer esta brecha, obviando las soluciones complejas y apostando por los réditos a corto plazo. Pero las amenazas siguen ahí, y las recetas simples no van a servir para conjurarlas. Solo una nueva gobernanza internacional será capaz de gestionar con éxito la globalización, preservar sus logros y minimizar sus disfunciones, frente a las potencias que, como China, tratan de llevarla a su terreno.
Si una idea genera consenso entre el panel de analistas es la de que ya no existen certezas: la transición actual está todavía lejos de dar lugar a un nuevo paradigma que sustituya al surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Más bien, el paradigma es la incertidumbre, con fenómenos como el desacople económico y tecnológico, el proteccionismo, la guerra híbrida, los ciberataques o la depauperación de las clases medias. Estas son las principales amenazas a las que Occidente, tarde o temprano, debe dar respuesta.
Fuente El Confidencial

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