Los correntinos están orgullosos de su tierra pero apenas se los indaga un poco, hablan de oportunidades perdidas a lo largo de décadas y de un panorama económico que no termina de despegar. Del mito a la realidad, la provincia tiene un perfil exportador neto, expuesto a los vaivenes de la política económica nacional e internacional y que está “fuertemente primarizado”.
Así lo describen desde las cámaras empresarias locales, que destacan una potencialidad que cuesta desplegar totalmente. Primera en industria forestal y arrocera, creciente en la ganadera y citrícola, innova como destino turístico con los Esteros del Iberá, un paisaje con pocos competidores a nivel mundial. Sin embargo, se trata de actividades con poca tecnificación y que no generan empleo intensivo.
Eso hace que el empleo público signifique un poco más de la mitad de la población económicamente activa: “No estamos al nivel de otras provincias del norte, pero es un número alto para una con tantos recursos”, señala un político correntino que buscará ser votado el próximo domingo para un cargo importante.
Si se toma en cuenta el empleo público asalariado, el Instituto de Estadísticas local señala que Corrientes pasó de 88.036 empleos públicos en 2014 (con 1.065.962 habitantes, es decir, 83 por mil) a 99.006 empleos en 2023 (con 1.231.219 habitantes, es decir, 80 por mil).
Aunque no existen estadísticas más actualizadas sobre el tema, sí se sabe que el empleo privado, en tanto, fue de 79.414 puestos en enero de 2025.
Comercio e industria
En lo que respecta a la producción, en la campaña 2024/25 Corrientes alcanzó 109.000 hectáreas sembradas de arroz, lo que representa un crecimiento interanual del 13,6 %, convirtiéndose en el principal núcleo productivo que, a nivel país, cuenta con unas 223.500 ha.
La cosecha 2024 fue “muy buena”, afirman los empresarios. Sin embargo, el reingreso de India al mercado internacional después de dos años hizo caer los valores del comercio. Por otra parte, la demanda del mercado interno “es inelástica”.
“En Argentina puede variar el consumo de carne, pero la gente come 8 kilos de arroz por año”, añadió.
Por otra parte, Corrientes es la provincia más forestada del país, con plantaciones principales de pino y eucalipto. Sin embargo, el párate de la construcción a nivel nacional afectó de manera directa a la producción maderera.

Respecto del turismo, que es claramente receptivo, no existen estadísticas, pero se estima que sufre las mismas dificultades que en los principales centros del país, en particular por el tipo de cambio del dólar.
A la hora de analizar otras dificultades, los empresarios correntinos hablan de los costos de logística, el mal estado de las rutas y las oportunidades perdidas para convertir a la provincia en un centro del comercio del Mercosur.
Corrientes linda con los tres socios fundadores de Argentina en el bloque regional y, además, podría convertirse en el paso del comercio bioceánico entre Brasil y Chile. Adicionalmente, tiene acceso a la Hidrovía: sobre ese punto existe polémica por la construcción del puerto de Ituzaingó, promocionado como el “más grande de la región”, pero que está por fuera de la red troncal Paraná-Paraguay.
También se señala como problemática la distribución de energía proveniente de Yacyretá. Aunque no es responsabilidad directa del ente binacional, los correntinos se quejan de la baja calidad del servicio eléctrico y de sus costos, con boletas que superan con facilidad los $100 mil en una vivienda de tres habitaciones.
“El servicio es malo, con micro-cortes que afectan a cualquier máquina productiva. Pero es más un problema de la distribuidora, que está intervenida y no mejora su servicio”, explicó un empresario textil a este diario.
Corrientes enfrenta un desafío estructural que va más allá de las coyunturas: transformar su potencial en un proyecto de desarrollo consistente será uno de los principales desafíos del próximo gobernador que se elige el domingo.
Fuente El Cronista