Barcelona, 17 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA-La investigación por el brote de peste porcina detectado en la provincia de Barcelona dio este jueves un giro de máxima gravedad institucional con el registro judicial del laboratorio IRTA-CreSa, ubicado en Cerdanyola del Vallès, a menos de un kilómetro del lugar donde fueron hallados los jabalíes infectados. La operación, realizada de manera conjunta por los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil, se desarrolla bajo estrictas medidas de seguridad biológica y en el marco de una causa que permanece bajo secreto de sumario.
La entrada y registro en las instalaciones fue ordenada por el Juzgado de Instrucción N.º 2 de Cerdanyola del Vallès, que abrió diligencias por un presunto delito contra el medioambiente luego de recibir un atestado que pone bajo sospecha el posible origen del virus. El procedimiento marca un punto de inflexión en una causa que hasta ahora se apoyaba en hipótesis externas y accidentales, y que ahora apunta directamente a un centro de investigación de alta seguridad que desde hace años estudia este agente patógeno.
El IRTA-CreSa es un laboratorio de referencia en sanidad animal y bioseguridad, especializado precisamente en enfermedades como la peste porcina africana. Su cercanía geográfica con el foco detectado y el tipo de cepa identificada activaron las alarmas de las autoridades sanitarias y judiciales, que buscan determinar si pudo haberse producido una liberación accidental o una falla en los protocolos de confinamiento biológico.
La investigación se aceleró tras un informe del laboratorio de referencia de la Unión Europea, que estableció que el virus detectado en Cataluña no pertenece a los grupos genéticos que circulan actualmente en los Estados miembros. Mientras en Europa predominan los grupos genéticos 2-28, el foco de Barcelona corresponde al grupo genético 29, una variante muy similar a la que circuló en Georgia en 2007 y que luego se expandió por Europa del Este.
Ese dato resultó clave para el Ministerio de Agricultura, que en un informe remitido a la Justicia sostuvo que la presencia de un virus con esas características “no excluye que su origen pueda estar en una instalación de confinamiento biológico”. La afirmación abrió la puerta a la hipótesis de un origen ligado a actividades de investigación, desplazando la teoría inicial que apuntaba a un contagio fortuito a partir de restos de alimentos contaminados.
Hasta hace pocos días, la principal explicación oficial sostenía que un jabalí habría ingerido un bocadillo con embutido infectado arrojado a la basura, un escenario considerado habitual en la propagación de enfermedades animales. Sin embargo, la singularidad genética del virus detectado en Barcelona debilitó esa hipótesis y reforzó la necesidad de investigar en profundidad el entorno científico y técnico que trabaja con este patógeno.
El registro judicial busca ahora recopilar documentación, protocolos de bioseguridad, registros de manipulación de muestras y trazabilidad de los virus almacenados o estudiados en el laboratorio. También se analizan posibles fallas humanas, técnicas o administrativas que hayan podido derivar en una liberación involuntaria del agente infeccioso.
El impacto potencial del caso es considerable. La peste porcina africana no afecta a los humanos, pero tiene consecuencias devastadoras para el sector ganadero y para las exportaciones cárnicas, además de un fuerte impacto ambiental cuando se propaga en fauna silvestre. Un eventual vínculo con un laboratorio de investigación abriría un debate de gran alcance sobre los controles, la supervisión estatal y la responsabilidad institucional en centros de alta bioseguridad.
Mientras las fuerzas de seguridad continúan con el procedimiento y la Justicia avanza con las pericias, el caso mantiene en vilo a las autoridades sanitarias, al sector agropecuario y al ámbito científico. El resultado de la investigación podría redefinir no solo el origen del brote en Cataluña, sino también los estándares de control sobre instalaciones que trabajan con agentes patógenos de alto riesgo en toda la Unión Europea.

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