China y Rusia, los más afectados por el fin de las golden visa en España. Este 3 de abril entró en vigor la eliminación definitiva de los visados por inversión, una fórmula que, desde 2013, permitía a ciudadanos no comunitarios obtener la residencia a cambio de inyectar al menos 500.000 euros en inmuebles. De los más de 14.500 permisos concedidos hasta 2023, casi la mitad se repartieron entre inversores chinos y rusos.
Aunque algunos temían una caída de llegada de capital latinoamericano, los latinoamericanos no dependían de este tipo de visado. Apenas un 8% de los beneficiarios procedían de América Latina, lo que demuestra que han preferido otras fórmulas más accesibles, como la residencia no lucrativa, que exige solvencia económica, pero no inversión inmobiliaria.
Según estimaciones de expertos como Rafael Rabat, la golden visa tenía un impacto limitado en el mercado inmobiliario global. Aunque movió cerca de 7.300 millones de euros desde su creación, representó solo un 0,25% de las compraventas totales en los últimos once años, concentrándose en zonas de alto nivel como Madrid, Barcelona o Málaga.
Lejos de frenar la inversión exterior, los inversores americanos siguen aumentando su presencia en el mercado español. Estadounidenses y latinoamericanos de alto poder adquisitivo continúan adquiriendo viviendas en barrios exclusivos. Entidades como Banco Santander ya ofrecen servicios específicos para este perfil de cliente internacional.
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Carlos Rodríguez
Con el adiós a las golden visa, la residencia no lucrativa gana protagonismo entre las nuevas fortunas que llegan a España. Este visado permite vivir legalmente sin trabajar, siempre que se acredite un mínimo de 28.800 euros en el banco. Es una vía en auge, sobre todo entre ciudadanos que buscan estabilidad sin necesidad de grandes inversiones.
Casos como el de Elsa Calle o Álvaro Nieto confirman esta tendencia: empresarios latinoamericanos buscan estabilidad y calidad de vida en ciudades como Madrid. A cambio de renunciar a la actividad laboral en el primer año, pueden conseguir la nacionalidad española en solo dos años, algo que en EE. UU. resulta mucho más incierto.
Aunque el Gobierno defiende que la medida sirve para enfriar el mercado inmobiliario, expertos advierten que España corre el riesgo de perder atractivo si no se impulsa una alternativa clara. Otros países como Grecia, Malta o Chipre siguen captando inversión con programas similares, y España podría quedar rezagada sin un nuevo marco de incentivos.
Fuente El Confidencial