El radicalismo ha perdido la mística después de la muerte de Alfonsín, quien sostenía su ideario, y tras sucesivas alianzas de derecha , por la ambición de poder de muchos de sus dirigentes, también perdió su ideario y sus valores.
Han pasado más de cien años desde que el radicalismo llego al poder con Yrigoyen como una “espiritualidad” y una “causa nacional” contra el fraude conservador, después de tres décadas.de resistencia civil por el objetivo democrático del voto popular.
Yrigoyen decía que no era un partido sino un “movimiento nacional” que venía desde la raíz de la Revolución de Mayo, con sus ideas.de libertad, independencia e igualdad. Con esos valores, protegió al pequeño capital nacional, a los obreros, sobre todo, a los peones arrendatarios y dio origen a las primeras cooperativas agrícolas, en Santa Fe. Aquel presidente, profesor de filosofía también enfrentó al monopolio del petróleo, la Standard Oil de Rockefeller, y fundó YPF.
Alfonsín prosiguió con el ideario radical en los 80′ por la causa de la democracia , con la ética de la solidaridad ciudadana y de la responsabilidad en el gobierno, y el respeto a la ley, en una sociedad que asumía derechos y deberes públicos.
Alfonsin también denunció la naciente “oligarquía financiera”, se planto por la deuda externa ilegítima heredada de la dictadura frente al presidente norteamericano Restan, y llamo al país a un “consenso productivo” con los empresarios y trabajadores, que fracaso por la oposición de la CGT de Ubaldini y el boicot de los banqueros. Y también por la intervención de la corporación Clarín, que conspiró contra su gobierno.
Tras la desgraciada muerte de Alfonsin, gran parte de los dirigentes radicales se apuraron en su carrera al poder, más allá de las bases radicales, y encabezados por Ernesto Sanz (quien nunca fue alfonsonista) pactaron con la derecha de Macri. Esa línea decadente, encabezada por el “operador” Enrique Nosiglia, tuvo mayoría en la convención de Gualeguaychu, pese a la resistencia de algunos, como Julio Cobos y Federico Storani.
Esa línea claudicante del ideario radical se profundizó durante la presidencia de Macri, con su carrera de entrega, endeudamiento y fuga de capitales, y la primera gobernación de Cornejo.
Hoy asistimos al último acto de capitulacion, la alianza con Milei, signada por la especulación con bonos de deuda, la recesión, la caída multiple de empresas y empleos y el gobierno autoritario, primero por decreto, y luego por vetos.
Ante tanto descalabro, el radicalismo mendocino que subsiste entre los ciudadanos de a.pie, debe recuperar como un acto final su autonomía y su doctrina, sus valores, y concurrir con un candidato propio a las próximas elecciones.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.
Fuente Mendoza Today

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