Madrid, 17 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-Relatos estremecedores provenientes de Irán dan cuenta de una represión de una violencia inédita contra las protestas que sacuden al país desde fines de diciembre. Testimonios recogidos en el exilio describen ejecuciones extrajudiciales, hospitales convertidos en escenarios de persecución y una estrategia sistemática del régimen para eliminar a opositores, incluso mientras recibían atención médica.
Reza, un abogado iraní radicado en España tras huir de su país por persecución política, relató que las primeras comunicaciones con familiares y amigos en Irán revelaron un escenario de devastación humana. “Todos hemos perdido a alguien”, le dijo un primo desde Teherán, sintetizando el impacto social de una represión que, según los testimonios, atraviesa barrios enteros y distintas generaciones. Videos que lograron eludir el apagón informativo mostraron hospitales y morgues colapsados por civiles heridos de bala.

Las protestas, que se extendieron desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos, se convirtieron en uno de los mayores desafíos para la República Islámica desde su instauración. El régimen calificó a los manifestantes de “terroristas” y desplegó fuerzas policiales y militares para sofocar las movilizaciones. De acuerdo con el observatorio de derechos humanos Hrana, más de 2.600 personas habrían muerto y cerca de 20.000 fueron detenidas. Sin embargo, Reza asegura que las cifras reales serían muy superiores y menciona matanzas masivas en ciudades como Mashhad y Rasht, donde se denunciaron disparos indiscriminados y ataques contra mercados tradicionales.
Uno de los episodios más graves relatados por el abogado involucra a la Guardia Revolucionaria, señalada por ingresar a unidades de cuidados intensivos para ejecutar a manifestantes heridos. Según el testimonio de una tía cirujana en Teherán, varios pacientes trasladados a la UCI tras recibir disparos en la cabeza y el cuello fueron asesinados mediante la inyección de aire. Imágenes verificadas desde la localidad de Kahrizak muestran cuerpos en bolsas mortuorias con tubos de respiración aún conectados, lo que refuerza la sospecha de que murieron mientras estaban bajo tratamiento médico.
El régimen iraní restableció parcialmente los servicios de mensajería SMS tras nueve días de bloqueo total de las comunicaciones, que incluyó el corte de internet y de llamadas internacionales. El apagón fue impuesto en pleno pico de las protestas y dejó a millones de personas incomunicadas, aumentando la angustia de las familias y dificultando la verificación independiente de los hechos.
Reza recordó que esta no es la primera vez que el régimen responde con violencia extrema a reclamos sociales. Mencionó episodios de represión durante el gobierno de Mohammad Jatamí y explicó que debió abandonar Irán tras ser hostigado por sus estudios en Derechos Humanos. Incluso desde el exterior, aseguró, las represalias continuaron: durante las protestas de “Mujer, Vida y Libertad” de 2022, su padre fue detenido, torturado y quedó con secuelas permanentes.
El deterioro económico también aparece como un detonante central del levantamiento actual. La acelerada pérdida del valor de la moneda y la inflación descontrolada han convertido alimentos básicos en bienes inaccesibles para amplios sectores de la población, pese a que Irán figura entre los países con mayores recursos naturales del mundo.
Desde el exilio, Reza expresó frustración por lo que considera una respuesta insuficiente de España y de la Unión Europea ante la magnitud de la represión. Cuestionó sanciones simbólicas y reclamó medidas más contundentes, como la inclusión de la Guardia Revolucionaria en listas de organizaciones terroristas o el impulso de investigaciones internacionales. En un escenario extremo, admitió que muchos opositores consideran incluso una intervención externa como la única salida para terminar con el régimen.
En medio de un panorama opositor fragmentado, Reza señaló a Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, como una figura capaz de encabezar una transición política. “No se trata de volver a una monarquía, sino de salir de esta pesadilla”, afirmó, reflejando el sentimiento de una parte de la diáspora iraní frente a una represión que describen como una verdadera carnicería.
Fuentes consultadas:
Observatorio Hrana; testimonios de exiliados iraníes; reportes internacionales sobre derechos humanos.





