Sídney, 16 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA- Un ciudadano común, sin entrenamiento militar ni experiencia en el uso de armas, se convirtió en símbolo de valentía y humanidad tras intervenir de manera decisiva durante un atentado terrorista contra celebraciones de Janucá en Australia. Ahmed al Ahmed, un frutero musulmán de 43 años, logró desarmar a uno de los atacantes y evitar que el número de víctimas fuera aún mayor en el tiroteo que dejó al menos 16 personas asesinadas y decenas de heridos.
El ataque ocurrió en las inmediaciones de Bondi Beach, uno de los puntos más concurridos de Sídney, donde miembros de la comunidad judía participaban de los festejos por la festividad de las luces. Dos hombres armados abrieron fuego de manera indiscriminada contra los asistentes en lo que las autoridades australianas ya investigan como un atentado terrorista de motivación antisemita.
En medio del caos, Ahmed al Ahmed, propietario de una pequeña frutería ubicada a pocos metros del lugar, tomó una decisión que marcaría la diferencia. Vestido con una simple remera blanca y sin ningún tipo de protección, se acercó por detrás a uno de los agresores y, tras un breve forcejeo, logró quitarle el fusil. La escena fue registrada por teléfonos celulares de testigos que captaron el momento en que el comerciante apunta el arma contra el terrorista para inmovilizarlo hasta la llegada de la Policía.
Una vez reducido el atacante, Ahmed dejó el arma apoyada contra un árbol y realizó señas claras a los agentes para indicar que no formaba parte del ataque, sino que había actuado para proteger a las víctimas. Minutos después se retiró del lugar, ya herido, mientras las fuerzas de seguridad completaban la neutralización de los agresores.
Horas más tarde se supo que Ahmed había recibido dos disparos efectuados por el segundo terrorista, quien intentó matarlo mientras forcejeaba con el atacante desarmado. Fue trasladado de urgencia a un hospital de Bondi Beach, donde debió ser intervenido quirúrgicamente por heridas de bala en el hombro y en la mano derecha. Su estado de salud, según informaron familiares y autoridades, evoluciona favorablemente.
“Es un ciudadano común, un padre de familia”, dijo Mustafá, primo del frutero, a medios australianos desde la puerta del hospital. Casado y con dos hijos, Ahmed nunca había estado involucrado en situaciones violentas. “Creemos que va a estar bien. Es un héroe”, afirmó conmovido, mientras destacaba el orgullo de la familia por su accionar.
La reacción internacional no se hizo esperar. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, destacó públicamente el gesto del comerciante y afirmó que “hoy hemos visto a australianos correr hacia el peligro para ayudar a otros. Esa valentía salvó vidas”. En la misma línea, el jefe de gobierno del estado de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, subrayó que, incluso en medio de la tragedia, “hay personas dispuestas a arriesgar su vida por completos desconocidos”.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump también elogió a Ahmed al Ahmed, a quien calificó como un “auténtico héroe” y expresó su “gran respeto” por su accionar. “Fue una persona muy valiente, que atacó frontalmente a uno de los tiradores y salvó muchas vidas”, afirmó durante una recepción oficial en la Casa Blanca. Lo proponen como personaje del año.
El gesto de Ahmed al Ahmed adquirió un valor simbólico adicional en un contexto de creciente preocupación por el terrorismo islamista y los ataques antisemitas en países occidentales. Su intervención dejó en evidencia que la violencia extremista no representa a comunidades enteras y que, frente al odio, la valentía individual puede marcar la diferencia.
Mientras Australia continúa de luto y avanza la investigación sobre la red detrás del ataque, el nombre de Ahmed al Ahmed se convirtió en un emblema de coraje cívico. Para muchos, su acción no solo evitó una masacre aún mayor, sino que también ofreció una imagen poderosa de humanidad en medio del terror.

Argentina
España
USA
Israel














