Buenos Aires, 14 diciembre 2025-Total News Agency-TNA-El sindicalista Hugo Moyano enfrenta una de las crisis más profundas en la gestión de sus estructuras gremiales tras anunciar la puesta en venta del emblemático Sanatorio Antártida, una de las inversiones más costosas y simbólicas de la Obra Social de Camioneros (OSCHOCA), en medio de un colapso financiero que amenaza la viabilidad del sistema de atención médica del sindicato. La decisión se produce en un contexto de migración masiva de afiliados hacia otras obras sociales y prepagas y de protestas por retrasos en pagos y prestación de servicios, confirmaron fuentes gremiales y de salud privada.
El Sanatorio Antártida, ubicado en el barrio de Caballito de la Ciudad de Buenos Aires, es un edificio de 14 pisos y alrededor de 15.000 metros cuadrados con capacidad para 300 camas y servicios médicos completos —incluidas Unidades de Terapia Intensiva, Neonatología, Pediatría, laboratorio clínico y equipo tecnológico avanzado— que fue adquirido por el sindicato en 2009 y refaccionado con inversiones millonarias que, según críticos, superaron ampliamente los costos de mercado.
El anuncio de la eventual venta, calificado por sectores del mercado de la salud como una “decisión desesperada”, llega tras meses de deuda creciente, caos administrativo y renuncias de profesionales de la salud en las clínicas y sanatorios controlados por Camioneros, que han generado protestas internas y críticas directas a la conducción gremial de Moyano y a su esposa, Liliana Zulet, vinculada a la gerenciadora de la obra social.
Crisis de la obra social y presión de afiliados
La crisis de OSCHOCA no es nueva. Empleados y afiliados han denunciado con carteles y medidas de fuerza que los pagos de salarios se realizan con demoras, que faltan especialistas y que la cobertura de medicamentos y prestaciones médicas se ha reducido considerablemente, deteriorando la atención sanitaria prevista para miles de trabajadores camioneros y sus familias.
En este contexto, la obra social registra una pérdida sostenida de afiliados que optan por otros prestadores de salud, lo que a su vez resiente aún más las cuentas y obliga a una reevaluación de la sostenibilidad del Antártida y de otros centros sanitarios bajo la órbita gremial.
Fuentes especializadas del mercado privado de la salud que conversaron con medios argentinos sostienen que, pese a la ubicación estratégica del sanatorio en Caballito y la infraestructura instalada, será difícil encontrar un comprador que pague su valor real, estimado en entre 30 y 40 millones de dólares, y que lo más probable sea que la venta se concretará por un precio significativamente menor debido al actual estado del sector y de la propia obra social.
Debate interno y tensiones sindicales
La decisión de poner en venta una de las joyas del entramado gremial de Moyano se produce en medio de tensiones internas en el sindicato, donde sectores vinculados a la gestión operativa de OSCHOCA han sido criticados por la falta de respuestas eficaces ante los problemas financieros y de prestación. En algunos sanatorios del gremio —incluido el propio Antártida y otros en Avellaneda, San Justo y Villa Martelli— trabajadores realizaron protestas exigiendo pagos de sueldos y mejores condiciones laborales.
Analistas consultados por la prensa señalan que la crisis se retroalimenta: la menor capacidad de atención médica genera descontento, lo que provoca una pérdida de afiliados y recursos, aumentando las dificultades para sostener operaciones de alto costo como las del sanatorio en el corazón porteño.
El Sanatorio Antártida fue también objeto, años atrás, de polémicas por supuestas maniobras de compra y refacción infladas, denunciadas por sectores de la oposición y vinculadas a contrataciones con empresas asociadas a la familia de Moyano, aunque esas causas quedaron en el ámbito mediático y judicial en su momento.
Impacto en la salud sindical y perspectivas
La posible venta del sanatorio es vista por sindicalistas críticos como un símbolo del deterioro de la infraestructura de salud gremial y un reflejo de la incapacidad de OSCHOCA para sostener su modelo operativo actual. También despierta interrogantes sobre el futuro de la atención médica sindical y la capacidad de las obras sociales de los trabajadores para competir con prestadores privados y con obras sociales más sólidas como OSECAC, del sector mercantil, que atiende a millones de afiliados en todo el país.
En la interna del gremio, el debate se profundiza con cuestionamientos sobre las prioridades de inversión, el manejo de recursos y las responsabilidades de la conducción sindical, mientras se especula sobre quiénes podrían estar interesados en adquirir una infraestructura sanitaria de gran tamaño pero con elevadas exigencias operativas y regulatorias.
A la espera de una definición formal sobre la venta, la obra social de Camioneros sigue bajo fuerte presión financiera, con la urgencia de encontrar soluciones que permitan sostener servicios básicos de salud para sus afiliados sin agravar aún más su ya delicada situación económica.

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