Washington, 13 de enero de 2026 –Total News Agency-TNA–El Pentágono presentó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un abanico más amplio de opciones militares contra Irán, que incluye posibles ataques sobre el programa nuclear iraní y emplazamientos de misiles balísticos, en un contexto de creciente tensión regional y endurecimiento del discurso de la Casa Blanca frente al régimen de Teherán.
Según informó The New York Times, citando a una fuente gubernamental, las alternativas evaluadas por el Departamento de Defensa superan el marco de los ataques aéreos realizados por Estados Unidos en junio pasado y contemplan escenarios de mayor alcance estratégico. La información, difundida posteriormente por la agencia estatal china Xinhua, señala que los planes analizados abarcan tanto objetivos vinculados al desarrollo nuclear como instalaciones clave del sistema misilístico iraní.
No obstante, funcionarios consultados indicaron que, dentro del menú de opciones, las acciones más acotadas aparecen como las más probables en el corto plazo. Entre ellas figuran ataques cibernéticos contra infraestructuras críticas y operaciones dirigidas contra el aparato de seguridad interna del régimen iraní, con el objetivo de debilitar su capacidad de control y respuesta sin escalar de inmediato a un conflicto abierto de gran magnitud.
Desde la Casa Blanca buscaron matizar el alcance de las evaluaciones militares. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, afirmó ante la prensa que los ataques aéreos “son solo una de las muchas opciones sobre la mesa” para el comandante en jefe, aunque remarcó que la diplomacia continúa siendo la primera vía considerada por Trump. La funcionaria evitó dar precisiones sobre plazos o decisiones concretas, pero reconoció que el escenario es seguido de manera permanente.
Las declaraciones se producen un día después de que Trump advirtiera públicamente que su administración analiza “opciones muy fuertes” contra Irán, incluida una eventual acción militar. El mandatario sostuvo que recibe informes constantes sobre la situación y que el régimen iraní “está empezando a cruzar líneas” que podrían forzar una respuesta directa de Washington.
El endurecimiento del tono estadounidense coincide con un clima de fuerte inestabilidad interna en Irán, atravesado por protestas masivas, una represión sangrienta y acusaciones del régimen contra potencias extranjeras. En ese marco, el debate dentro de la administración Trump gira en torno a cómo ejercer presión máxima sobre Teherán sin provocar una escalada regional que comprometa a aliados y fuerzas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente.
Por ahora, el Pentágono no confirmó movimientos extraordinarios de tropas ni despliegues específicos asociados a un ataque inminente. Fuentes oficiales subrayan que cualquier acción militar de envergadura requeriría no solo capacidades ofensivas adicionales, sino también un refuerzo de las defensas de bases y personal estadounidense en la región, ante el riesgo de represalias iraníes o de sus aliados.
Mientras continúan las deliberaciones, la Casa Blanca mantiene una estrategia de ambigüedad calculada: exhibe capacidad de fuerza y disposición a utilizarla, pero insiste públicamente en que la vía diplomática sigue abierta. La combinación de presión militar, ciberoperaciones y sanciones aparece, por ahora, como el núcleo de una política destinada a condicionar al régimen iraní sin cerrar la puerta a una salida negociada.
Fuentes consultadas:
The New York Times; Xinhua; declaraciones oficiales de la Casa Blanca; reportes del Departamento de Defensa de Estados Unidos; Agencia Noticias Argentinas.

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