Caracas, 7 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA- Venezuela mantiene interrumpidos por quinto día consecutivo los envíos de petróleo hacia China, su principal comprador en los últimos años, y concentra actualmente sus exportaciones de crudo exclusivamente a través de la petrolera estadounidense Chevron. La situación se produce tras la captura del depuesto dictador Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos, el endurecimiento del bloqueo marítimo impuesto por Washington y el inicio de una transición política encabezada por Delcy Rodríguez.
Datos de seguimiento marítimo y documentos internos de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) confirman que, al cierre de este martes, solo buques amparados por licencias estadounidenses continuaban cargando crudo venezolano. En paralelo, decenas de petroleros permanecen fondeados, en tránsito interno o sin destino definido, una señal clara de la parálisis del circuito exportador tradicional del país.
Durante los últimos años, China absorbió la mayor parte del petróleo venezolano, en muchos casos mediante intermediarios y mecanismos diseñados para eludir las sanciones financieras y comerciales impuestas por Estados Unidos. Ese esquema quedó virtualmente desarticulado tras la reciente ofensiva de Washington sobre la llamada “flota fantasma” que operaba en el Caribe y en rutas hacia Asia, compuesta por buques sancionados o con operaciones opacas.
La suspensión de los envíos al mercado asiático no solo implica un golpe directo a una de las principales fuentes de ingresos de PDVSA, sino que agrava los problemas logísticos de una industria que ya opera al límite. Las instalaciones de almacenamiento terrestre se encuentran prácticamente colmadas, lo que obliga a la empresa estatal a reducir la producción ante la imposibilidad de evacuar los inventarios acumulados.
El freno coincide con el endurecimiento del cerco estadounidense sobre el comercio petrolero venezolano. El mes pasado, Washington impuso un bloqueo específico a petroleros sancionados que navegan hacia y desde aguas venezolanas, una medida que dejó fuera de operación a buena parte de la flota utilizada para abastecer a clientes asiáticos. Desde entonces, Chevron quedó como la única compañía con capacidad regular para exportar crudo venezolano, gracias a una licencia especial que la exceptúa de las sanciones vigentes sobre el sector energético.
Según los datos de monitoreo marítimo, los únicos buques autorizados a cargar crudo esta semana en los puertos de José y Bajo Grande —las principales terminales de exportación del país— fueron aquellos fletados por Chevron. El resto de las embarcaciones presentes en la zona se limitó a traslados internos o al almacenamiento de petróleo en alta mar, lo que evidencia la saturación del sistema y la falta de destinos de exportación.
La última carga destinada a un cliente asiático se completó el 1 de enero, antes de que la paralización se volviera total. Desde entonces, no se registraron nuevas operaciones con destino a China, en un contexto de creciente incertidumbre política y militar.
Chevron confirmó que retomó los envíos de crudo hacia Estados Unidos tras una breve pausa de cuatro días y que reactivó plenamente sus operaciones con el regreso de personal a sus oficinas en Venezuela, una vez restablecidos los vuelos internacionales. La compañía aseguró que continúa operando en estricto cumplimiento de las leyes y regulaciones aplicables, aunque evitó referirse a detalles comerciales. En este escenario, la petrolera estadounidense emerge como el único actor con un flujo estable de exportaciones desde Venezuela.
Mientras tanto, al menos una decena de buques que habían cargado crudo venezolano en diciembre lograron abandonar aguas del país a comienzos de enero, pese al bloqueo. Esas naves transportaban cerca de 12 millones de barriles de petróleo y combustibles que originalmente tenían como destino clientes chinos. Varias de ellas navegaron con los transpondedores apagados, una práctica conocida como “modo oscuro”, que dificulta el rastreo de su recorrido y destino final. Ni el gobierno estadounidense ni PDVSA aclararon si esas salidas contaron con algún tipo de autorización.
La caída de las exportaciones se produce, además, en un contexto de mínimos históricos. En diciembre, los envíos de crudo venezolano descendieron a su nivel más bajo en 17 meses, en gran medida como consecuencia de las restricciones impuestas por Estados Unidos.
El presidente Donald Trump afirmó recientemente que su administración “controlará” la situación en Venezuela hasta garantizar una transición considerada segura y dejó en claro que los activos petroleros del país deberán volver a manos de empresas estadounidenses. Para PDVSA, la suspensión prolongada de los envíos a China representa no solo un problema comercial inmediato, sino un desafío estructural que amenaza con profundizar los recortes de producción y agravar la crisis de una economía fuertemente dependiente del petróleo. En el corto plazo, el destino del principal flujo energético venezolano parece quedar atado a las decisiones de Washington y a la única excepción operativa vigente: Chevron.
Fuentes consultadas: Reuters, datos de seguimiento marítimo, comunicados corporativos de Chevron, agencias internacionales.

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