Buenos Aires, 18 de diciembre del momento-Total News Agency-TNA-El embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, relativizó de manera explícita la visita del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, a la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago y aseguró que ese episodio “no significa nada” en términos políticos o diplomáticos, al tiempo que definió como “una cuestión doméstica” la disputa entre el gobierno de Javier Milei y la conducción del fútbol argentino.
Las declaraciones del diplomático norteamericano buscaron desactivar cualquier lectura geopolítica o de alineamiento político detrás del viaje de Tapia al exclusivo complejo de Florida, en momentos en que la AFA se encuentra bajo observación pública por sus balances y por las sospechas oficiales sobre presuntas irregularidades en su administración.
“Todo el mundo que va a Mar-a-Lago quiere tomarse una foto. Ah, ¡y se puede tomar una foto! Entonces, el gesto fue ir y tomarse una foto. Eso no significa nada”, afirmó Lamelas, al minimizar el impacto simbólico de una eventual imagen del dirigente del fútbol argentino en el entorno del actual presidente estadounidense.
El embajador remarcó que Estados Unidos no tiene injerencia ni interés en el conflicto abierto entre la Casa Rosada y la AFA, que en los últimos meses escaló a partir de cuestionamientos oficiales sobre el manejo financiero, la transparencia institucional y el rol de la entidad madre del fútbol argentino. En ese marco, sostuvo que cualquier eventual irregularidad debe ser evaluada y resuelta exclusivamente por los canales institucionales locales.
“Es una cuestión doméstica. Yo creo que en la Justicia argentina, si hay algo malo ahí, lo encuentran, va a un tribunal y pasa lo que tenga que pasar”, señaló el diplomático, dejando en claro que Washington no tomará partido en una disputa que considera ajena a la agenda bilateral.
Las palabras de Lamelas llegan luego de que trascendiera una fotografía de Tapia en Mar-a-Lago, difundida por la Agencia Noticias Argentinas, que generó ruido político en medio del enfrentamiento entre el Gobierno nacional y la AFA. Desde sectores oficiales, la visita fue leída con suspicacia, en un contexto de investigaciones administrativas y pedidos de mayor control sobre la entidad que regula el fútbol profesional.
Sin embargo, el embajador evitó cuidadosamente profundizar sobre el trasfondo del conflicto, se abstuvo de opinar sobre las acusaciones cruzadas y se limitó a reafirmar su confianza en el funcionamiento del sistema judicial argentino. En ese sentido, subrayó que Estados Unidos respeta la institucionalidad del país y que cualquier proceso vinculado a presuntas maniobras irregulares debe seguir el curso legal correspondiente.
La postura del diplomático busca, además, preservar la relación bilateral entre ambos países de eventuales interpretaciones forzadas, en un momento en el que el gobierno de Milei apuesta a una fuerte sintonía política y estratégica con Washington, mientras mantiene un discurso crítico hacia estructuras que identifica como parte del “viejo sistema”, entre ellas el entramado dirigencial del fútbol.
De este modo, la embajada estadounidense tomó distancia de la polémica y dejó en claro que una visita privada o una fotografía circunstancial en Mar-a-Lago no constituye respaldo político alguno, ni implica reconocimiento institucional, ni altera la posición oficial de los Estados Unidos frente a los asuntos internos de la Argentina.

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