Buenos Aires, 18 diciembre de 2025-Total News Agency-TNA- El oficialismo en el Senado nacional consiguió avanzar este jueves hacia un dictamen sobre la controvertida reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, pero la agenda legislativa sufrió una modificación clave: el tratamiento en el recinto fue postergado para el 10 de febrero de 2026, en medio de una fuerte oposición sindical y cuestionamientos políticos que pusieron en tensión la iniciativa oficial.
La decisión fue informada por la jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, quien sostuvo ante el plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda que el proyecto “va a tener modificaciones” y se firmará un dictamen con la posibilidad de seguir abierto a cambios antes de su discusión en el recinto en febrero.
Originalmente, el oficialismo buscaba aprobar la reforma laboral durante el período de sesiones extraordinarias a fines de diciembre. Sin embargo, tras el rechazo de varios sectores en la Cámara de Diputados a medidas clave vinculadas al Presupuesto 2026 y al clima de tensión política dentro del propio interbloque oficialista, la estrategia cambió y se optó por postergar el debate con la intención de recomponer apoyos parlamentarios y calmar la conflictividad social.
Bullrich explicó que durante los próximos dos meses se analizarán las múltiples sugerencias recibidas tanto por parte de la CGT como de distintos bloques legislativos, y enfatizó que el despacho de comisión se mantendrá “abierto a modificaciones”. La senadora afirmó además que se volvería a convocar a sesiones extraordinarias para retomar el debate sobre la reforma y otros proyectos, subrayando una voluntad de “escucha” hacia los sectores críticos.
La reforma laboral ha generado un clima de tensión en las últimas semanas, con marchas y protestas encabezadas por la CGT, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, que califican la iniciativa como regresiva y atacan lo que consideran una “precarización” del empleo. Durante la jornada de este jueves, una importante movilización sindical se concentró en Plaza de Mayo para repudiar el proyecto y advertir sobre posibles medidas de fuerza, incluido un paro nacional si la norma avanzara sin modificaciones sustanciales.
Desde la oposición peronista, el senador Mariano Recalde valoró la postergación del tratamiento, aunque reclamó que las objeciones de múltiples sectores sean realmente incorporadas en el texto final. Recalde remarcó que “quedaron muchas cosas sin tratar” y cuestionó aspectos fundamentales de la propuesta oficial.
El debate en torno a la reforma laboral se enmarca además en una disputa más amplia sobre el papel del Estado y la protección de los derechos laborales en Argentina, en un contexto económico complicado y con tensiones internas en el propio bloque oficialista. Tras el revés en la cámara baja con la derogación de ciertos artículos del presupuesto, el Gobierno busca ahora fortalecer consensos con aliados, incluidos bloques provinciales e incluso sectores de la Unión Cívica Radical y el PRO, para asegurar una mayoría que permita aprobar la reforma en el Senado en febrero.
Mientras tanto, organizaciones sindicales y sociales mantienen su rechazo a la iniciativa, advirtiendo que no solo ataca derechos adquiridos sino que también debilita la negociación colectiva y abre la puerta a formas de contratación más flexibles a expensas de la estabilidad laboral. El escenario para el inicio de la discusión en la Cámara alta, previsto para febrero, se perfila como un momento de intensas negociaciones políticas y presión social.

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