Bahía Blanca, 7 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA- La decisión del Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca de ordenar al histórico diario La Nueva que “rectifique” publicaciones realizadas durante la última dictadura militar reavivó una fuerte controversia institucional y jurídica, al ser interpretada por sectores críticos como un intento de modificar retrospectivamente la historia y de avanzar sobre el ejercicio de la libertad de prensa.
La medida fue adoptada en el marco del fallo que condenó a 31 exmilitares y policías por delitos de lesa humanidad (figura inexistente en los años 70) en la causa conocida como “Zona V”. Junto con las condenas penales, los jueces Ernesto Sebastián, Sebastián Luis Foglia y el subrogante Marcos Javier Aguerrido dispusieron que el medio realice una nueva publicación con carácter “moralmente reparatorio”, bajo el argumento de que las víctimas no murieron en enfrentamientos armados, como se informó en su momento, sino que fueron secuestradas, torturadas, fusiladas o desaparecidas.
El aspecto más cuestionado de la resolución es que no individualiza notas concretas ni analiza el contexto histórico, político y normativo en el que aquellas publicaciones fueron realizadas, sino que ordena una rectificación genérica de contenidos difundidos hace más de medio siglo. Esta decisión implica un precedente grave, al trasladar la verdad judicial construida décadas después de los hechos al terreno de la historia y del periodismo de época.
Las críticas al tribunal se inscriben en un debate más amplio sobre las irregularidades denunciadas desde hace años en causas de lesa humanidad. Diversos especialistas, consultados en off, han señalado que muchos de estos procesos se apoyaron en testimonios considerados ideológicamente orientados, en reconstrucciones parciales de los hechos y en la aplicación de marcos normativos posteriores a los acontecimientos juzgados, lo que, según esos cuestionamientos, pone bajo sospecha la solidez jurídica y la imparcialidad de los fallos.
En ese sentido, la orden impartida al diario es vista como una extensión de ese enfoque: se pretende revisar y corregir información publicada bajo las reglas, condicionamientos y censuras vigentes en los años setenta, desconociendo que esos textos forman parte del registro histórico y reflejan lo que efectivamente se sabía y se podía publicar en aquel momento. Para los críticos, exigir una “rectificación” hoy equivale a imponer una lectura única del pasado, definida desde una perspectiva ideológica contemporánea.
El fallo también reavivó cuestionamientos sobre el perfil y los antecedentes de los magistrados intervinientes. Sebastián y Foglia, designados en 2021 por el kirchnerismo, desarrollaron su carrera en ámbitos judiciales y académicos identificados con corrientes garantistas y progresistas que adquirieron centralidad durante los gobiernos kirchneristas. Aguerrido, por su parte, arrastra antecedentes polémicos en La Pampa, donde fue apartado de una causa sensible luego de que una sentencia absolutoria fuera revertida por instancias superiores. Si bien ninguno de los jueces reconoce militancia partidaria formal, sus trayectorias son señaladas por sectores críticos como alineadas con una matriz ideológica dominante en los juicios de lesa humanidad desde 2003.
Desde esta óptica, la resolución del Tribunal Oral de Bahía Blanca no solo reabre viejas discusiones sobre la validez jurídica de esos procesos, sino que también instala un interrogante más profundo: si los tribunales pueden ordenar a los medios reescribir el pasado en función de fallos actuales, ¿dónde queda el límite entre justicia, historia y memoria?
Para quienes cuestionan la medida, la publicación original del diario —más allá de las valoraciones que hoy puedan hacerse— ya integra el acervo histórico del país y constituye un testimonio del clima informativo y político de aquellos años. Alterarlo desde el presente no repara a las víctimas, sostienen, sino que introduce un factor adicional de duda sobre la independencia judicial y la legitimidad de sentencias que, para una parte de la sociedad, aparecen atravesadas por una lectura ideológica del pasado.
El debate, lejos de cerrarse con el fallo, promete escalar y volver a poner bajo la lupa el rol de la Justicia en la reconstrucción histórica, los alcances de los denominados juicios de lesa humanidad y los límites que deberían preservarse para evitar que la búsqueda de reparación derive en una revisión judicial de la historia.
Fuentes consultadas: La Nación, antecedentes judiciales del Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca, resoluciones de la Cámara Federal de Casación Penal, análisis de juristas y constitucionalistas, archivos periodísticos.

Argentina
España
USA
Israel














