Madrid, 7 noviembre 2025 – Total News Agency-TNA-El Gobierno del presidente Pedro Sánchez enfrenta un bloqueo parlamentario sin precedentes tras el anuncio de la formación independentista Junts per Catalunya de presentar enmiendas a la totalidad a casi todas las leyes actualmente en tramitación. Con esta maniobra, los siete diputados del partido que lidera Carles Puigdemont han decidido retirar su apoyo al Ejecutivo y paralizar de facto la actividad legislativa en el Congreso de los Diputados, evidenciando que el presidente ya no cuenta con la mayoría que lo sostuvo en la investidura.
La portavoz de Junts en la Cámara Baja, Míriam Nogueras, formalizó este jueves la ofensiva parlamentaria y afirmó que la legislatura “queda bloqueada”. El grupo ha registrado enmiendas a la totalidad de 24 leyes impulsadas por el Gobierno, entre ellas proyectos clave en materia social, económica y medioambiental, como la Ley de Familias, la Ley de Industria y Autonomía Estratégica, la Ley de universalidad del Sistema Nacional de Salud y la Ley de Información Clasificada. Además, el partido independentista adelantó que vetará otras 21 normas que ya están en fase avanzada de tramitación y presentará nuevas objeciones a las nueve pendientes de llegar al Parlamento.
El Ejecutivo socialista afronta así un escenario de parálisis institucional que compromete la viabilidad de la legislatura. Sin los votos de Junts y con la oposición cerrada del Partido Popular y Vox, ninguna de estas iniciativas podrá superar el debate de totalidad, lo que provocará su devolución al Consejo de Ministros. En total, más de 50 proyectos legislativos —incluidos los Presupuestos Generales del Estado— quedan ahora en suspenso, con un impacto directo sobre la ejecución de los fondos europeos Next Generation y la aplicación de reformas estructurales.
Desde La Moncloa se interpreta el movimiento de Junts como una reacción política más que institucional. Fuentes del Gobierno consideran que el bloque independentista busca reforzar su posición en Cataluña ante el ascenso de Aliança Catalana, el partido liderado por Sílvia Orriols, y presionar al PSOE para reactivar compromisos firmados antes de la ruptura. Sánchez ha ordenado a sus portavoces mantener la prudencia y evitar el enfrentamiento público, una estrategia que marca un cambio de tono respecto a las respuestas más contundentes de semanas anteriores.
A pesar de que el Ejecutivo insiste en mantener las vías de diálogo, la situación es crítica. Sin una mayoría alternativa, Moncloa ha activado un plan de contingencia que prevé negociar ley por ley con otros grupos y analizar escenarios de adelanto electoral si el bloqueo se prolonga. En paralelo, se evalúan posibles ajustes en el gabinete para enviar una señal de renovación y recuperar margen político.
En el ámbito catalán, la ruptura de Junts con el PSOE también tiene lectura electoral. Los analistas advierten que la estrategia de Puigdemont busca mantener la centralidad del independentismo moderado en un contexto donde los sondeos anticipan un avance de la derecha nacionalista. Para el Gobierno central, en cambio, el problema es estructural: cada nueva votación bloqueada incrementa la sensación de ingobernabilidad y erosiona la confianza de sus socios y del mercado.
La Moncloa intenta ganar tiempo, pero reconoce que la legislatura entra en su momento más frágil desde su inicio. Si no se logra un nuevo entendimiento en las próximas semanas, el Gobierno podría verse obligado a adelantar comicios para evitar una derrota legislativa en cadena que ponga fin anticipado a su mandato.

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