Buenos Aires – 27 de febrero de 2025 – Total News Agency (TNA) – La reciente propuesta del gobernador Axel Kicillof para ascender a la fiscal Sabrina Cladera a jueza de Cámara de Apelaciones esta generando indignación en la sociedad. Cladera, conocida por su controvertida decisión de liberar a T. G., el ladrón de 17 años que, tras su liberación, perpetró un robo que resultó en la trágica muerte de la pequeña Kim Gómez, de 7 años, se encuentra en el ojo del huracán.
El 1° de febrero, Cladera optó por devolver a T. G. a sus padres después de un arresto por un robo similar. Esta decisión, que parece ignorar las consecuencias de la reincidencia delictiva entre los menores, ha sido calificada como un acto de irresponsabilidad que desdibuja la línea entre la justicia y la compasión mal entendida. La fiscal, en lugar de proteger a la comunidad, está siendo vista como cómplice de un sistema que prioriza la ideología sobre la seguridad pública.
La muerte de Kim, arrastrada por un auto en movimiento durante un intento de robo, es una tragedia que no debería haber ocurrido. Sin embargo, la falta de acción contundente por parte de Cladera, quien ni siquiera formalizó un pedido de detención ante el juez de menores, plantea serias dudas sobre su capacidad para ocupar un cargo superior en el sistema judicial. La comunidad, que aún está en shock por el suceso, no dejará de preguntarse: ¿cómo es posible que alguien así aspire a un ascenso en la justicia?
La figura de Kicillof también suma otra mancha con este escándalo. Al respaldar a Cladera, el gobernador parece estar más interesado en mantener la ideología política que en garantizar la seguridad de los ciudadanos. La ideología que permea su administración ha llevado a decisiones que, en última instancia, han puesto en peligro a los más vulnerables, como lo demuestra el caso de Kim.
Las críticas han resonado en redes sociales, donde figuras como Florencia Arietto han denunciado abiertamente esta situación, acusando a la “casta bonaerense” de elegir jueces y fiscales que favorecen a los delincuentes en lugar de proteger a las víctimas. La propuesta de nombrar a Cladera como camarista es un claro reflejo de un enfermo sistema político y judicial que necesita una reforma urgente.
La muerte de Kim y la irresponsabilidad de quienes debieron protegerla son un recordatorio escalofriante de las fallas en un sistema que perdió el rumbo, hace ya mucho tiempo. La sociedad exige respuestas y, sobre todo, justicia.