Exiliados venezolanos en Córdoba celebran con cautela y emoción las noticias sobre la caída del chavismo
Córdoba, España, 3 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- Los más de 1.500 venezolanos que huyeron del régimen chavista y hoy residen en Córdoba vivieron este sábado una jornada atravesada por alegría contenida y cautela, tras conocerse las noticias sobre la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Desde primeras horas de la mañana, la diáspora venezolana siguió los acontecimientos con atención, entre la emoción por un posible punto de quiebre histórico y la prudencia ante la incertidumbre sobre lo que vendrá.
Nacho Papote, presidente de la asociación de venezolanos en Córdoba, expresó su felicidad por lo ocurrido y describió el clima que se vive entre los compatriotas dentro y fuera de Venezuela. “Estamos superemocionados, hasta he llorado; llevo 27 años esperando este momento”, relató. Al mismo tiempo, advirtió sobre la circulación de información falsa y llamó a la prudencia: “Hay muchas noticias fake, incluso imágenes de Maduro capturado que no sabemos si son reales, pero esto se siente diferente”.
Papote explicó que las primeras señales llegaron a través de grupos de mensajería de la resistencia venezolana, activos dentro del país, que comenzaron a reportar movimientos inusuales en instalaciones estratégicas durante la madrugada. Según esos mensajes, se registraron ataques estadounidenses sobre Fuerte Tiuna, uno de los principales complejos militares del país, el Cuartel de la Montaña, donde se encuentran los restos de Hugo Chávez, y La Carlota, aeródromo militar históricamente vinculado a la cúpula del régimen. “Desde ciertos puntos elevados se podían ver los ataques. Lo que más se sentía era el sobrecogimiento y la incertidumbre por cómo podía escalar la reacción del régimen”, señaló.
El dirigente comunitario aclaró que, pese a la conmoción, aún no está del todo claro cómo se produjo la salida de Maduro. “No sabemos si fue una captura directa o si hubo algún tipo de negociación, una entrega pactada como sacrificio del régimen”, sostuvo. En ese marco, expresó inquietud por el futuro inmediato y por el rol de figuras clave del chavismo que permanecen activas. “Hay preocupación por lo que pueda pasar con Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, que siguen siendo piezas centrales para que el aparato del régimen continúe operando”, advirtió.
Papote también se refirió al impacto humano de los acontecimientos en el exilio venezolano en España. “Mi familia directa está aquí, pero tengo familia y amigos allá. En la provincia de Córdoba somos más de 1.500 venezolanos en los últimos cuatro o cinco años, y probablemente seamos más si contamos a quienes aún no regularizaron su situación”, explicó. Para muchos, las noticias generan una mezcla de esperanza y prudencia, conscientes de que los próximos días serán decisivos.
Una sensación similar expresó Nini Schulz, ex presidenta de la asociación de venezolanos en Córdoba y referente del activismo contra el régimen chavista. “Estamos muy felices, hemos llorado y reído. Tengo un nudo en el estómago; no me lo puedo creer. Tenemos una esperanza enorme de volver a la democracia”, dijo. Schulz recordó que lleva 21 años sin regresar a Venezuela y confesó que, al conocer la noticia, le dijo a su madre: “Mamá, tenemos que ir comprando los billetes”.
Schulz relató que, tras el inicio de los bombardeos a instalaciones militares alrededor de las 02:00 hora local, las comunicaciones con Caracas comenzaron a cortarse. “Estaban bien, muy felices, pero con mucho miedo. En los últimos días la represión se intensificó: controles en las calles, revisiones de teléfonos y detenciones si encontraban algo contra la dictadura”, describió. Desde sus contactos de estudiantes en Venezuela, recibió mensajes iniciales durante las detonaciones, pero luego se quedaron sin luz y optaron por permanecer en sus casas.
Para muchos exiliados, la noticia reaviva un anhelo largamente postergado. “Parte de mi familia va a regresar. Estábamos esperando este día. No somos un pueblo de emigrar; construimos nuestro país y nos vimos obligados a irnos. Todos tenemos ese sentimiento de volver a un lugar que sea nuevamente democrático y libre”, concluyó Schulz.
En Córdoba, la celebración sigue siendo prudente, marcada por la emoción de un posible cambio histórico y por la conciencia de que el desenlace aún está en desarrollo.

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