CÚCUTA, 9 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-La dictadura chavista reciclada inició en las últimas horas un proceso limitado de liberación de presos políticos en Venezuela, en un movimiento directamente vinculado a la presión ejercida por Washington tras la captura de Nicolás Maduro y la advertencia explícita del presidente estadounidense Donald Trump sobre el cierre del Helicoide y una eventual escalada militar. La excarcelación, presentada por el oficialismo como un “gesto soberano”, se produce en un contexto de transición controlada a distancia desde Estados Unidos y con el aparato represivo del chavismo aún plenamente operativo.
Hasta el momento se confirmó la salida de al menos cinco ciudadanos españoles y tres venezolanos de alto perfil político y social, entre ellos el ex candidato presidencial Enrique Márquez, el dirigente opositor Biagio Pilieri y el abogado Alejandro Rebolledo. Los primeros liberados partieron desde Caracas hacia Bogotá y luego a España, mientras familiares y activistas aguardaban noticias frente a los centros de detención, en especial el Helicoide, símbolo de la represión política del régimen.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reconoció en privado que se trató de un “gesto”, aunque intentó disimular la imposición externa. Su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, fue el encargado de comunicar la medida al país y agradecer públicamente la mediación de actores extranjeros, entre ellos el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, el mandatario brasileño Lula da Silva y el gobierno de Qatar.
El papel de Zapatero volvió a quedar en el centro de la controversia. El ex jefe del Gobierno español, históricamente señalado como uno de los principales defensores internacionales del chavismo, fungió nuevamente como mediador en un proceso que no implicaba negociación alguna para liberar a personas detenidas de forma arbitraria. Durante años, Zapatero se ocupó de proyectar una imagen “positiva” de Maduro ante la comunidad internacional y ahora cumple una función similar con Delcy Rodríguez, encabezando un lobby político destinado a lavar la imagen del régimen.
Según fuentes internacionales y reportes periodísticos, ese rol estaría acompañado de beneficios económicos personales. El patrimonio inmobiliario de Zapatero y de su esposa, Sonsoles Espinosa, se multiplicó por más de 90 desde que el ex mandatario dejó La Moncloa en 2011 y comenzó a actuar como intermediario habitual del chavismo. En la última década, la familia acumuló al menos tres propiedades de alto valor, con un patrimonio conjunto que supera holgadamente los tres millones de euros. Entre ellas se cuentan un chalet de lujo en Lanzarote, adquirido en 2017; una vivienda de alta gama en Aravaca, comprada en 2019 y vendida en enero de 2025; y una casa en Puerta de Hierro, incorporada en 2024 a un valor sensiblemente inferior a su tasación real.
Mientras se anunciaban las liberaciones, Delcy Rodríguez endureció su discurso público. En un acto oficial, afirmó que durante la captura de Maduro “hubo combate” contra Estados Unidos y negó cualquier sometimiento a Washington, reivindicando lealtad al líder chavista detenido. Al mismo tiempo, organizaciones de derechos humanos advirtieron que la represión continúa intacta, con nuevas detenciones, presencia de colectivos armados en las calles y un estado de conmoción vigente.
La expectativa ahora se centra en una posible ampliación del proceso de excarcelaciones. Entre los nombres que podrían recuperar la libertad figuran dirigentes opositores como Juan Pablo Guanipa y Freddy Superlano, así como activistas, periodistas y colaboradores cercanos a María Corina Machado. También crece la atención sobre el destino del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en el Rodeo 1.
Desde la Organización de Estados Americanos, su secretario general Alberto Ramdin reclamó que las liberaciones se concreten sin demoras y alcancen a todos los detenidos injustamente. En la misma línea, Foro Penal confirmó que verificará cada excarcelación en un proceso que suele ser lento y opaco.
Para analistas y defensores de derechos humanos, el gesto del chavismo resulta insuficiente. Advierten que, sin el fin de la persecución política, la liberación total de los presos y un proceso real de retorno de exiliados, las excarcelaciones actuales no constituyen una transición genuina sino una maniobra táctica para ganar tiempo y oxígeno internacional, con mediadores cuestionados y un aparato represivo que sigue funcionando sin cambios estructurales.
Fuentes consultadas:
La Nación, Reuters, Associated Press, AFP, Foro Penal, Organización de Estados Americanos (OEA), medios españoles de investigación patrimonial, declaraciones oficiales del gobierno venezolano y estadounidense.

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