Buenos Aires, 14 diciembre 2025-Total News Agency-TNA-El gobierno nacional decidió desdoblar la reforma tributaria en múltiples proyectos de ley que serán presentados de forma secuencial ante el Congreso, con el propósito de minimizar el impacto fiscal inmediato y reducir resistencias políticas y económicas, informaron fuentes oficiales y legislativas en las últimas horas. La Casa Rosada resolvió que no existe margen político ni financiero para avanzar con un paquete impositivo integral en el corto plazo, por lo que los cambios impositivos más profundos se plantearán de manera progresiva a lo largo de 2026 y 2027.
En el Ejecutivo, bajo la conducción del presidente Javier Milei y con la coordinación del ministro de Economía Luis Caputo, sostienen que la prioridad inicial es la aprobación de la reforma laboral, que ya fue presentada ante el Senado y aspira a convertirse en ley antes de febrero de 2026, lo cual definiría el contexto para encarar los cambios tributarios más ambiciosos.
La estrategia de dividir la reforma tributaria responde, según voceros del Gobierno, a una evaluación técnica que concluye que un paquete impositivo integral —que incluya un nuevo esquema del Impuesto al Valor Agregado (IVA), la eliminación del impuesto al cheque y modificaciones en el sistema de coparticipación federal— carece aún de respaldo político estable y de la holgura fiscal necesaria para no profundizar el déficit presupuestario.
Proyectos graduales y prioridades
La hoja de ruta oficial plantea una serie de iniciativas específicas que entrarán al Parlamento en diferentes momentos, empezando por medidas cuya aprobación resulte menos traumática para las cuentas públicas. Entre ellas se encuentra la baja gradual de alícuotas del Impuesto a las Ganancias para sociedades, con la intención de pasar de 35 % a 31,5 % y de 30 % a 27 % respectivamente desde 2026, como parte de un paquete orientado a incentivar la inversión privada y dinamizar la actividad económica.
También se proyecta extender beneficios fiscales a las pequeñas y medianas empresas (pymes) mediante el denominado Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), que contempla amortización acelerada de activos y devolución anticipada de saldos de IVA para nuevas inversiones. Esta medida forma parte de los criterios para morigerar la carga impositiva en sectores productivos claves.
En paralelo, funcionarios del Ejecutivo analizan la transformación del régimen de Monotributo, calificado por el Gobierno como “insostenible” a mediano plazo. Entre las propuestas que circulan en reuniones técnicas se evalúa una transición de monotributistas hacia un esquema general con incentivos graduales, alineada con recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para simplificar el sistema y formalizar la economía.
No obstante, fuentes oficiales negaron versiones periodísticas que indicaron en los últimos días que el Gobierno había decidido eliminar definitivamente el Monotributo, aunque confirmaron que se estudian modificaciones profundas al régimen, que podrían redefinir su estructura y obligaciones.
Coparticipación y fiscal federalismo
La reforma al régimen de coparticipación federal —que incluye la redistribución de recursos recaudados entre la Nación y las provincias— fue reprogramada para una etapa posterior, de acuerdo con el jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien explicó que estas iniciativas quedarán fuera de las presentaciones que se realizarán en el marco de las sesiones extraordinarias de diciembre 2025 y se concentrarán en 2026.
Desde Casa Rosada subrayan que cualquier cambio en el sistema de coparticipación debe estar vinculado a una mayor competencia fiscal territorial, acompañada de reducciones de gasto por parte de las provincias, con miras a consolidar un equilibrio fiscal sostenible.
Riesgos y debates internos
Las fuentes oficiales reconocen que varias de las modificaciones propuestas implican costos fiscales significativos en el corto plazo, que podrían tensionar la recaudación. Por tal motivo, el Ejecutivo enfatiza que no avanzará con rebajas de impuestos sin un crecimiento económico que permita compensar eventuales pérdidas de ingresos fiscales. “Vamos a ir bajando impuestos a medida que tengamos mayor margen de caja”, señalaron representantes del equipo económico.
El plan de reformas tributarias y laborales se inscribe en un contexto político que incluye una composición parlamentaria más favorable para el Gobierno tras los comicios de octubre, que fortalecen la posición de la coalición oficialista en la Cámara de Diputados y el Senado, aspecto que Milei y sus ministros esperan aprovechar para avanzar con su agenda.
Impacto y proyección
La decisión de fragmentar la reforma tributaria en varios proyectos busca, según el Ejecutivo, ampliar la discusión legislativa y rebajar las tensiones sociales y políticas que un paquete integral podría provocar. Al mismo tiempo, este enfoque pretende garantizar un orden fiscal responsable, evitando que reducciones de impuestos sin crecimiento robusto generen desequilibrios presupuestarios.
Aunque aún resta consenso en el diseño final de cada iniciativa, el oficialismo confía en construir acuerdos parciales en torno a rubros específicos y avanzar por etapas hacia una transformación estructural del sistema impositivo argentino en los próximos dos años.

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