Washington, 1 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- El Ejército de Estados Unidos informó que destruyó otras tres lanchas supuestamente vinculadas al narcotráfico en el marco de la operación militar denominada “Lanza del Sur”, una campaña sostenida que combina acciones antidrogas con una presión estratégica directa sobre el régimen venezolano. El ataque, ocurrido el 30 de diciembre en aguas internacionales, dejó al menos tres personas muertas y elevó el saldo total de esta ofensiva a más de un centenar de fallecidos desde su inicio.
Según comunicó el Comando Sur estadounidense, las embarcaciones interceptadas transitaban por rutas de narcotráfico conocidas y habían realizado transferencias de estupefacientes entre sí antes de ser atacadas. Aunque el Pentágono no precisó si la operación tuvo lugar en el sur del mar Caribe o en el Pacífico oriental, confirmó que se trató de una zona fuera de jurisdicciones nacionales, donde desde septiembre ya fueron destruidas alrededor de 35 lanchas rápidas utilizadas para el tráfico de drogas.
De acuerdo con el parte oficial, el primer ataque impactó sobre una de las embarcaciones en movimiento y provocó la muerte de tres tripulantes, a quienes Washington identificó como “narcoterroristas”. Posteriormente, los ocupantes de las otras dos lanchas abandonaron sus naves, arrojándose al agua antes de que los bombardeos hundieran definitivamente ambas embarcaciones. Imágenes difundidas por el propio Comando Sur muestran la secuencia completa de la operación, con las lanchas navegando en formación y luego siendo destruidas una a una.
Tras los bombardeos, las autoridades militares estadounidenses señalaron que se notificó de inmediato a la Guardia Costera para activar los protocolos de búsqueda y rescate de posibles sobrevivientes. No obstante, hasta el momento no se informó oficialmente cuántas personas fueron rescatadas ni su estado de salud.
La operación “Lanza del Sur” forma parte de un despliegue militar inédito en décadas en el Caribe sur, iniciado durante el verano boreal, y responde a una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para combatir el narcotráfico y, al mismo tiempo, debilitar al gobierno de Nicolás Maduro. Washington sostiene que el régimen venezolano opera como un “narcoestado” y acusa directamente a Maduro y a su entorno de facilitar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
En paralelo a estas acciones militares, la Casa Blanca endureció su discurso económico y legal contra Caracas. En las últimas semanas, el gobierno estadounidense comenzó a argumentar que el chavismo se apropió de instalaciones y activos pertenecientes a empresas petroleras norteamericanas en Venezuela. En ese marco, Trump anunció que Estados Unidos procederá a confiscar petroleros que transporten crudo venezolano, una medida que ya fue aplicada en al menos dos oportunidades.
Este escenario se completa con un episodio que elevó aún más la tensión bilateral. Días atrás, Trump reveló de manera enigmática un ataque contra un muelle ubicado en el litoral venezolano, supuestamente utilizado por la organización criminal Tren de Aragua. De confirmarse oficialmente, se trataría del primer bombardeo estadounidense sobre un objetivo situado dentro del territorio venezolano, marcando un punto de inflexión en la confrontación entre Washington y el régimen de Maduro.
Así, con operaciones militares sostenidas, sanciones económicas crecientes y advertencias explícitas, Estados Unidos profundiza una estrategia integral que combina la lucha antidrogas con un claro objetivo político: forzar la salida del poder del actual gobierno venezolano y desarticular las redes criminales que, según Washington, operan con respaldo estatal.
Fuentes consultadas:
Comando Sur de Estados Unidos; Departamento de Defensa; comunicados oficiales del gobierno estadounidense; agencias internacionales.

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