Buenos Aires, 19 de noviembre de 2025 – Total News Agency-TNA-El indicador que mide la prima de riesgo de la deuda argentina, elaborado por J.P. Morgan (EMBI+), volvió este miércoles a situarse por debajo de los 600 puntos básicos, un nivel simbólico que abre por primera vez en meses una posible vía de regresión al mercado internacional de crédito. Según distintos operadores e informes de prensa, el valor se ubicó en torno a los 595 a 597 puntos básicos, lo que representa una mejora significativa frente al cierre previo cercano a los 600.
Este descenso del riesgo país se produce en un contexto de fortalecimiento del ingreso de divisas y emisiones de deuda corporativa en dólares, factores que alivian a su vez la presión sobre el tipo de cambio y la liquidez doméstica. En particular, la colocación por parte de la Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de un bono por 600 millones de dólares, con una tasa cercana al 8,1 % anual, fue destacada por los analistas como un claro testimonio de que el mercado está reaccionando al cambio político y esperanzas de mayor gobernabilidad.
Para el Gobierno nacional, este nuevo registro representa una oportunidad de oro: gracias a la mejora en la percepción internacional de riesgo, podrían activarse nuevas líneas de financiamiento externo, reducirse los costos de endeudamiento de provincias y empresas argentinas, y promoverse inversiones extranjeras directas. Las firmas del sector privado ya anticipan esa posibilidad, al igual que algunos mandatarios provinciales que exploran colocaciones fuera del país.
Desde el punto de vista técnico, el riesgo país mide la diferencia que deben pagar los bonos soberanos argentinos en dólares frente a los bonos comparables de los Estados Unidos, entendidos como activos de referencia sin riesgo. Un nivel más bajo significa menor prima de riesgo y, por tanto, menores costos de crédito para el país. En la práctica, una caída de 100 puntos básicos en este indicador puede traducirse en diferencias de decenas de miles de millones de dólares en intereses para el conjunto de la economía.
La mejora del riesgo país se enlaza también con la percepción de mayor estabilidad política y económica tras los recientes comicios legislativos, que elevaron las expectativas en torno a la aprobación de reformas estructurales y mayores niveles de gobernabilidad. Analistas del mercado financiero interpretan que esta combinación de factores —mejor gobernabilidad, ingreso de dólares, mejora de reservas— ha generado un cambio de ánimo entre los inversores extranjeros.
No obstante, el hecho de situarse debajo de los 600 puntos no implica la solución de todos los problemas: Argentina sigue enfrentando un nivel de riesgo elevado en comparación con sus pares regionales. Mientras países de América Latina cotizan entre los 200 y 450 puntos básicos, el nivel argentino sigue siendo muy alto, lo que subraya que los desafíos de endeudamiento, inflación, tipo de cambio y reservas permanecen.
Las perspectivas de futuro indican que, si el país logra aprobar el presupuesto 2026 y mantiene disciplina fiscal, el riesgo país podría continuar descendiendo hacia la banda de los 500 puntos o incluso menos. Esa caída adicional abriría aún más el acceso al crédito externo y permitiría una reducción del costo de financiamiento estatal y privado. Firmas como Delphos Investment y GMA Capital proyectan que, bajo ese escenario, los bonos locales podrían experimentar un repunte significativo.
En la práctica, una caída sostenida del riesgo país trae múltiples beneficios: tasas más bajas para deuda externa, mayor inversión productiva, entrada de capitales que fortalece el peso y reservas, estabilidad cambiaria que mitiga la presión inflacionaria y mejores condiciones de ahorro para los inversores domésticos. En el plano político-económico, también refuerza la credibilidad del Gobierno ante los mercados globales y acrecienta su margen de maniobra para acometer reformas.
Sin embargo, los analistas advierten que el momento es frágil: la mejora depende del cumplimiento de metas de estabilidad macroeconómica, reservas crecientes y avances en reformas estructurales. En ausencia de esos factores, el riesgo país puede revertirse rápidamente, tal como ocurrió en episodios del pasado reciente.
En definitiva, el descenso del riesgo país por debajo de los 600 puntos representa una luz de esperanza para Argentina. No es la meta final, pero sí una señal de que el país podría estar haciendo pie para volver a los mercados globales con mejores condiciones y menor costo de endeudamiento. La prueba de fuego está en los próximos meses, y los mercados ya están atentos.

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