Finalmente Trump sacó la artillería arancelaria para disparar contra todo el mundo. Grandes y pequeños, amigos y enemigos, todos los países pasarán por las aduanas para abonar un mínimo de un 10% de tarifa y un máximo del 54% para su gran rival, China. Tras unos momentos iniciales de dudas, los mercados de futuros reaccionaron con fuertes caídas y con una apreciación del dólar. Lo que esto indica que estos aranceles son peores de los que habían descontado los inversores.
Trump intentó trasladar una imagen de ciencia detrás de este experimento. Mostró públicamente unas tablas con una supuesta cuantificación, realizada por su gabinete, del montante total de aranceles, IVAs e intervenciones cambiarias que hacen otros países contra Estados Unidos. A partir de esa cuantía, Trump fija los que llama “aranceles recíprocos”, por una cuantía inferior en todos los casos. Así, por ejemplo, calcula que la Unión Europea aplica un arancel del 39% a los bienes estadounidenses (ahí incluye el IVA, que en absoluto es un arancel) e impone un arancel recíproco del 20%.
La peor parte se la llevan los países asiáticos, los grandes rivales de Estados Unidos, tanto en su lucha por la hegemonía mundial; como en particular, por el gran déficit comercial que tiene Estados Unidos. China tendrá un arancel adicional del 34%, que se suma al ya vigente del 20%, dando un resultado del 54%. Camboya, con un 49%; Vietnam, con un 46% y Sri Lanka, con un 44%, están también entre los más perjudicados.
La división de comercio de Bloomberg calculaba hace unos días que un arancel del 50% provoca, en el corto plazo, un desplome del comercio del 90%. Por muy competitivo que sea el país productor y muy baratos que sean sus bienes, un encarecimiento del 50% en la aduana es un golpe mortal.
Estados Unidos tiene un déficit comercial con China de 295.000 millones de dólares (con datos de 2024), superior incluso al de México, de 172.000 millones de dólares. El tercero es Vietnam, con 123.000 millones de dólares. Todos estos flujos comerciales están heridos de muerte. Los aranceles de Trump buscan un nuevo orden mundial en el que Estados Unidos quiere ser autosuficiente. Únicamente ha excluido de estos aranceles sectores muy concretos, como el energético, el de la minería de materias primas que no existen en EEUU, el de los automóviles (ya tasado anteriormente), o el oro.
Después de los tres emergentes llegan dos europeos, Irlanda y Alemania, con 87.000 y 85.000 millones respectivamente. Ambos quedan englobados dentro del arancel de la Unión Europea, que será del 20%, por lo que pueden darse por satisfechos. Los analistas llegaron a especular con un arancel de hasta el 50% para la Unión Europea. “La UE es muy dura”, dijo Trump durante su rueda de prensa.
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El arancel del 20% es un golpe importante para las exportaciones a EEUU, pero no es mortal. En primer lugar, porque Europa queda en una mejor situación que los países asiáticos y los norteamericanos. De esta forma, aunque los bienes europeos se encarezcan en la frontera, lo harán en menor medida que otros competidores. Y, en segundo, porque Europa tiene muy diversificados sus mercados de exportación y ni siquiera coloca un 2% de su PIB en ventas a EEUU.
Aún así, el golpe es muy significativo. Bloomberg calculaba que, a medio plazo, un arancel del 25% podría recortar el comercio en un 70%. El arancel final, del 20%, es inferior a esta cuantía, pero amenaza con llevarse por delante la mitad de las exportaciones.
BBVA Research calculaba que un arancel general del 10% a Europa, reduciría un 0,4% del PIB del continente en un periodo de tres años. Los aranceles finalmente serán el doble, lo que podría tener un impacto cercano al punto porcentual. Una cifra asumible para cualquier país.
El problema que tiene Europa es que sus tasas de crecimiento son extremadamente bajas, por lo que no tiene margen para la ralentización. El PIB de la eurozona apenas creció un 0,2% en el cuarto trimestre de 2024 y el crecimiento agregado del año fue del 0,9%. Cualquier impacto negativo en el comercio podría generar episodios concretos de contracción económica, e incluso podría suponer una recesión corta.
Las negociaciones
Europa tiene un problema adicional con los aranceles de Trump, y es el exceso de capacidad que ahora tienen China y los países asiáticos. Todos esos productores a bajo coste buscarán otros mercados para colocar sus bienes y Europa es el más atractivo. Las autoridades del continente tendrán que lidiar con estos países para evitar que inunden el mercado comunitario de los productos que hasta ahora embarcaban hacia EEUU.
Bruselas no responderá esta noche a los aranceles de Trump. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se encuentra en Uzbekistán y tiene previsto hacer una declaración formal a primera hora de la mañana del jueves. “Europa no ha iniciado esta confrontación. No queremos tener que tomar represalias, pero si es necesario tenemos un plan sólido para responder y lo utilizaremos”, aseguró ante la Eurocámara en Estrasburgo este mismo martes.
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“Europa tiene muchas cartas. Desde el comercio a la tecnología, pasando por el tamaño de nuestro mercado. Pero esta fuerza también se basa en nuestra disposición a tomar contramedidas firmes. Todos los instrumentos están sobre la mesa”, añadió la alemana. El objetivo del Ejecutivo comunitario sigue siendo intentar encontrar en los próximos meses un acuerdo para la reducción de los aranceles anunciados.
Pero apenas hay margen para la negociación. El tipo general del 10% entrará en vigor este mismo sábado, día 5 de abril. El tipo agravado para cada país se aplicará el 9 de abril. Esto da un cierto margen de negociación a los países. La orden ejecutiva firmada por Trump establece que podrá rebajar los aranceles a los países que reduzcan sus barreras comerciales. Sin embargo, también amenaza con subirlos si otras jurisdicciones suben sus tarifas, que es justo lo que va a ocurrir. Trump sienta así las bases para iniciar una escalada arancelaria.
Batacazo de las bolsas
El S&P 500, el índice más representativo de la bolsa estadounidense, cerró con una subida del 0,6% ayer. Pero eso fue a las 22:00, hora peninsular española, justo antes de que el presidente iniciara su discurso en la Casa Blanca. A medida que Trump empezó a hablar, hubo que dirigirse a la cotización de los futuros sobre el S&P 500, en el posmercado, para comprobar la reacción de los mercados.
Inicialmente, los inversores respondieron con una fuerte subida, cuando interpretaron que la guerra arancelaria se limitaría a un gravamen del 10% para todos los países. Pero cuando quedó claro que eso era el mínimo para todos y que, a partir de ahí, habría varias docenas de países con aranceles mucho mayores, las ventas se desencadenaron.
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A las 23 horas se cerraron los mercados de futuros, con caídas del 1,5% en el S&P 500 y de más del 2% en el tecnológico Nasdaq 100. Pero otros indicadores anticipaban caídas mayores. Uno de los fondos cotizados del S&P 500 con mayor liquidez del mercado se dejaba un 3% pasada la media noche en España. Y la apertura de los futuros de Wall Street para la sesión del jueves anticipaba caídas del 3,5% en el S&P 500 y de más del 4% para el Nasdaq. También los futuros de la bolsa asiática apuntaban a una apertura en rojo. Los del Nikkei 225 caían un 2,6%.
Todo esto augura también turbulencias en Europa, cuyos índices bursátiles se han comportado mejor que los estadounidenses en lo que va de año. Sin embargo, el plan de Trump de ayer, si empieza a activarse, supondrá una guerra comercial total entre ambos bloques económicos. Según informó ayer el Gobierno de EEUU, el arancel global del 10% empezará a aplicarse desde este sábado 5 de abril, mientras que el específico para cada país lo hará el próximo miércoles 9 de abril. Esto dejaría otra ventana potencial para la negociación.
Fuente El Confidencial