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Informe especial TNA: De la Crisis a la Intervención; Crónica de los sucesos claves en Venezuela

7 enero, 2026
Informe especial TNA: De la Crisis a la Intervención; Crónica de los sucesos claves en Venezuela
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Por Redacción TNA

Introducción: El Desenlace Inesperado

Buenos Aires-7 de Enero 2025.Total News Agency-TNA-. En la madrugada del 3 de enero de 2026, una noticia sacudió al mundo: Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, había sido capturado por fuerzas especiales de Estados Unidos en una audaz operación militar en Caracas. El líder autoritario y su esposa, Cilia Flores, fueron extraídos de su búnker y trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Este evento marcó la culminación de una década de colapso social y confrontación internacional.

Pero, ¿cómo llegó Venezuela a este punto? ¿Qué cadena de acontecimientos transformó una crisis interna en el escenario de una intervención militar extranjera sin precedentes en la región? Este documento traza la secuencia cronológica de los sucesos que condujeron a la captura de Maduro, analizando cómo la desintegración interna de Venezuela alimentó los intereses de distintas facciones en Washington, culminando en una nueva y compleja realidad tutelada.

1. El Sucesor de Chávez: El Ascenso de Maduro y el Comienzo de la Crisis (2013-2015)

Nicolás Maduro asumió el poder en 2013 tras la muerte de su mentor, Hugo Chávez, una figura transformadora y controvertida que había dominado la política venezolana. Sin embargo, Maduro heredó el poder pero no la autoridad ni el carisma de su predecesor.

  • Maduro vs. Chávez: A diferencia de Chávez, quien se erigió como una figura carismática que nacionalizó la industria petrolera y centró su discurso en los pobres, Maduro fue visto desde el principio como un “débil reemplazo personal”. Carente del magnetismo de su antecesor, pronto “canalizó todos los impulsos más oscuros y represivos de Chávez”.
  • El inicio de la crisis: Casi inmediatamente después de su llegada al poder, la situación del país comenzó a deteriorarse. Dos factores iniciales precipitaron el colapso económico:
    • Caída del precio del petróleo: El desplome de los precios del crudo, la principal fuente de ingresos del país, golpeó duramente la economía.
    • Inflación galopante: La inflación comenzó a aumentar de manera constante, erosionando el poder adquisitivo de la población.
  • Protestas y represión: En 2014, estallaron protestas masivas en todo el país. La respuesta del gobierno de Maduro fue una represión cada vez más agresiva, estableciendo un patrón de violencia estatal que se repetiría y agravaría en los años siguientes.

A medida que la crisis se profundizaba, un punto de inflexión político pareció llegar con las elecciones legislativas, pero la respuesta del régimen solo aceleró la deriva autoritaria del país.

2. La Consolidación Autoritaria y el Colapso Humanitario (2015-2024)

La reacción del régimen de Maduro ante los desafíos políticos transformó la crisis económica en una catástrofe humanitaria de dimensiones continentales, mientras consolidaba su poder de forma cada vez más brutal.

En 2015, la oposición venezolana obtuvo una victoria contundente en las elecciones legislativas, un resultado que parecía capaz de poner un freno a Maduro. Sin embargo, la respuesta de su círculo íntimo fue inmediata y decisiva: en lugar de ceder poder, procedieron a invalidar la victoria de la oposición y neutralizar por completo al Congreso, eliminando así el último contrapeso institucional.

Este movimiento marcó el inicio de un colapso humanitario sin precedentes, cuyas consecuencias no solo devastaron a la sociedad venezolana, sino que también crearon la munición política para facciones intervencionistas en Estados Unidos. La magnitud de la tragedia se ilustra en las siguientes cifras:

  • Éxodo masivo: Cerca de 8 millones de venezolanos huyeron del país desde 2014, un éxodo que alimentaría directamente la obsesión de figuras como Stephen Miller en Washington por la inmigración.
  • Necesidad de ayuda: Unos 14.2 millones de personas dentro de Venezuela requerían asistencia humanitaria urgente para sobrevivir.
  • Presos políticos: Más de 860 personas se encontraban detenidas por motivos políticos, víctimas de un sistema judicial instrumentalizado por el régimen.
  • Violaciones de derechos humanos: La situación escaló a tal punto que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional abrió una investigación formal por posibles crímenes de lesa humanidad cometidos en el país desde 2014.

Para 2024, la oposición democrática, liderada por María Corina Machado y su sustituto Edmundo González, volvió a obtener una victoria electoral masiva, ganando probablemente las elecciones presidenciales con más de dos tercios de los votos. Sin embargo, el gobierno de Maduro se negó a reconocer la derrota, dejándolos políticamente marginados y sin poder real.

Mientras Venezuela se desintegraba, la administración Trump en Estados Unidos observaba con creciente interés, impulsada por una compleja mezcla de facciones e intereses que empujaban hacia una política más agresiva.

3. La Presión de EE. UU.: De Sanciones a la Planificación de la Intervención

La postura de Estados Unidos hacia Venezuela evolucionó significativamente durante los mandatos de Donald Trump. Si en su primer término se mostró escéptico a una intervención militar directa, en el segundo, una confluencia de intereses dentro de su administración lo empujó a la acción. La intervención no fue producto de una política unificada, sino de una “tormenta perfecta” en la que convergieron distintas facciones con sus propias razones, cada una viendo en Venezuela una oportunidad para sus objetivos particulares.

Motivación / InterésDescripción y Principal Impulsor
Control del PetróleoInterés directo de Trump en “tomar el petróleo” y controlar la vasta industria venezolana para beneficio de EE. UU.
InmigraciónLa obsesión de Stephen Miller por detener el flujo de migrantes venezolanos, a quienes consideraba una consecuencia directa del régimen.
Geopolítica y Doctrina de la DisuasiónLa idea de Marco Rubio y Stephen Miller de convertir a Venezuela en un “ejemplo” para intimidar a otros líderes de la región y afirmar la influencia estadounidense.
Lucha contra el NarcotráficoLa justificación oficial utilizada por el Departamento de Justicia para acusar a Maduro y otros altos funcionarios, ofreciendo recompensas millonarias por su captura.

La estrategia de disuasión fue explicada sin rodeos por un exfuncionario de Trump, quien señaló que si algún gobierno extranjero observaba las acciones de EE. UU. y se preguntaba si buscaban asustarlos, entonces “misión cumplida”.

La combinación de estos factores llevó a la Casa Blanca a pasar de la presión diplomática y económica a la acción militar directa, culminando en una operación sin precedentes en la capital venezolana.

4. Operación “Resolución Absoluta”: La Captura de Maduro

El 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar de alta complejidad para capturar a Nicolás Maduro. La misión, bautizada como “Resolución Absoluta”, se desarrolló en una secuencia precisa y devastadora.

  1. Preparación: Durante meses, las fuerzas especiales se prepararon meticulosamente. Construyeron una réplica a escala real del búnker de Maduro para ensayar el asalto, mientras agentes de la CIA reclutaban a un topo en su círculo íntimo para trazar su “patrón de vida”.
  2. Ataque Inicial: La operación comenzó con un ataque cibernético que provocó un apagón en toda Caracas. Simultáneamente, aeronaves especializadas inhabilitaron las defensas aéreas de la capital, despejando el camino para el asalto.
  3. Asalto Principal: Con el espacio aéreo asegurado, helicópteros MH-47 Chinooks y MH-60 Black Hawks transportaron a tropas de élite de la Fuerza Delta, que descendieron sobre el complejo fortificado en Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de Defensa, donde se encontraban Maduro y su esposa, Cilia Flores.
  4. La Captura: Sorprendidos, Maduro y Flores intentaron huir hacia una habitación blindada. En su escape precipitado, ambos se golpearon la cabeza contra el marco bajo de una puerta de acero, resultando heridos antes de ser detenidos.
  5. Extracción: Una vez capturados, fueron trasladados en helicóptero al buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, desplegado frente a la costa. Desde allí, fueron llevados a Nueva York para ser procesados por la justicia estadounidense.

La captura de Maduro no significó el fin del régimen chavista, sino el inicio de una nueva y extraña fase: una en la que la estructura de poder permanecería, pero bajo la supervisión directa de Washington.

5. El Día Después: Una Tutela, No un Cambio de Régimen

La realidad política que surgió en Venezuela tras la intervención no fue la de un cambio de régimen tradicional. En su lugar, analistas comenzaron a describirla con términos como “extorsión” o “gangsterismo imperialista”. Como señaló Javier Corrales, profesor en Amherst, el resultado fue históricamente anómalo:

“To see that you get rid of the leader, but the regime stays in place.”

En un movimiento que sorprendió a muchos, Estados Unidos permitió que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumiera como presidenta interina, dejando intacta la estructura chavista. La condición era clara: el nuevo gobierno debía seguir las “órdenes” de Washington, centradas en el control de la industria petrolera y en cortar lazos con adversarios geopolíticos como China, Rusia e Irán.

En este nuevo esquema, la oposición democrática, liderada por María Corina Machado, fue la “gran perdedora”. A pesar de su legitimidad electoral, fue completamente marginada por la administración Trump, que optó por negociar directamente con la cúpula bolivariana.

La paradoja se manifestó con brutal ironía: mientras Estados Unidos respaldaba al nuevo gobierno, la represión interna en Venezuela se intensificó. El nuevo ejecutivo se convirtió en garante de la misma estructura autoritaria que Washington decía oponerse. Las fuerzas de seguridad y los “colectivos” (milicias armadas leales al chavismo) establecieron puntos de control en todo el país. Su misión era sofocar cualquier atisbo de celebración por la caída de Maduro, llegando a registrar los teléfonos móviles de los ciudadanos en busca de mensajes de apoyo a la intervención y deteniendo a periodistas que cubrían los acontecimientos.

Así, la saga de la intervención estadounidense en Venezuela no concluyó con la captura de un líder, sino que abrió un capítulo incierto, redefiniendo las relaciones de poder en el hemisferio.

Conclusión: Un Futuro Incierto Bajo una Nueva Doctrina

La intervención estadounidense en Venezuela no fue un evento aislado, sino la culminación de más de una década de crisis interna, colapso económico y una política exterior estadounidense impulsada por un pragmatismo cínico más que por ideales democráticos. La cronología de los hechos demuestra una escalada progresiva, desde el deterioro institucional bajo Maduro hasta una operación militar que reconfiguró el tablero geopolítico regional.

Aunque Nicolás Maduro fue destituido, el chavismo permaneció en el poder. La decisión de Washington de mantener el “dispositivo político-militar bolivariano” fue deliberada, producto de una lección histórica aprendida del caos y el vacío de poder que siguió a la intervención en Irak. A principios de 2026, Venezuela se encontraba en una inédita relación de “tutela” o “protectorado” estadounidense, donde la soberanía estaba directamente condicionada por Washington. El futuro de la democracia y la soberanía real del país sigue siendo una pregunta abierta, marcando el inicio de un capítulo incierto en su historia.

Análisis Estratégico: La Intervención Estadounidense en Venezuela y la Reconfiguración Geopolítica

1.0 Introducción: Un Cambio de Paradigma en el Hemisferio Occidental

La operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026 para capturar a Nicolás Maduro en Caracas no fue un mero episodio de “cambio de régimen”, sino la manifestación más contundente de un cambio de paradigma en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Este evento redefine la proyección de poder de Washington en el hemisferio bajo la denominada “Doctrina Donroe”, una actualización transaccional e imperialista de la Doctrina Monroe del siglo XIX. La justificación oficial, centrada en la lucha contra el narcotráfico, funciona como una delgada fachada para un conjunto de intereses estratégicos más profundos: el control directo de las vastas reservas energéticas de Venezuela, la contención de la crisis migratoria y la reafirmación hegemónica frente a la creciente influencia de China y Rusia en la región.

Este análisis estratégico desglosa las múltiples capas de la intervención estadounidense. En primer lugar, se detallará la ejecución táctica de la operación militar, revelando el nivel de prioridad y sofisticación asignado a la misión. A continuación, se deconstruirán las verdaderas motivaciones de la administración Trump, que van desde el imperativo energético hasta la política doméstica. Posteriormente, se examinará la nueva y compleja arquitectura del poder en Caracas, donde se ha optado por tutelar a la estructura chavista remanente en lugar de promover una transición democrática. Finalmente, se evaluará el estado real del sector petrolero venezolano y las profundas implicaciones de esta acción unilateral para el equilibrio geopolítico global, analizando las reacciones de actores clave como China, Rusia y la Unión Europea.

2.0 Operación “Resolución Absoluta”: Ejecución y Táctica Militar

Comprender la ejecución táctica de la operación “Resolución Absoluta” es fundamental para dimensionar la prioridad estratégica que la administración Trump asignó a la misión y la abrumadora capacidad de proyección de fuerza de Estados Unidos. La planificación meticulosa y el despliegue de activos de última generación revelan una operación diseñada no solo para la captura de un objetivo, sino también como una demostración de poderío militar dirigida a una audiencia global.

La operación se caracterizó por su velocidad, precisión y el uso coordinado de múltiples dominios de combate. Sus componentes clave, basados en los informes disponibles, fueron los siguientes:

  • Escala de la Movilización: La misión involucró a más de 150 aeronaves de diverso tipo, incluyendo cazas, bombarderos supersónicos B-1, aviones de interferencia electrónica y de alerta temprana. Estas fuerzas despegaron de manera coordinada desde veinte bases militares distintas controladas por Estados Unidos en el hemisferio occidental.
  • Tácticas Empleadas: Un ataque cibernético inicial provocó un apagón en Caracas, neutralizando las defensas aéreas de la capital. Posteriormente, helicópteros MH-47 Chinooks y MH-60 Black Hawks transportaron a operadores de élite de la Fuerza Delta directamente al complejo fortificado donde se encontraban los objetivos.
  • Preparación y Inteligencia: La operación fue precedida por meses de preparación intensiva. Las fuerzas especiales construyeron y ensayaron el asalto en una réplica a escala real del búnker de Maduro. La CIA reclutó a un informante clave dentro del círculo íntimo del líder venezolano, permitiendo trazar un “patrón de vida” detallado. El propio presidente Trump supervisó personalmente un simulacro de la operación en junio de 2025 en Fort Bragg.
  • Objetivos Estratégicos: Además del complejo residencial en Fuerte Tiuna, se bombardearon objetivos de alto valor simbólico y militar para desarticular la capacidad de respuesta del régimen. Entre ellos se encontraban la base aérea de La Carlota, el puerto de La Guaira, el aeropuerto de Higuerote y el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos de Hugo Chávez.
  • Resultado Directo: La operación, con una duración total de dos horas y veinte minutos, culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes resultaron heridos leves durante su intento de fuga. Fueron trasladados inmediatamente en helicóptero a un buque de asalto anfibio estadounidense y, posteriormente, a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.

La sofisticación de esta maniobra militar es un reflejo directo de la complejidad del mosaico de motivaciones estratégicas que la impulsaron, las cuales van mucho más allá de la narrativa oficial.

3.0 El Mosaico de Motivaciones de Washington: Más Allá del Narcotráfico

La justificación formal de la intervención —la lucha contra el “Cartel de los Soles” y la ejecución de una orden de captura por narcotráfico— actúa como una conveniente cobertura para un conjunto de intereses estratégicos interconectados y de mayor calado. La operación fue el resultado de una confluencia de facciones dentro de la administración Trump, cada una con su propia agenda, que encontró en la captura de Maduro un objetivo común. Deconstruir estas motivaciones es clave para entender la nueva política exterior estadounidense en la región.

Control Estratégico del Petróleo El principal motor de la operación es el acceso y control del crudo pesado venezolano. En un contexto de creciente demanda energética, la administración Trump ha dejado claro que su objetivo es asegurar el flujo de petróleo para el mercado estadounidense. El Secretario de Energía, Chris Wright, afirmó que Washington controlará “indefinidamente” la venta de petróleo venezolano, y el propio Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles para ser comercializados por Estados Unidos. El plan es que las grandes petroleras estadounidenses, con Chevron en una posición privilegiada, inviertan miles de millones de dólares para “arreglar la infraestructura gravemente dañada”. Trump lo expresó sin ambages, declarando que él mismo será “el encargado de controlar el dinero de la venta del petróleo en el mercado local para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos”.

Imperativo Migratorio y la Influencia de Stephen Miller Stephen Miller, uno de los asesores más influyentes de Trump, fue una fuerza clave detrás de la decisión de intervenir. Obsesionado principalmente con la inmigración, Miller vio en la crisis venezolana —que provocó la huida de casi 8 millones de personas y una afluencia masiva de migrantes durante la administración Biden— la justificación perfecta para una acción directa. Para Miller, la situación representaba un nexo ideal para su visión de utilizar “poderes de tipo militar cada vez más amplios para que el presidente tome medidas enérgicas contra la aplicación de las leyes migratorias”. La intervención fue, en parte, la materialización de su fantasía de emplear la fuerza militar para resolver lo que él percibe como una amenaza migratoria a la seguridad nacional.

La “Doctrina Donroe” y la Proyección de Poder Geopolítico La operación es la manifestación más clara de la “Doctrina Donroe”, una reafirmación agresiva de la esfera de influencia de Estados Unidos en las Américas. El objetivo explícito es “convertir a Venezuela en un ejemplo” para intimidar a otros líderes de la región y disuadirlos de desafiar los intereses de Washington. Esta demostración de fuerza busca desplazar de manera definitiva la influencia de competidores estratégicos como China y Rusia, que habían encontrado en el chavismo un importante punto de apoyo económico y político en el hemisferio. La exigencia a la nueva administración venezolana de poner fin a sus relaciones con Pekín y Moscú es una prueba irrefutable de este imperativo geopolítico.

Política Doméstica y Consumo Interno La operación fue meticulosamente diseñada para el consumo interno estadounidense. Proyecta a Donald Trump como un líder fuerte, decidido y por encima de las instituciones, una “bola de demolición” que actúa sin necesidad del beneplácito del Congreso o de la opinión pública, que mayoritariamente rechazaba una intervención. Este acto de “propaganda por la fuerza” alimenta su imagen de hombre providencial que resuelve problemas complejos con acciones directas, un mensaje potente para su base electoral. La captura de un líder extranjero calificado de “narco-terrorista” se presenta como una victoria tangible y mediática, útil para desviar la atención de problemas internos y consolidar su autoridad.

Esta compleja red de motivaciones explica por qué Washington ha optado por una solución tan paradójica: tutelar una nueva estructura de poder en Caracas que, en esencia, preserva el aparato chavista.

4.0 La Nueva Arquitectura del Poder en Caracas: El Chavismo Post-Maduro

La estrategia estadounidense en Venezuela presenta una paradoja central: ha removido al líder máximo del régimen chavista, pero ha mantenido deliberadamente intacta su estructura político-militar. Esta decisión, motivada por el temor a repetir el vacío de poder y el caos que siguió a la intervención en Irak, ha dado lugar a una dinámica de poder interna sumamente compleja y volátil. Washington ha priorizado la estabilidad —necesaria para sus objetivos petroleros— sobre cualquier aspiración democrática, pactando una “ocupación delegada” con figuras clave del mismo régimen que antes denostaba.

Actor ClaveAnálisis de Poder, Rol y Vulnerabilidades
Delcy Rodríguez (Presidenta Encargada)Descrita como la “pieza elegida por Washington”, Rodríguez es una figura pragmática pero ideológicamente leal al chavismo. A pesar de su retórica antiimperialista inicial, ha adoptado un tono conciliador para asegurar la supervivencia del régimen. Su tarea es estabilizar el país y gestionar la transición teledirigida. El ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero lidera un plan para “normalizar” su imagen a nivel nacional e internacional, presentándola como una tecnócrata capaz de liderar la reconstrucción económica.
Diosdado Cabello (Ministro de Interior)Posicionado como el “enforcer” del chavismo, Cabello representa el principal “obstáculo estructural” para los planes de Washington. Controla los cuadros del PSUV, tiene ascendiente sobre los colectivos armados y mantiene vínculos con mandos militares. Estados Unidos le ha advertido directamente que no puede entorpecer el proceso y que podría correr la misma suerte que Maduro. La recompensa de 25 millones de dólares por su captura sigue activa, lo que lo mantiene bajo una enorme presión.
Fuerzas Armadas (FANB)Asegurar la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) es crucial para la estabilidad del nuevo gobierno. La purga interna iniciada por Delcy Rodríguez, como la destitución y arresto del Mayor General Javier Marcano Tábata (exjefe de Contrainteligencia Militar), es un movimiento estratégico para disciplinar a los militares. Al centralizar el control del aparato represivo y protector, Rodríguez no solo elimina lealtades residuales a Maduro, sino que debilita directamente la influencia de facciones duras como la de Cabello, limitando su capacidad para vetar o sabotear los acuerdos con Washington.

En esta nueva configuración, la oposición democrática venezolana, liderada por figuras como María Corina Machado y Edmundo González, ha sido completamente marginada. Son considerados los “grandes perdedores” de la operación, ya que la administración Trump determinó que no estaban en condiciones de asumir el control operativo del país y priorizó negociar con el chavismo para evitar un colpaso.

El clima interno post-intervención es de una represión intensificada. El gobierno de Rodríguez ha decretado un “estado de conmoción exterior” que otorga amplios poderes a las fuerzas de seguridad. Los colectivos han desplegado puestos de control en Caracas, revisando los teléfonos móviles de los ciudadanos en busca de mensajes de apoyo a la intervención. Se ha reportado la detención de al menos 14 periodistas, consolidando un ambiente de miedo que suprime cualquier celebración pública por la caída de Maduro.

Esta frágil y autoritaria estabilidad política interna está apuntalada por el principal objetivo económico que la sustenta: la explotación acelerada del petróleo venezolano bajo tutela estadounidense.

5.0 El Petróleo Venezolano: El Epicentro del Conflicto y la Realidad del Sector

El sector petrolero venezolano no es solo un objetivo económico, sino el eje central sobre el cual gira toda la estrategia estadounidense. Sin embargo, existe una tensión fundamental entre el inmenso potencial de las reservas del país —las más grandes del mundo, estimadas en 303 mil millones de barriles— y el estado catastrófico de su infraestructura productiva, resultado de décadas de mala gestión, corrupción y falta de inversión.

La realidad actual de la industria petrolera venezolana es un obstáculo formidable para las ambiciones de Washington:

  1. Estado de la Infraestructura: El sector está en colapso. Un documento filtrado de PDVSA admitió que los oleoductos no han sido actualizados en 50 años. Las estimaciones para devolver los sistemas a sus niveles de producción máximos oscilan entre 58 y 200 mil millones de dólares. Las refinerías operan a una fracción de su capacidad, la flota de tanqueros está tan deteriorada que más de la mitad necesita reparaciones urgentes, y los apagones eléctricos crónicos obstaculizan las operaciones.
  2. Niveles de Producción: A pesar de haber alcanzado picos de 3.5 millones de barriles por día (bpd) en los años 70, la producción del año anterior promedió solo 1.1 millones de bpd, lo que representa menos del 1% de la producción mundial. Este nivel es comparable al del estado de Dakota del Norte en EE. UU., una cifra que evidencia la profunda degradación del sector.
  3. Desafíos Ambientales: Venezuela enfrenta graves problemas ambientales derivados de su industria petrolera. La corrosión de la infraestructura provoca constantes derrames de petróleo, con una contaminación crónica en el Lago de Maracaibo. Además, su crudo extrapesado es calificado como uno de los “más sucios del mundo” debido a que su producción genera entre tres y cuatro veces más gases de efecto invernadero que el petróleo convencional.

El escenario corporativo también es complejo, con actores clave en posiciones muy dispares:

  • Chevron: Se encuentra en una posición privilegiada. Al ser la única gran petrolera estadounidense que permaneció en el país tras las nacionalizaciones, tiene la autorización federal para operar y exportar crudo, lo que la convierte en el vehículo principal para los planes inmediatos de la administración Trump.
  • ExxonMobil y ConocoPhillips: Estas empresas enfrentan un panorama más complicado. Tienen reclamaciones financieras pendientes por decenas de miles de millones de dólares debido a las expropiaciones de sus activos dos décadas atrás. Hasta que estas deudas no se resuelvan, su disposición a realizar nuevas inversiones masivas es muy limitada.
  • Inversores Financieros: La intervención ha despertado un renovado interés en Wall Street. Grandes gestores como Fidelity y BlackRock, junto con hedge funds, están evaluando activamente la deuda venezolana, anticipando una futura reestructuración que podría generar beneficios lucrativos.

Esta cruda realidad económica y corporativa define los límites y posibilidades de la estrategia estadounidense, cuyas repercusiones ya se sienten en todo el escenario internacional.

6.0 Repercusiones Geopolíticas y Reacciones Internacionales

La acción unilateral de Estados Unidos en Venezuela ha generado ondas de choque en todo el sistema internacional, forzando a aliados y adversarios a recalcular sus posiciones estratégicas frente a una administración en Washington que demuestra priorizar la fuerza bruta sobre el derecho internacional. La intervención ha sido un catalizador que ha expuesto las fracturas en el orden global y ha redefinido las alianzas y tensiones regionales.

China y Rusia Pekín y Moscú emergen como los principales perdedores estratégicos de la operación. Ambos países habían invertido miles de millones de dólares en Venezuela, convirtiéndola en un enclave clave para su influencia económica y política en América Latina. La intervención estadounidense desplaza su presencia y amenaza sus inversiones. La incautación de petroleros vinculados a Rusia en aguas internacionales es una señal directa y contundente de que Washington no tolerará su interferencia en lo que considera su esfera de influencia. China ha denunciado la acción como una “intimidación” y una violación de la soberanía venezolana.

Cuba Para la economía cubana, el impacto es devastador. La pérdida de Venezuela como su principal benefactor energético, que durante años le suministró petróleo subsidiado, ha sumido a la isla en una crisis sin precedentes, descrita por expertos como una “caída libre”. Con apagones constantes, escasez de alimentos y medicinas, y un éxodo masivo de su población, el colapso del chavismo amenaza la propia estabilidad del régimen cubano.

Europa (UE y OTAN) Los aliados europeos han adoptado una postura ambivalente y profundamente incómoda. Por un lado, sienten alivio por la salida de un líder autoritario como Maduro. Por otro, están alarmados por el método empleado: una “diplomacia de las cañoneras” que ignora abiertamente el derecho internacional. Esta preocupación se ve agravada por las amenazas paralelas del presidente Trump de utilizar medios militares para adquirir Groenlandia, un territorio bajo soberanía danesa, lo que genera un profundo temor sobre el futuro de la alianza de la OTAN y la fiabilidad de Estados Unidos como socio.

España El gobierno español ha condenado la operación militar, calificándola de “ilegal” desde el punto de vista del derecho internacional. Al mismo tiempo, ha ofrecido sus “buenos oficios” para mediar en la crisis, buscando proteger los intereses de las aproximadamente 60 empresas españolas que operan en Venezuela, entre ellas gigantes como Repsol, BBVA y Telefónica. Esta posición refleja el delicado equilibrio que Madrid intenta mantener entre sus obligaciones como aliado de la UE, sus lazos históricos con América Latina y sus intereses económicos en el país.

Estas diversas reacciones internacionales preparan el terreno para un futuro incierto, donde el nuevo enfoque de Washington podría redefinir las reglas del juego global.

7.0 Conclusión: La “Doctrina Donroe” y sus Implicaciones para el Orden Global

La intervención estadounidense en Venezuela no es un hecho aislado, sino la manifestación más contundente de un cambio fundamental en la gran estrategia de Estados Unidos bajo la administración Trump. Representa la consolidación de la “Doctrina Donroe”, una política exterior que un analista ha definido como “imperialismo gangsteril”: un enfoque que prioriza de manera descarnada el control de recursos y la proyección de fuerza unilateral sobre la promoción de la democracia o el respeto al derecho internacional.

Este modelo se sustenta en una confluencia de intereses transaccionales que reflejan su naturaleza depredadora. Primero, la toma directa del petróleo venezolano, concebida no como una inversión a largo plazo sino como una extorsión para asegurar flujos energéticos y beneficios económicos para EE. UU. Segundo, el uso de la fuerza militar para resolver un problema de política doméstica —la inmigración—, tratando una crisis humanitaria como una amenaza que debe ser neutralizada con poderío bélico. Y tercero, la proyección de la imagen de Trump como un líder de mano dura para consumo interno, una “propaganda por la fuerza” que demuestra su capacidad de actuar por encima de cualquier norma. La decisión de mantener a la estructura chavista en el poder subraya este pragmatismo cínico: la estabilidad para la extracción de recursos es el único valor relevante.

A largo plazo, la “Doctrina Donroe” representa un profundo riesgo para la estabilidad del orden internacional basado en reglas. Al normalizar la “diplomacia de las cañoneras” y la coerción económica, Estados Unidos erosiona su propia credibilidad e incentiva a otros actores globales a operar bajo la misma lógica de que la fuerza hace el derecho. El nuevo panorama geopolítico que emerge de las cenizas de Caracas es, por tanto, más volátil, impredecible y propenso al conflicto, marcando el inicio de una era de competencia imperial sin tapujos.

Informe de Inteligencia: Venezuela Post-Maduro – Dinámicas de Poder, Riesgos y Escenarios Futuros (Enero 2026)

Introducción: Un Cambio de Paradigma en el Hemisferio Occidental

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales de Estados Unidos representa un punto de inflexión fundamental en la geopolítica del Hemisferio Occidental. Sin embargo, este evento ha generado una profunda paradoja: la remoción del líder no ha significado el desmantelamiento del régimen chavista. Venezuela se encuentra ahora bajo una tutela estadounidense de facto, liderada por la presidenta interina Delcy Rodríguez, mientras la estructura político-militar del chavismo permanece intacta. Este informe tiene como propósito analizar en profundidad la nueva arquitectura de poder en Caracas, desglosar los imperativos económicos y geopolíticos que impulsan la estrategia de Washington y proyectar los escenarios más probables que definirán el futuro del país en los próximos meses.

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1. El Imperativo Estadounidense: Anatomía de una Intervención Multidimensional

Para comprender la trayectoria de Venezuela bajo la tutela de Washington, es crucial analizar las motivaciones multifacéticas de la administración Trump. La operación no responde a una única causa, sino a una convergencia de intereses de distintas facciones dentro del gobierno estadounidense. Esta compleja amalgama de objetivos —extractivos, de seguridad y geopolíticos— definirá la naturaleza, el alcance y los límites del control que Estados Unidos ejercerá sobre Caracas.

1.1. El Eje Petrolero y la “Doctrina Donroe”

El objetivo principal de la administración Trump es asegurar el control sobre las vastas reservas de petróleo de Venezuela. La estrategia está diseñada para, en primer lugar, desplazar a China como principal comprador del crudo venezolano y, en segundo, garantizar un suministro estable de crudo pesado para las refinerías estadounidenses de la Costa del Golfo. Observadores externos han comenzado a describir esta política bajo el término analítico “Doctrina Donroe” —un acrónimo de “Donald” y “Monroe”— para caracterizar la reafirmación muscular y centrada en los recursos de la esfera de influencia de Estados Unidos en el hemisferio. La meta no es solo económica, sino una demostración de poder que redibuja el mapa energético regional a favor de Washington.

1.2. La Influencia de la Línea Dura: Inmigración y Seguridad

Una facción influyente, liderada por asesores como Stephen Miller, concibe la intervención desde un prisma de seguridad interna y control migratorio. La principal motivación de este grupo es frenar el éxodo masivo de venezolanos, que se disparó durante la administración anterior. Desde su perspectiva, el uso del poder militar sirve para proyectar fuerza y disuasión en toda la región, convirtiendo a Venezuela en un caso ejemplar para disuadir a otros actores de desafiar los intereses de EE. UU. La justificación oficial de la operación se enmarcó en esta lógica: la lucha contra el narcotráfico, sustentada en la acusación contra Maduro como líder del “Cartel de los Soles”, por cuya captura se ofrecía una recompensa de 50 millones de dólares.

1.3. La Visión Ideológica y la Contención Regional

Figuras como el Secretario de Estado Marco Rubio operan bajo una lógica de contención ideológica de reminiscencias de la Guerra Fría, enfocada en neutralizar la influencia de Cuba en el hemisferio. El análisis de inteligencia sugiere que la intervención forma parte de una teoría de realpolitik más amplia: un “swap geopolítico” con Rusia. La ausencia de una respuesta contundente de EE. UU. a las acciones rusas en Ucrania, concurrente con la operación en Venezuela, otorga un peso significativo a la hipótesis de un entendimiento tácito en el que Washington cede influencia en Europa del Este a cambio de una hegemonía incontestada en el Caribe.

1.4. Operación “Resolución Absoluta”: Ejecución y Demostración de Fuerza

La ejecución de la captura de Maduro, denominada “Operación Resolución Absoluta”, fue una demostración de fuerza abrumadora. La misión involucró a la unidad de élite Delta Force, precedida por un ciberataque que dejó a Caracas sin electricidad y un bombardeo coordinado que inhabilitó las defensas aéreas y objetivos estratégicos como Fuerte Tiuna. Este despliegue de poder continúa con una campaña de interdicción marítima en curso, evidenciada por la captura de petroleros como el ‘Bella 1’ (renombrado ‘Marinera’) y el ‘Sophia’, que subraya el control total de Washington sobre las exportaciones venezolanas.

Esta confluencia de contradictorios imperativos estadounidenses —extracción de recursos a corto plazo, contención regional a largo plazo y control migratorio inmediato— no ha producido una estrategia coherente, sino una estructura de poder volátil y deliberadamente inestable en Caracas, diseñada para la sumisión, no para la transición democrática.

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2. La Nueva Arquitectura del Poder en Caracas: Consolidación, Represión y Resistencia

Aunque Delcy Rodríguez es la cara visible del nuevo gobierno, el poder real se disputa entre facciones leales al chavismo, bajo la atenta vigilancia de Washington. Este reacomodo ha marginado por completo a la oposición democrática y ha desatado una nueva ola de represión interna, demostrando que la remoción de Maduro no ha alterado la naturaleza autoritaria del régimen.

2.1. Delcy Rodríguez: La Transición Tutelada

Delcy Rodríguez ha asumido el rol de presidenta interina, exhibiendo un perfil dual: es una ideóloga leal al chavismo, pero también una pragmática negociadora dispuesta a pactar con Estados Unidos para garantizar la supervivencia del régimen. Su movimiento más decisivo fue la destitución y arresto del Mayor General Javier Marcano Tábata, jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y de la Guardia de Honor Presidencial. Esta acción no fue meramente administrativa; fue una purga política calculada para lograr tres objetivos inmediatos: 1) neutralizar cualquier lealtad operativa residual a Maduro dentro de la guardia presidencial, 2) centralizar todo el aparato represivo del Estado bajo su mando directo a través de su nuevo nombramiento, el general Gustavo González López, y 3) señalar tanto a Washington como a sus rivales internos que ella, y no Diosdado Cabello, ostenta el poder coercitivo definitivo en el nuevo régimen.

2.2. Diosdado Cabello: El Obstáculo Estructural

Diosdado Cabello se mantiene como el enforcer del chavismo y el principal obstáculo para una transición controlada por Washington. Su poder reside en el control que ejerce sobre los cuadros del partido (PSUV), sectores de las Fuerzas Armadas y los grupos paramilitares conocidos como “colectivos”. La Casa Blanca le ha enviado una advertencia directa: podría “correr la misma suerte que Maduro” si obstaculiza el proceso, un recordatorio de la recompensa de 25 millones de dólares que pesa sobre él. En respuesta, Cabello ha optado por una táctica de resistencia de baja intensidad, desplegando a los colectivos en Caracas para establecer puestos de control y requisar teléfonos móviles de ciudadanos en busca de mensajes de apoyo a la intervención.

2.3. La Oposición: La Gran Derrotada

La oposición democrática, liderada por figuras como María Corina Machado y Edmundo González, ha sido completamente marginada. El plan de la administración Trump priorizó un acuerdo pragmático con la estructura chavista existente para garantizar la estabilidad operativa necesaria para la extracción de petróleo. Esta decisión, enfocada en la gobernabilidad por encima de la democracia, ha llevado a la conclusión de que “la oposición venezolana fue la gran perdedora de toda esta operación”.

2.4. La Intensificación de la Represión Interna

Bajo un nuevo “decreto de estado de conmoción exterior”, el gobierno interino ha lanzado una nueva y severa ola de represión para sofocar cualquier disidencia. Las tácticas documentadas incluyen:

  • Detención de periodistas: Al menos 14 profesionales de la comunicación fueron detenidos, incluyendo 11 de medios internacionales, en un claro intento de controlar la narrativa.
  • Puestos de control de “colectivos”: Grupos paramilitares armados han establecido puntos de control en Caracas y otras ciudades, intimidando a la población.
  • Revisión forzada de teléfonos: Ciudadanos son obligados a entregar sus dispositivos móviles para ser revisados en busca de mensajes que celebren la captura de Maduro o apoyen la intervención estadounidense.
  • Arrestos por expresiones de apoyo: Se han documentado arrestos de ciudadanos por el simple hecho de expresar alegría o alivio por la caída del exmandatario.

Esta frágil y represiva estructura de poder es el inestable cimiento sobre el cual se pretende reconstruir el sector más importante del país: la industria petrolera.

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3. El Eje Económico: Saqueo Rápido vs. Reconstrucción Multimillonaria

La retórica de la administración Trump sobre “arreglar” la industria petrolera venezolana contrasta fuertemente con la cruda realidad de una infraestructura devastada y los intereses a corto plazo de los actores involucrados. El análisis económico revela una estrategia más orientada a la extracción inmediata de valor que a una costosa reconstrucción a largo plazo, factor clave para predecir la viabilidad del proyecto estadounidense.

3.1. El Estado de la Infraestructura de PDVSA

El sector petrolero venezolano se encuentra en un estado ruinoso tras décadas de desinversión y mala gestión. Los datos clave ilustran la magnitud del desafío:

  1. Necesidad de Inversión: Las estimaciones para restaurar la producción a los niveles de la década de 1990 oscilan entre $60.000 millones y $200.000 millones, una cifra colosal que desincentiva a la mayoría de los inversores.
  2. Infraestructura Obsoleta: Los oleoductos no han sido actualizados en más de 50 años, y más de la mitad de la flota de petroleros de PDVSA está inservible, lo que crea cuellos de botella logísticos insalvables a corto plazo.
  3. Producción Actual: Venezuela produce actualmente menos del 1% del petróleo mundial, una fracción mínima de su capacidad histórica de 3.5 millones de barriles diarios.

3.2. La Estrategia de Extracción a Corto Plazo

El plan inmediato de Estados Unidos no parece ser una reconstrucción, sino un “saqueo rápido” del inventario existente y la producción más accesible. La evidencia más clara de esta estrategia es el hecho de que 11 buques de Chevron están operando sin restricciones, cargando crudo venezolano, mientras otros petroleros no alineados con los intereses de EE. UU. son bloqueados en el Caribe. Este enfoque se ve reforzado por el anuncio de Trump de que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles como parte del acuerdo inicial.

3.3. El Rol de las Corporaciones y Wall Street

Chevron se encuentra en una posición excepcionalmente ventajosa, al ser la única gran petrolera estadounidense que permaneció en el país, lo que le otorga un acceso privilegiado. Su situación contrasta con la de ExxonMobil y ConocoPhillips, que enfrentan reclamaciones pendientes por miles de millones de dólares por activos nacionalizados, lo que complica enormemente su disposición a reinvertir sin garantías firmes de compensación. Al mismo tiempo, Wall Street ha mostrado un renovado interés: gestores de activos como Fidelity y BlackRock están evaluando invertir en bonos venezolanos, mientras que los fondos de cobertura buscan adquirir deudas impagadas y reclamaciones de arbitraje a bajo precio, apostando por una futura reestructuración.

Las realidades económicas y operativas en Venezuela ya están generando profundas consecuencias en el tablero geopolítico global.

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4. Repercusiones Internacionales y Realineamientos Geopolíticos

La intervención estadounidense en Venezuela no es un evento aislado, sino un catalizador de cambios significativos en el equilibrio de poder global. La acción unilateral de Washington ha provocado reacciones dispares entre adversarios y aliados, reconfigurando alianzas y exacerbando tensiones preexistentes.

4.1. Adversarios Desplazados: Rusia y China

Rusia y China son los principales perdedores estratégicos de esta operación. Ambos países han sido privados de su acceso privilegiado al petróleo venezolano y han visto evaporarse su influencia política en Caracas, uno de sus bastiones clave en América Latina. Como parte del acuerdo de transición, Estados Unidos ha exigido explícitamente a Delcy Rodríguez que ponga fin a todas las relaciones estratégicas con China, Rusia, Irán y Cuba.

4.2. Cuba: Crisis Existencial

La situación de Cuba es crítica. Su economía, ya en una situación precaria, se encuentra ahora en “caída libre” tras la pérdida del suministro de petróleo venezolano, que, aunque reducido, era vital. El colapso se manifiesta en una grave escasez de alimentos, medicinas y apagones constantes que se agudizarán drásticamente. La administración Trump cree que este estrangulamiento económico podría acelerar el colapso del propio régimen cubano.

4.3. Aliados Inquietos: Europa y España

Los aliados europeos ven la intervención en Venezuela y las amenazas de Trump de anexionarse Groenlandia no como incidentes aislados, sino como dos claros puntos de datos que confirman la emergencia de una coercitiva “Doctrina Donroe”. Esta doctrina descarta el derecho internacional en favor de la acción unilateral para asegurar intereses estratégicos de EE. UU. (recursos en Venezuela, dominio ártico vía Groenlandia), causando una profunda ansiedad en la OTAN sobre la fiabilidad de los compromisos estadounidenses. Si bien sienten alivio por la salida de Maduro, la “diplomacia de las cañoneras” de Washington es vista como una peligrosa erosión del orden internacional. España, en particular, ha condenado la acción como “ilegal” y monitorea de cerca la situación de sus aproximadamente 60 empresas en el país, como Repsol, BBVA y Telefónica.

4.4. La Sombra de Zapatero

Añadiendo una capa de complejidad, el expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asumido un rol controvertido. Según informes, estaría pilotando un plan para “normalizar” internacionalmente a Delcy Rodríguez y presentarla como una figura tecnocrática viable. Esta maniobra ha generado considerables tensiones políticas dentro de España y complica la postura unificada de la Unión Europea.

Este complejo panorama internacional sirve de telón de fondo para los escenarios que podrían materializarse en Venezuela en el corto plazo.

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5. Proyecciones: Escenarios Clave para los Próximos 90 Días

El objetivo de esta sección es traducir el análisis anterior en proyecciones concretas y escenarios operativos para el corto plazo. La principal variable que determinará el futuro inmediato de Venezuela es la capacidad de Delcy Rodríguez para gestionar las facciones internas, especialmente la liderada por Diosdado Cabello, bajo las directrices de Washington.

5.1. Escenario 1: Ajuste Controlado con Pacto Petrolero

  • Descripción: Delcy Rodríguez logra contener a las facciones de línea dura, consolidando su control sobre las Fuerzas Armadas y PDVSA. Se establece un acuerdo funcional con EE. UU. para la extracción y comercialización de petróleo, supervisado por Washington y con un rol central para Chevron. La estabilidad operativa permite un flujo inicial de crudo, generando los ingresos necesarios para mantener la cohesión del régimen.
  • Probabilidad: Media.
  • Riesgos Clave: Sabotaje interno por parte de leales a Cabello, disputas por la distribución de la renta petrolera y una parálisis de las inversiones a mayor escala si no se ofrecen garantías de seguridad y contractuales creíbles.

5.2. Escenario 2: Bloqueo Interno y Fragmentación del Poder

  • Descripción: Diosdado Cabello y sus aliados se resisten activamente a las concesiones exigidas por EE. UU. Cabello aprovecharía su control sobre los colectivos para generar inestabilidad a nivel de calle y utilizaría a sus aliados en la FANB para diseñar “cuellos de botella” logísticos en PDVSA, demostrando su capacidad para vetar operacionalmente el acuerdo. La situación derivaría en violencia focalizada y parálisis operativa.
  • Probabilidad: Alta.
  • Riesgos Clave: Una fractura violenta del chavismo, una escalada de la represión interna, la incapacidad de EE. UU. para extraer los recursos prometidos y una posible reevaluación de la estrategia de Washington que podría incluir acciones más drásticas.

5.3. Escenario 3: Reconfiguración con Concesiones Graduales

  • Descripción: Se produce una negociación prolongada y tensa entre el eje de Rodríguez y el de Cabello. El resultado es un acuerdo frágil que incluye concesiones significativas a la línea dura (garantías de no persecución, participación en la nueva estructura de PDVSA) a cambio de permitir un flujo de petróleo limitado y estrictamente auditado por actores externos, lo que apaciguaría a ambas facciones temporalmente.
  • Probabilidad: Baja.
  • Riesgos Clave: El gobierno interino tendría una legitimidad interna débil, la recuperación económica sería extremadamente lenta y los continuos litigios contractuales disuadirían a la mayoría de los nuevos inversores internacionales.

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6. Conclusión e Indicadores a Monitorear

Venezuela ha entrado en un período de inestabilidad gestionada donde su soberanía está subordinada a los imperativos de recursos y seguridad de Estados Unidos. El futuro inmediato de la nación no será decidido por fuerzas democráticas, sino por el resultado de una lucha de poder interna entre una facción pragmática respaldada por EE. UU. y un ala nacionalista de línea dura dentro de la estructura chavista. El vencedor no gobernará, sino que administrará el país en los términos dictados por Washington.

Para evaluar la dirección de los acontecimientos en tiempo real, se deben monitorear los siguientes indicadores clave:

  • Volumen de petroleros de Chevron: Un aumento significativo del número de buques operando (de los 11 actuales a más de 20) indicará una aceleración del plan de extracción a corto plazo.
  • Nombramientos en la FANB y PDVSA: Observar si prevalecen figuras leales a Delcy Rodríguez o si Diosdado Cabello logra mantener a sus aliados en puestos clave, lo que revelará el equilibrio de poder real.
  • Actividad de los “colectivos”: Un aumento de su presencia y de sus acciones represivas en las calles señalará una mayor influencia de la línea dura y un posible desafío directo al gobierno interino.
  • Declaraciones de China y Rusia: Vigilar cualquier anuncio de represalias comerciales o diplomáticas que confirme su desplazamiento estratégico y su respuesta a la pérdida de influencia.
  • Nuevos contratos de servicios petroleros: La firma de contratos significativos con empresas de servicios como Halliburton o Schlumberger indicaría un giro desde un “saqueo rápido” hacia una reconstrucción más seria de la infraestructura.
  • Situación de los presos políticos: La liberación o no de opositores será un barómetro fundamental para medir el nivel de control real de EE. UU. sobre el régimen y la disposición de este a ceder en materia de derechos humanos.

Informe de Riesgo Político: Venezuela en la Era Post-Maduro

Fecha: 8 de enero de 2026 Analista: Senior de Riesgo Político, Mercados Energéticos de América Latina

1.0 El Nuevo Paradigma: Intervención Estadounidense y Reconfiguración del Poder

La intervención militar estadounidense del 3 de enero de 2026, denominada “Operación Resolución Absoluta”, culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, inaugurando un paradigma de gobernanza sin precedentes en la historia reciente de América Latina. Este evento no representa un cambio de régimen tradicional, sino la imposición de una “transición teledirigida” por parte de la administración Trump. El nuevo entorno operativo en Venezuela ya no se rige por las dinámicas internas del chavismo, sino por un delicado y volátil equilibrio de poder tutelado directamente desde Washington.

La acción se enmarca en la doctrina de política exterior de la administración Trump, descrita por analistas como “gansterismo imperialista” y apodada por el propio presidente como la “doctrina Donroe”. Este nuevo paradigma representa un giro fundamental y predecible que se aleja del modelo intervencionista liberal de la era post-Guerra Fría, priorizando una estabilidad transaccional y centrada en los recursos sobre el largo y a menudo caótico proceso de democratización. El caso venezolano se perfila así como un modelo para futuras acciones de EE. UU. en su esfera de influencia. El objetivo principal no es la restauración democrática, sino una extorsión pragmática para asegurar el control sobre los vastos recursos petroleros de Venezuela y frenar el flujo migratorio. Como lo expresó sin rodeos un funcionario de la administración, la lógica es simple: “estamos tomando el petróleo”.

El Secretario de Estado, Marco Rubio, ha delineado una hoja de ruta en tres fases para la intervención:

  1. Estabilización: Asegurar el control del país y evitar un vacío de poder o un caos generalizado.
  2. Recuperación: Garantizar el acceso prioritario para las compañías petroleras estadounidenses para reactivar la producción.
  3. Supervisión de la transición: Supervisar un proceso político cuyos plazos y condiciones finales permanecen ambiguos, pero que supedita cualquier avance democrático a los objetivos económicos y de seguridad de Washington.

En consecuencia, el nuevo entorno operativo para inversores y corporaciones se define por una soberanía limitada y la supervisión directa de la Casa Blanca. Las decisiones clave, especialmente en los sectores de energía y seguridad, serán, en palabras de un portavoz estadounidense, “dictadas” por Estados Unidos. El siguiente análisis desglosa los actores clave que operan dentro de esta nueva y compleja realidad.

2.0 Actores Clave en la Transición Tutelada

Comprender el nuevo mapa de poder en Venezuela es una tarea estratégica fundamental. Aunque Nicolás Maduro ha sido removido, la estructura político-militar del chavismo permanece en su lugar, aunque en un estado de reconfiguración forzada. La estabilidad a corto y mediano plazo, y por ende el clima de inversión, dependerá de la dinámica entre las facciones internas del régimen y su compleja relación de subordinación y cooperación con Washington.

2.1 El Gobierno Interino: Delcy Rodríguez y el Chavismo Funcional

Delcy Rodríguez, juramentada como presidenta interina, encarna la dualidad del nuevo régimen. Descrita como una “fiel creyente” del chavismo y una figura “políticamente implacable”, también ha demostrado ser una pragmática capaz de intentar estabilizar la economía en medio de la crisis. Esta combinación la ha convertido en la “pieza elegida por Washington” para liderar esta transición tutelada.

A pesar de una retórica inicial de condena a la intervención, Rodríguez ha adoptado rápidamente una postura conciliadora, buscando una “agenda cooperativa” con Estados Unidos. Su objetivo es asegurar la supervivencia del aparato chavista, sacrificando a Maduro pero preservando la estructura de poder. Para consolidar su autoridad, ha iniciado una purga de leales a Maduro, destacando la destitución y arresto del Mayor General Javier Marcano Tábata bajo cargos de “Negligencia Crítica”, “Traición a la Patria” y “Falta de mando”. Este pretexto, que culpa a Marcano Tábata por el éxito de la incursión estadounidense, le permite justificar su consolidación de poder y señalar a Washington que tiene un control firme. En un movimiento clásico de consolidación, ha centralizado el control de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y la Guardia de Honor Presidencial —decapitando simultáneamente el brazo represor y el brazo protector de la antigua estructura de Maduro— bajo el mando único de una figura de su confianza, el General Gustavo González López.

2.2 Los “Enforcers”: El Rol Ambiguo de Diosdado Cabello

Diosdado Cabello, históricamente el número dos del chavismo, representa la principal amenaza interna para la estabilidad del acuerdo. Identificado como el “enforcer” del régimen, mantiene un control significativo sobre facciones del partido gobernante (PSUV), elementos de las fuerzas de seguridad y los grupos paramilitares conocidos como “colectivos”.

Washington es consciente del riesgo que representa Cabello y le ha advertido directamente que “podría correr la misma suerte que Maduro” si obstaculiza el proceso de transición. Esta advertencia está respaldada por una recompensa activa de 25 millones de dólares por información que conduzca a su captura por cargos de “narcoterrorismo, conspiración para importación de cocaína y conspiración para usar y portar ametralladoras”. Las recientes purgas ejecutadas por Delcy Rodríguez han debilitado su posición, arrebatándole el control sobre la DGCIM y desafiando su autoridad sobre el aparato de inteligencia, lo que limita su capacidad para vetar o sabotear las directrices de la nueva administración.

2.3 La Oposición Marginada: El Futuro Incierto de María Corina Machado

La oposición democrática, liderada por María Corina Machado y Edmundo González, ha emergido como “la gran perdedora” de la intervención estadounidense. A pesar de su legitimidad democrática, evidenciada en las elecciones de 2024, la administración Trump ha optado por marginarlos por completo.

La decisión de Washington se basa en un cálculo pragmático: priorizar la estabilidad y un pacto funcional con la estructura de poder existente sobre una transición democrática incierta. Un factor clave en esta decisión fue la incapacidad de la oposición para demostrar a los funcionarios estadounidenses que podían asumir el control de las Fuerzas Armadas en caso de un descabezamiento del régimen. Sin el control de los aparatos de seguridad, la oposición fue considerada un actor irrelevante para los objetivos inmediatos de EE. UU. En el corto plazo, su rol en la configuración del poder es nulo.

2.4 El Poder Externo: La Administración Trump

La administración Trump actúa como el actor dominante que define los contornos de la nueva realidad venezolana. Sus objetivos principales son explícitos y carecen de retórica democrática:

  1. Control del Petróleo: Asegurar el acceso preferencial de las empresas estadounidenses a las mayores reservas de crudo del mundo, desplazando a competidores estratégicos como China y Rusia.
  2. Control Migratorio: Detener el flujo de migrantes venezolanos, un objetivo central del influyente asesor Stephen Miller.
  3. Afirmación de Poder: Utilizar a Venezuela como un caso ejemplar de la “doctrina Donroe”, reafirmando la hegemonía de Estados Unidos en el hemisferio occidental a través de la coerción.

La interacción entre la administración Rodríguez, las facciones de Cabello, la oposición marginada y la supervisión directa de Trump definirá los contornos del riesgo político y las oportunidades de inversión en los próximos meses.

3.0 Evaluación de la Estabilidad del Régimen Interino

La estabilidad en la Venezuela post-Maduro no debe ser confundida con un retorno a la normalidad institucional. Se trata de un equilibrio precario, gestionado por Washington y mantenido a través de una combinación de coerción externa y una intensificación de la represión interna. La estabilidad actual no se basa en el consenso, la legitimidad o el apoyo popular, sino en el control del aparato de seguridad y la amenaza creíble de una nueva intervención militar estadounidense.

3.1 Cohesión Interna y Riesgo de Fragmentación

El principal riesgo para la estabilidad del régimen interino proviene de las luchas internas dentro del chavismo. La consolidación de poder de Delcy Rodríguez, a través de la purga de figuras clave como el General Marcano Tábata, es un intento calculado de neutralizar a las facciones leales a Maduro y de prevenir cualquier intento de veto por parte de duros como Diosdado Cabello. La supervivencia del régimen depende de su capacidad para mantener la lealtad de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB), un objetivo central de la reestructuración del aparato de seguridad. Cualquier señal de fractura en la cadena de mando militar podría desestabilizar rápidamente el acuerdo con Washington.

3.2 Control Social y Represión Intensificada

La captura de Maduro ha sido seguida por un marcado deterioro de las libertades civiles. El gobierno interino ha implementado un “decreto de estado de conmoción exterior” que suspende derechos constitucionales y autoriza la “búsqueda y captura” de cualquier persona que apoye la intervención estadounidense. Este marco legal ha legitimado una nueva ola de represión.

Las tácticas documentadas en los últimos días incluyen:

  • La detención de al menos 14 periodistas, en su mayoría corresponsales de medios internacionales.
  • El despliegue de “colectivos” armados que han establecido puntos de control en Caracas y otras ciudades.
  • Interrogatorios a ciudadanos en la vía pública, con revisión forzada de teléfonos móviles en busca de mensajes de apoyo a la intervención o críticas al régimen.
  • El arresto de ciudadanos por celebrar la caída de Maduro, incluso mediante actos como disparar al aire.

Para las corporaciones en el terreno, esta represión intensificada crea un entorno operativo volátil, aumentando el riesgo de que el personal sea detenido arbitrariamente y el potencial de que los activos se vean atrapados en el fuego cruzado de la violencia sancionada por el Estado. Será esencial un protocolo de diligencia debida reforzado (duty of care).

3.3 Legitimidad Nacional e Internacional

El gobierno de Delcy Rodríguez enfrenta una profunda crisis de legitimidad. A nivel nacional, es un régimen impopular que sobrevive gracias a la represión y al respaldo militar. A nivel internacional, su única fuente de legitimidad es el respaldo táctico y condicionado de Estados Unidos, que a su vez es el origen de su ilegitimidad ante otros actores globales.

La postura de la comunidad internacional es fragmentada. Los países europeos, aunque aliviados por la salida de Maduro, han condenado el método unilateral y violento empleado por Washington. Por su parte, China ha denunciado la “intimidación” estadounidense y la violación de la soberanía venezolana. Esta falta de consenso internacional aísla al régimen de Rodríguez, haciéndolo frágil y dependiente casi exclusivamente del continuo respaldo y la presión militar de la administración Trump.

4.0 Sector Energético: Oportunidades y Riesgos Estructurales

El sector energético venezolano es el epicentro de la intervención estadounidense. Sin embargo, el objetivo principal no es meramente el acceso a los recursos, sino un reajuste geopolítico fundamental. Como lo resume una fuente del mercado, “El bloqueo no es para ‘ahogar’ a Venezuela. Es para sacar a China del juego”. La política energética de EE. UU. en el país busca el desplazamiento estratégico de China como el principal comprador de crudo venezolano, reafirmando así el control estadounidense sobre los flujos energéticos hemisféricos. Este contexto define tanto el área de mayor potencial de oportunidades como la de los riesgos más significativos para la inversión extranjera.

4.1 La Tesis de Inversión: Reservas y Control Estadounidense

La oportunidad es, en teoría, monumental. Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, estimadas en 303 mil millones de barriles, lo que representa el 17% del total global. El plan de la administración Trump es tomar control directo de la comercialización de este recurso. El Secretario de Energía, Chris Wright, ha declarado que Estados Unidos controlará las ventas de crudo venezolano “indefinidamente” y que los fondos generados se depositarán en cuentas supervisadas por Washington.

Como primer paso, el presidente Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles a Estados Unidos. Esta noticia ha revitalizado el interés en los bonos venezolanos, con gestoras de activos como Fidelity y BlackRock evaluando nuevas oportunidades. En un solo día tras la captura de Maduro, los tenedores de deuda venezolana vieron ganancias estimadas en 4.000 millones de dólares.

4.2 Barreras Críticas a la Inversión

A pesar del optimismo político, la realidad sobre el terreno presenta obstáculos críticos que moderan las expectativas a corto y mediano plazo. La reactivación de la industria petrolera venezolana requerirá tiempo, capital masivo y la superación de desafíos estructurales profundos.

Barrera EstructuralAnálisis y Datos Clave
Deterioro de InfraestructuraLa producción ha colapsado desde un pico de 3.5 millones de barriles por día (bpd) en la década de 1970 a aproximadamente 800,000 bpd en la actualidad. Los oleoductos no han sido actualizados en 50 años, más de la mitad de la flota de 22 petroleros está inutilizable, y la infraestructura general sufre de corrupción endémica, saqueos y décadas de falta de mantenimiento. Este deterioro no es pasivo; es un proceso activo de canibalización por parte de delincuentes y residentes que buscan chatarra, lo que complica la seguridad de cualquier nueva inversión.
Costo de ReconstrucciónLas estimaciones para revitalizar la industria petrolera oscilan entre $58 mil millones y $200 mil millones a lo largo de una década. La afirmación de Trump de que el sector podría estar operativo en 18 meses es calificada como “casi imposible” por los expertos del sector.
Reclamos de Deuda PreexistentesGrandes corporaciones tienen reclamos multimillonarios por activos expropiados por el chavismo, lo que complica cualquier nueva inversión. Exxon Mobil reclama 20 mil millones** y **ConocoPhillips** reclama **12 mil millones. Estos pasivos deben resolverse antes de que se puedan comprometer nuevos capitales a gran escala.
Calidad del Crudo y Medio AmbienteLa mayoría de las reservas venezolanas son de crudo extrapesado, considerado “el más sucio del mundo”. Su producción genera de 3 a 4 veces más gases de efecto invernadero que el crudo convencional y requiere grandes cantidades de nafta importada como diluyente, lo que representa un cuello de botella logístico y operativo significativo.

4.3 Posicionamiento de Actores Corporativos

No todas las empresas petroleras están en la misma posición. Chevron, la única gran petrolera estadounidense que permaneció operando en Venezuela a pesar de las sanciones y la crisis, se encuentra en una “posición privilegiada” para beneficiarse de la nueva situación. Su conocimiento del terreno y sus activos existentes le otorgan una ventaja competitiva única.

En contraste, Exxon Mobil y ConocoPhillips abandonaron el país hace casi dos décadas y ahora enfrentan un dilema complejo. Antes de poder considerar nuevas inversiones multimillonarias, deben encontrar una manera de resolver sus masivos reclamos de deuda. El mercado refleja este escepticismo: tras un alza inicial, las acciones de las principales petroleras cayeron, indicando que Wall Street prevé que la reconstrucción de la industria venezolana será un proceso lento, costoso y lleno de incertidumbre. Esta reacción del mercado sugiere que, si bien el riesgo político ha sido limitado por la fuerza militar estadounidense, los riesgos financieros y operativos se perciben como inaceptablemente altos sin un marco legal claro a largo plazo y una inversión masiva respaldada por el Estado, ninguno de los cuales es inminente.

5.0 Riesgos y Consideraciones Adicionales para Inversores

Más allá de los desafíos específicos del sector energético, cualquier entidad que considere operar en Venezuela debe evaluar una serie de riesgos operacionales, geopolíticos y reputacionales que definirán el entorno de negocios en el futuro previsible.

5.1 Riesgo Operacional y de Seguridad

La estabilidad impuesta por Washington es superficial. En el terreno, las operaciones enfrentan riesgos directos y significativos. La presencia de “colectivos” armados, que ahora establecen puntos de control y operan con impunidad, representa una amenaza para la seguridad del personal y los activos. Además, existe la posibilidad de sabotaje por parte de facciones duras del chavismo que se oponen al acuerdo con Estados Unidos. La ausencia de un estado de derecho funcional significa que no existen garantías legales efectivas para la protección de la propiedad privada. Este vacío legal plantea una amenaza directa a la santidad de los contratos y no proporciona un mecanismo fiable para la resolución de disputas, elevando el riesgo de contraparte a niveles extremos.

5.2 Riesgo Geopolítico

La intervención ha convertido a Venezuela en un punto de fricción geopolítica entre grandes potencias. El desplazamiento forzado de China y Rusia de sus posiciones privilegiadas en el sector petrolero venezolano crea un riesgo tangible de represalias. Estos países podrían imponer sanciones secundarias o tomar medidas comerciales contra las empresas que operen bajo el nuevo esquema tutelado por EE. UU. La reciente confrontación en el Atlántico Norte, que involucró una persecución de varias semanas de un petrolero de bandera rusa, el despliegue de activos navales rusos (incluido un submarino) y su abordaje final por parte de las fuerzas especiales estadounidenses, ilustra cómo estas tensiones pueden escalar rápidamente a un enfrentamiento militar directo entre potencias nucleares.

5.3 Riesgo de Reputación y Cumplimiento (Compliance)

Asociarse con el régimen interino de Delcy Rodríguez conlleva un alto riesgo reputacional. La intensificación de la represión y las violaciones de derechos humanos documentadas desde la captura de Maduro exponen a las empresas a críticas de organizaciones internacionales y consumidores. Es crucial recordar que la Corte Penal Internacional mantiene una investigación abierta por posibles crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela desde 2014. Adicionalmente, la corrupción endémica dentro de PDVSA y el aparato estatal exige la implementación de rigurosos protocolos de compliance para evitar violaciones de leyes internacionales como la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA) de Estados Unidos.

6.0 Perspectivas Estratégicas y Escenarios a 90 Días

El nuevo panorama venezolano presenta un escenario de alta recompensa potencial, impulsado por el acceso a vastos recursos energéticos bajo la protección militar de Estados Unidos. Sin embargo, este potencial está contrapesado por riesgos estructurales, políticos y operacionales de magnitud excepcional. En última instancia, cualquier inversión en Venezuela no es una apuesta por la recuperación de la nación, sino una apuesta directa por la durabilidad de la voluntad política de la administración Trump para imponer una estabilidad frágil y coercitiva para sus propios fines estratégicos. A continuación, se presentan tres escenarios operativos para guiar la toma de decisiones en los próximos 90 días.

  1. Escenario Base – Ajuste Controlado: Delcy Rodríguez, con el respaldo explícito de EE. UU., logra consolidar su poder, conteniendo a las facciones duras del chavismo mediante purgas selectivas y el control del aparato de seguridad. Se establece un pacto petrolero mínimo que permite a Washington supervisar los ingresos y garantizar el suministro. La producción aumenta marginalmente mientras se negocian las condiciones para una inversión a mayor escala, con Chevron liderando las operaciones iniciales de extracción y exportación. La estabilidad se mantiene, aunque bajo una fuerte tensión interna y una represión continua.
  2. Escenario de Riesgo – Bloqueo Interno: Facciones leales a la línea dura del chavismo, influenciadas o lideradas por Diosdado Cabello, se resisten activamente a las concesiones. Esta resistencia se manifiesta a través de sabotajes en la infraestructura petrolera, violencia focalizada a través de los “colectivos” y la creación de una parálisis burocrática en PDVSA. Estados Unidos se ve forzado a aumentar la presión militar o a renegociar los términos del acuerdo, lo que incrementa la volatilidad del mercado y retrasa cualquier plan de inversión a largo plazo.
  • Escenario de Estancamiento – Transición Fallida: El régimen interino de Rodríguez demuestra ser incapaz de garantizar la seguridad, el marco legal y la estabilidad operacional necesarios para atraer la inversión masiva que requiere la industria. La intervención estadounidense se limita a un “saqueo rápido”: facilitar la venta de los 30-50 millones de barriles de inventario existente y mantener los niveles de producción actuales (~800,000 bpd) a través de Chevron, pero sin un flujo significativo de nuevas inversiones de capital extranjero para reparar la infraestructura. Los problemas estructurales del país permanecen sin resolver, y el potencial a largo plazo del sector energético venezolano queda desaprovechado.

Análisis de la Intervención Estadounidense en Venezuela y sus Consecuencias

Resumen Ejecutivo

El 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de Estados Unidos ejecutaron la “Operación Resolución Absoluta”, una incursión militar en Caracas que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Este evento marca un punto de inflexión en la política estadounidense hacia Venezuela, abandonando la retórica de la promoción democrática por una estrategia de control directo de los recursos energéticos y la afirmación de su dominio geopolítico en el hemisferio.

La administración Trump ha facilitado que la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, asuma como presidenta interina, manteniendo en su lugar la estructura de poder chavista para evitar un vacío de poder similar al de Irak. Este movimiento ha marginado por completo a la oposición democrática venezolana, liderada por figuras como María Corina Machado y Edmundo González. El objetivo principal de Washington, explicitado por el propio presidente Trump y altos funcionarios, es “tomar el petróleo”, controlar su comercialización “indefinidamente” y presionar a las corporaciones estadounidenses para que inviertan en la deteriorada industria petrolera del país.

Internamente, el nuevo gobierno de Rodríguez ha desatado una ola de represión, emitiendo un “decreto de estado de conmoción exterior” que otorga amplios poderes a las fuerzas de seguridad y a los grupos paramilitares conocidos como “colectivos” para suprimir cualquier disidencia. Paralelamente, se han iniciado purgas en la cúpula militar para consolidar el control del nuevo liderazgo.

La operación ha generado una compleja reacción internacional. Mientras que las naciones europeas, aunque aliviadas por la salida de Maduro, condenan la violación del derecho internacional y ven con alarma la agresiva “Doctrina Donroe” de Trump, manifestada también en sus amenazas sobre Groenlandia. China y Rusia, importantes acreedores y socios comerciales de Venezuela, han denunciado la acción como “piratería” e “intimidación”. En el ámbito financiero, la captura de Maduro ha provocado un repunte en los bonos venezolanos y ha despertado el interés de Wall Street y los hedge funds, aunque las grandes petroleras se mantienen cautelosas debido a la masiva inversión requerida para reconstruir la infraestructura devastada del país y las multimillonarias deudas pendientes por expropiaciones pasadas.

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I. La Operación Militar: “Resolución Absoluta”

La captura de Nicolás Maduro fue el resultado de una operación militar meticulosamente planificada y ejecutada por el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, que había sido ensayada durante meses.

  • Planificación y Preparación: Las fuerzas especiales estadounidenses reconstruyeron una réplica a escala del búnker de Maduro para ensayar el asalto. Semanas antes, dos unidades de la Fuerza Delta se desplegaron en territorio venezolano para monitorear los movimientos de Maduro, estableciendo un “patrón de vida” gracias a la información de un informante reclutado por la CIA en su círculo íntimo.
  • Señales Públicas: En junio de 2025, el presidente Trump supervisó un simulacro casi idéntico en Fort Bragg, Carolina del Norte. Asesores como Dan Scavino y Margo Martin publicaron videos del ejercicio en redes sociales, mostrando a soldados de la Delta Force descendiendo de helicópteros sobre un edificio, una clara señal de las intenciones de la administración.
  • Ejecución (3 de enero de 2026): La operación movilizó a más de 150 aeronaves, incluyendo cazas, bombarderos supersónicos B-1 y aviones de guerra electrónica, que despegaron desde 20 bases militares en el hemisferio.
    • Un ciberataque previo provocó un apagón en Caracas, neutralizando las defensas aéreas.
    • Helicópteros MH-47 Chinooks y MH-60 Black Hawks transportaron a las tropas de la Fuerza Delta al complejo fortificado de Fuerte Tiuna, donde se encontraban Maduro y su esposa.
    • Maduro y Cilia Flores resultaron heridos leves al intentar huir hacia una habitación blindada. Fueron detenidos y trasladados vía helicóptero al buque de asalto anfibio USS Iwo Jima y, posteriormente, a Nueva York.
  • Objetivos Adicionales: La operación, que duró dos horas y 20 minutos, también incluyó bombardeos a objetivos estratégicos y simbólicos como la base aérea de La Carlota, el puerto de La Guaira y el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos de Hugo Chávez.

Autoridades venezolanas denunciaron que los bombardeos también alcanzaron infraestructuras no militares, como un edificio del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y un almacén de medicamentos, causando al menos una muerte civil.

II. El Nuevo Orden Político en Venezuela

La captura de Maduro no significó el desmantelamiento del régimen chavista, sino una reconfiguración controlada por Estados Unidos para mantener la estabilidad y el control operativo del país.

La Sucesión: Delcy Rodríguez como Presidenta Interina

La administración Trump optó por permitir que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumiera el poder. La decisión se basó en una lectura de la experiencia en Irak, buscando evitar un vacío de poder y el caos subsiguiente. Se consideró que la oposición venezolana no tenía la capacidad de asumir el control operativo del país, especialmente de las fuerzas armadas.

  • Perfil de Delcy Rodríguez: Descrita como una figura políticamente implacable, leal al chavismo e ideológica. Su padre fue torturado y asesinado por una administración pro-estadounidense, lo que alimenta un sentimiento de agravio. A pesar de su dureza, se le reconoce cierta competencia en la gestión económica en circunstancias adversas, logrando estabilizar la inflación y aumentar la producción petrolera.
  • Doble Discurso: Públicamente, Rodríguez ha condenado la operación estadounidense y ha adoptado una retórica desafiante (“Nunca más seremos esclavos”). Sin embargo, en privado y a través de canales diplomáticos, ha mostrado una postura conciliadora, invitando al gobierno de EE. UU. a trabajar en una “agenda cooperativa”.

Purgas Internas y Consolidación del Poder

Para afianzar su control, el nuevo gobierno de Rodríguez ha iniciado purgas en la cúpula de seguridad.

  • Destitución de Marcano Tábata: El Mayor General Javier Marcano Tábata, jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y de la Guardia de Honor Presidencial, fue destituido y arrestado. Las razones oficiales incluyen negligencia crítica en la captura de Maduro y sospechas de traición.
  • Objetivo Estratégico: Este movimiento busca disciplinar a las Fuerzas Armadas (FANB), eliminar lealtades residuales a Maduro y centralizar el aparato represivo bajo un mando único y leal a Rodríguez.
  • Nuevo Nombramiento: El general Gustavo González López, exdirector del SEBIN, fue designado para dirigir tanto la DGCIM como la Guardia de Honor Presidencial, consolidando el control.

El Rol de los Actores Clave del Chavismo

Aunque Maduro está fuera, figuras poderosas del chavismo permanecen, y su rol es fundamental para la estabilidad que busca Washington.

ActorPosición y PoderDirectriz de EE. UU.Recompensa por Captura
Diosdado CabelloMinistro de Interior y Justicia. Considerado el “enforcer” del chavismo, con control sobre el PSUV, colectivos y facciones militares.Advertido de que podría correr la misma suerte que Maduro si no facilita la gobernabilidad de Delcy Rodríguez.$25 millones
Vladimir PadrinoMinistro de Defensa. Mantiene el control de las Fuerzas Armadas.Considerado por EE. UU. como pieza clave para mantener la estabilidad temporal.$15 millones
Pedro Luis Martín O.Exjefe de inteligencia financiera, buscado por narcotráfico y vinculado a España.Considerado un objetivo de alto nivel por la DEA.$10 millones

La Oposición Marginada

La estrategia de Trump ha dejado a la oposición democrática, liderada por María Corina Machado y Edmundo González, como la “gran perdedora”. A pesar de su legitimidad democrática (tras el probable triunfo en las elecciones de 2024 no reconocido por Maduro), Washington los ha descartado por completo.

  • Razón del Descarte: Funcionarios estadounidenses evaluaron que la oposición no podía garantizar el control de las fuerzas armadas en caso de un descabezamiento del régimen.
  • Prioridades de Trump: El enfoque de la administración no es la democracia. Preguntado por la liberación de presos políticos, Trump respondió: “No hemos llegado a eso todavía. Lo que queremos hacer ahora es arreglar el petróleo”.

III. La Estrategia de la Administración Trump

La intervención en Venezuela responde a una confluencia de intereses dentro de la administración Trump, donde el control de los recursos energéticos y la proyección de poder superan cualquier consideración ideológica sobre la democracia.

Objetivo Primario: El Control del Petróleo Venezolano

El interés en el petróleo venezolano es el eje central de la política de Trump.

  • Control de la Comercialización: El Secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, afirmó que Washington controlará “indefinidamente” la venta de petróleo venezolano. Los ingresos se depositarán en cuentas controladas por el gobierno estadounidense.
  • Entrega de Crudo: Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.
  • La “Doctrina Donroe”: Analistas han acuñado este término para describir la actualización de la Doctrina Monroe por parte de Trump, enfocada en asegurar el control estadounidense sobre los recursos naturales del continente americano. La esfera de influencia de Washington en el hemisferio representa ahora casi el 40% de la producción mundial de petróleo.

La Hoja de Ruta de Tres Fases

El Secretario de Estado, Marco Rubio, delineó un plan de transición para Venezuela:

  1. Estabilización: Asegurar el control y el orden en el país.
  2. Recuperación: Garantizar el acceso de las compañías petroleras estadounidenses para reactivar la industria.
  3. Transición: Supervisar un proceso político a futuro, sin un calendario claro para la celebración de elecciones.

Motivaciones Múltiples y Facciones Internas

Al igual que en la Guerra de Irak, diversas facciones dentro de la administración impulsaron la intervención por diferentes razones:

  • Stephen Miller: Como principal asesor de política, Miller ve la intervención como una solución al flujo migratorio venezolano. Es un firme defensor del uso del poder militar para alcanzar objetivos políticos y de la “propaganda por la fuerza”: utilizar a Venezuela como ejemplo para disuadir a otros líderes del hemisferio.
  • Marco Rubio: Representa una visión más tradicional de la Guerra Fría, enfocada en desestabilizar regímenes socialistas y aliados de Cuba.
  • Donald Trump: Su motivación principal parece ser la afirmación del poder personal y nacional. Ve la operación como una oportunidad para ser el “matón” en el escenario internacional y crear un conflicto permanente que demuestre su autoridad.

IV. Implicaciones Económicas y Financieras

La intervención ha desatado una ola de especulación financiera, pero la realidad sobre el terreno presenta enormes desafíos para la reactivación de la industria petrolera venezolana.

El Estado de la Industria Petrolera

  • Reservas vs. Producción: Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo (303 mil millones de barriles), pero su producción se ha desplomado de 3.5 millones de barriles por día (bpd) en los años 70 a menos de 1 millón de bpd, representando menos del 1% de la producción mundial.
  • Infraestructura Destruida: Décadas de mala gestión, corrupción y falta de inversión han devastado la industria. Los oleoductos no se han actualizado en 50 años, la mitad de la flota de petroleros de PDVSA está inservible y la corrupción es endémica.
  • Costo de Reconstrucción: Las estimaciones para devolver la producción a niveles de los años 90 varían entre $60 mil y $200 mil millones durante una década.
  • Impacto Ambiental: La mayor parte del crudo venezolano es extrapesado y de alto contenido de azufre, lo que hace que su producción genere de tres a cuatro veces más gases de efecto invernadero que el crudo convencional. Además, el país sufre de una quema masiva de gas (“flaring”), derrames de petróleo crónicos y una alta tasa de deforestación.

El Interés de Wall Street y las Petroleras

  • Reacción del Mercado: Tras la captura de Maduro, los bonos venezolanos experimentaron un repunte significativo. Grandes gestoras como Fidelity, BlackRock y T. Rowe Price, junto con hedge funds, han mostrado un renovado interés en los activos y deudas del país.
  • Deudas Pendientes: La inversión se ve complicada por deudas multimillonarias. Exxon Mobil reclama unos 20 mil millones** y **ConocoPhillips** unos **12 mil millones por la expropiación de sus activos hace dos décadas.
  • Posición de Chevron: Es la única gran petrolera estadounidense que permaneció en Venezuela, lo que la coloca en una posición privilegiada. Ya hay reportes de 11 buques de Chevron cargando crudo venezolano mientras otros petroleros están bloqueados.
  • Cautela de la Industria: A pesar de la presión de Trump, las petroleras se muestran escépticas debido a la inestabilidad política, los enormes costos de inversión y los riesgos contractuales.

El Bloqueo Naval y la “Guerra de los Petroleros”

Estados Unidos ha impuesto un bloqueo naval para controlar el flujo de petróleo venezolano, interceptando buques vinculados a adversarios.

  • Incautación del Bella 1/Marinera: Fuerzas estadounidenses, con apoyo del Reino Unido, persiguieron y capturaron en el Atlántico Norte un petrolero con bandera rusa que había evadido el bloqueo. Rusia calificó el acto de “piratería”.
  • Incautación del M/T Sophia: Otro buque sancionado fue detenido en aguas internacionales en el Caribe.

Este bloqueo busca sacar a China del mercado venezolano y asegurar que Estados Unidos sea el único comprador y comercializador del crudo.

V. Reacciones y Consecuencias Internas en Venezuela

Lejos de una liberación, la población venezolana enfrenta una nueva fase de represión bajo un régimen chavista que ahora cuenta con el respaldo táctico de Estados Unidos.

Intensificación de la Represión

El gobierno de Delcy Rodríguez ha emitido un “decreto de estado de conmoción exterior” que suspende derechos civiles y criminaliza el apoyo a la operación estadounidense.

  • Detenciones: Al menos 14 periodistas fueron detenidos, la mayoría de medios internacionales. Ciudadanos han sido arrestados por celebrar la caída de Maduro.
  • Vigilancia y Control: Se han establecido numerosos puestos de control por parte de la policía y los “colectivos” (milicias armadas progubernamentales). Los ciudadanos reportan que se les detiene, interroga y se les revisan sus teléfonos móviles en busca de mensajes que apoyen la captura de Maduro.
  • Prisiones Políticas: A pesar de las afirmaciones de Trump, prisiones notorias como El Helicoide, utilizadas para torturar a disidentes, siguen operativas.

Crisis Humanitaria Persistente

La intervención no ha aliviado la crisis humanitaria. Las cifras siguen siendo alarmantes:

  • Casi 8 millones de venezolanos han huido del país desde 2014.
  • 14.2 millones de personas requieren asistencia humanitaria urgente.
  • Existen más de 860 presos políticos en el país.

VI. Contexto Jurídico y Geopolítico

La operación ha reconfigurado el tablero geopolítico en América Latina y ha puesto de manifiesto la nueva doctrina de política exterior de Trump, con importantes implicaciones legales y diplomáticas.

El Proceso Judicial de Maduro

Nicolás Maduro se encuentra en una cárcel de Nueva York enfrentando cargos por narcotráfico y liderar el “Cártel de los Soles”.

  • Estrategia de Defensa: Su abogado, Barry Pollack (conocido por representar a Julian Assange), planea impugnar la legalidad de la captura, calificándola de “abducción” y violación del derecho internacional. La defensa argumentará que Maduro goza de inmunidad soberana y que el proceso es una persecución política. En su primera comparecencia, Maduro declaró: “Sigo siendo el presidente de mi país”.

Reacciones Internacionales

  • España y la Unión Europea: Condenan la acción militar como ilegal bajo el derecho internacional, pero expresan alivio por la salida de Maduro. El gobierno español está “monitorizando” la situación de unas 60 empresas españolas en el país, como Repsol y BBVA. También se ha reportado que el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero está trabajando para “normalizar” la imagen de Delcy Rodríguez a nivel internacional.
  • Rusia y China: Han denunciado enérgicamente las acciones de EE. UU. Rusia considera la incautación de petroleros como “piratería”, mientras que China califica de “intimidación” las exigencias de Washington para que Venezuela rompa relaciones económicas con Pekín. La intervención es vista como un movimiento para desplazar la influencia de ambos países en la región.
  • Cuba: El país se enfrenta a su peor crisis económica en décadas, un “caída libre” que se agravará por la pérdida del petróleo venezolano subsidiado. Trump ha predicho que el gobierno cubano colapsará por sí solo.
  • ONU: Expertos en derechos humanos de la ONU han condenado la operación como una forma de “diplomacia de las cañoneras”.

El Asunto de Groenlandia

La intervención en Venezuela ha magnificado las alarmas en Europa sobre las intenciones de Trump de adquirir Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. La Casa Blanca ha afirmado que el uso del ejército es “siempre una opción” para lograr este objetivo, considerado una “prioridad de seguridad nacional”. Esto es visto por los aliados de la OTAN como una peligrosa escalada de la “Doctrina Donroe” y una amenaza a la estabilidad de la alianza.

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